20.10.09

¿Fantasía de quién?

La última película de Quentin Tarantino

Mi objeción más notoria contra Inglourious Basterds es sobre todo ideológica: me resulta incomprensible que un cineasta capaz de enormes sutilezas narrativas y complejidades estéticas se ande desbarrancando en los últimos años, tan notoriamente, por la misma ruta fascistoide que siguen varios de sus amigos más cercanos: Eli Roth, Robert Rodríguez, Frank Miller, artistas en cuyas obras la única respuesta posible a la violencia más atroz es una violencia doblemente atroz.

Se ha querido ver en
Inglourious Bastards algo así como una "fantasía judía de la venganza". Ty Burr, en el Boston Globe, ha puesto la idea en palabras: Tarantino se habría preguntado "how about a movie where the Jews fight back?"

Son muchos los críticos que han señalado el mismo rasgo, arribando a conclusiones disímiles: Michael Phillips, en Chicago Tribune, llama a la película "sometimes ofensive" y "willfully messed up". Keith Phipps, en The Onion, señala que, a diferencia de
Kill Bill, esta cinta es una fantasía de venganza en la que "the disparate styles never cohere, and the vengeance carries virtually no ambiguity".

No falta quien, con enorme difusión en Internet, señala, felicitándose, que la cinta de Tarantino, en el fondo, denuncia el espíritu revanchista del sionismo, al imaginar un Holocausto en el que los judíos americanos se comportan con la misma brutalidad de los sionistas de hoy.

Otros, como Jonathan Rosenbaum, a mi juicio de manera pertinente, se preguntan qué idea "más o menos adulta" se puede concebir acerca del Holocausto, el antisemitismo, el racismo, la segregación, el fascismo y la violencia totalitaria a partir de la visión de la "fantasía de venganza judía" que propone
Inglourious Basterds.

La misma pregunta se la traslado a todos quienes defienden la película como una obra maestra.

La noción de que la cinta de Tarantino colma o puede colmar o satisfacer una "fantasía judía" es en sí misma difícil de aceptar. En primer lugar, claro, está el hecho primario y evidente de que este tipo de reelaboraciones sobre la historia del Holocausto o de su escenario inicial no están presentes o son, al menos, escasísimas en la tradición judía; Tarantino imagina esta fantasía desde fuera de ese círculo, como una atribución.

En segundo lugar, habría que preguntarse por qué son más abundantes los críticos judíos que se han sentido ofendidos o, en todo caso, distantes del discurso de venganza que se propone en la película, que aquellos que lo han abrazado como una fantasía propia. "Fantasía judía de la venganza" se vuelve un término inexacto, por decir lo menos; quizá
Inglourious Basterds sea mejor descrita como una "fantasía goy sobre la venganza judía".

En tercer lugar: la noción de que la resistencia judía al Holocausto fue poco menos que nula y que
por ello el cine y la literatura lo han retratado tradicionalmente como el genocidio de víctimas fantasmales y privadas de voluntad y reacción, es peligrosa, antihistórica y facilista.

El cine ha retratado la resistencia judía en más de una ocasión --recientemente, en un film notable:
Los falsificadores, de Stefan Ruzowitzky, en el 2007--. Y no siempre ha tenido la necesidad de inventarla: también la ha tomado de la historia, la ha recogido de su realidad original. Puedo pensar en media docena de películas sólo entre aquellas que cuentan la resistencia judía en el ghetto de Varsovia.

Lo que el cine no había tenido la necesidad de hacer hasta hoy es construir una ficción en la que la única forma posible de defenderse del asesinato masivo, el genocidio y la fiereza salvaje del Holocausto fuera abrazar las mismas armas: responder a la bestialidad enfermiza del racismo con racismo, al aniquilamiento étnico con aniquilamiento étnico, al indiscriminado destruccionismo con indiscriminación y destrucción.

El escuadrón de criminales de guerra que la película llama "bastardos sin gloria" está formado por media docena de judíos robóticos, que sólo reaccionan al brillo de la sangre, que parecen incapaces incluso de articular una frase, y cuyas instrucciones vienen siempre de labios del único de ellos que no es judío (el teniente Aldo Raine, interpretado por un muy divertido Brad Pitt).

Los bastardos inician la supuesta venganza del Holocausto en 1941, es decir, antes de la puesta en marcha del plan nazi de la llamada "solución final al problema judío"; venganza anticipada, equívocamente profética, algo incoherente dentro de la lógica misma del film: se podrá alegar que, más que una venganza contra el genocidio, es una venganza contra el racismo, pero a eso cabe responder que los métodos de la venganza son idénticamente racistas.

La gran mayoría de las víctimas de los bastardos no son nazis, sino soldados alemanes, militares de carrera o soldados reclutados por la
Wehrmacht: los bastardos sin gloria no discriminan, para ellos un alemán es un enemigo, por su pertenencia étnica, no por sus acciones ni por sus ideas. Cuando labran en sus frentes una esvástica, los están reduciendo, convirtiéndolos simbólicamente en algo que ellos no necesariamente son.

Sobra decir que la marca de la esvástica a cuchilladas es un reflejo de la práctica nazi de identificar a los judíos con una estrella amarilla cosida sobre las ropas o con un número tatuado en la piel; Tarantino se toma más de un trabajo por convertir a los judíos en imágenes especulares de los nazis y los construye como tales: los judíos de Tarantino son perfectamente racistas, genocidas y fascistas, su método es el asesinato en masa,
su solución es una solución final.

La respuesta de los críticos que han llamado ofensiva a la cinta de Tarantino suele ir en esa dirección: ¿por qué la "fantasia judía" debería cobrar la forma de un relato en el que los judíos son tan criminales, tan sádicos y tan sedientos de sangre como aquellos que los persiguieron, masacraron e intentaron eliminar de una vez y para siempre?

Ese es el punto en el cual los defensores de la película se detienen, dan vuelta en u, y dicen: no comprendes: lo que pasa es que esta es una película sobre el cine, el poder de la imaginación, la reivindicación de la realidad en manos de la fantasía, la solución del mundo real en el escenario del cine, la sublimación del horror y su conversión en ficción vindicante: la Operación Kino: el cine aniquila al fascismo.

Ok. Pero sucede que la película elige un hecho histórico para articular esa defensa de la imaginación y de la fantasía, y ocurre también que reelabora la historia degradando todos sus matices, elidiendo los valores que estuvieron en juego, colocando a casi todos los actores en un mismo nivel de bestialidad, dando a las víctimas solo las armas de sus verdugos y rebajando el carácter moral del episodio histórico hasta convertirlo en una suerte de
videogame en el que, literalmente, ganará quien corte más cabezas (o más cueros cabelludos).

¿Que es solo fantasía? De acuerdo. Pero la fantasía tiene también una lógica interna. Y en esta película esa lógica (la misma de todo el
rat pack al que aludí antes: la misma lógica de las ficciones de Frank Miller, de Robert Rodríguez, de Eli Roth) es, lamentablemente, la lógica del fascismo y muy particularmente la lógica del nazismo: en ella, la moral del colectivo no es un bien que se deba defender, sino uno que hay que ofrecer en sacrificio, en un acto de enfrentamiento radical del cual emergerá un ganador mientras que del perdedor no quedará absolutamente nada (tan claramente lo vio Borges en "Deutsches Requiem").

La larga secuencia final de la cinta, la del teatro, en la que algunos quieren encontrar la gran lección moral de Tarantino, es una apenas maquillada alegoría del Holocausto y las cámaras de gas, en la que los actores se invierten: el recinto cerrado en que las víctimas han entrado con engaños y donde perecerán por asfixia, arrumados unos sobre otros, buscando una salida, angustiados y agónicos, condenados en masa sin mayor diferenciación, no por haber hecho algo, sino por ser lo que son.

¿Es esa una fantasía que alguien en su sano juicio quiera reivindicar?

57 comentarios:

Anónimo dijo...

1. Quiero saltar unos cuantos lustros atrás, cuando se estrenó The Deer Hunter. Las reacciones fueron mixtas. Por un lado, creo que fue Juan Bullitta quien descartó la película por su mensaje racista; mientras que en Hablemos de Cine, Jose Carlos Huayhuaca escribió un ensayo brillante donde reivindica la película, y NO solamente en base a sus méritos formales. Creo que optar por una defensa honesta desde un punto de vista intelectual era posible por una razón sencilla: los personajes de Cimino son complejos, la historia de sus viscisitudes lo es también, y la película en general respeta esa ambiguedad que en general impide dictaminar a rajatabla que el mensaje de Cimino se sintetiza en la escena de la ruleta rusa. No pasa cosa semejante con la película de Tarantino, que parece más bien descartar por completo la posibilidad de una discusión del aspecto ideológico, pues caricaturiza la historia, deshumaniza personajes y abusa de la extravagancia y el humor negro, como si la realidad no le interesara más que como pretexto de una fantasía cinéfila.

2. Como suele suceder con ciertos cineastas que inciden solamente en el aspecto formal de sus filmes (al menos en apariencia), los admiradores de Tarantino suelen plantear que se ignore el aspecto ideológico y se resalten solamente los recursos formales que el cineasta ha inventado o vuelto a la vida (el orden cronológico alterado en Reservoir Dogs, las historias combinadas en Pulp Fiction, la coreografía musical de la violencia en Kill Bill, la presentación "a la Leone" de los personajes en Bastardos sin Gloria). El problema, en el caso de Tarantino, es serio, porque es un cineasta acostumbrado a brindar "media película". Me explico: cada película suya remite a una mejor, pero de otro director. Así Reservoir Dogs remite a The Killing (Kubrick); Kill Bill remite a Tokyo Drifter (Seijun Suzuki); y Bastardos sin Gloria se nutre en la cantera inagotable donde se confunden Sergio Leone, Paul Schrader y Sam Peckimpah, entre otros.

3. Menciono a Seijun Suzuki por una razón primordial. Siempre que veo una película de Tarantino, tengo la impresión de que el cineasta no ha abandonado la tienda de videos donde comenzó su pasión cinéfila. Todo en él remite al cine. Vive todavía encapsulado en ese mundo que puede ser demasiado estrecho cuando no se conecta con la vida y la historia. Lo que quiero decir es que Tarantino no es un director versátil, en el sentido más amplio de la palabra. Seijun Suzuki sí lo es. De la extravagancia, de la locura, de la poesía de las imágenes, Suzuki es capaz de saltar a un drama poderoso y de corte clásico que bien puede competir con las películas de Ichikawa (de Tokyo Drifter puede saltar a Elegía a la Violencia, de Las Puertas del Infierno puede saltar a La Muerte de un Maleante, que es un drama "a la Sirk").

4. Por último, no quiero ser mezquino. Quiero confesar que a pesar de todos estos reparos, he disfrutado muchísimo la mayoría de las películas de Tarantino. Son lo que se llama un "placer culpable", como la mayoría de los filmes que le gustan tanto a este niño metido a director de cine.

Billy dijo...

Gustavo,

Entiendo que su intención no ha sido hacer una reseña de la película. Lo deduzco del hecho de que haya comenzado la nota señalando que "Mi objeción más notoria contra Inglourious Basterds es sobre todo ideológica". En general, reconozco que las obras de autores como Miller y Tarantino despiden cierto tufillo fascistoide. Sin embargo, no creo que una película o un comic deban descalificarse sobre la base de ese argumento, procedimiento que dudo mucho que usted se atrevería a desarrollar. Es más, me resulta claro que sólo cuando se supera la lectura ideológica de un determinado producto cultural uno está en capacidad de juzgarlo como tal y no como un mero planfleto. De ahí que me anime a creer que su nota usa de excusa la película de tarantino para referirse a esa pretendida fantasía judia de la venganza, operación que si bien es legítima reduce el interés del debate a quienes están interesados en reivindicar una ideología u otra y que será poco estimulante para aquellos que sólo quieren maravillarse con una historia bien contada (sentido que, por lo demás, recuerdo que sí dio a su nota sobre Watchmen). Perdone si mi lectura es ingenua, pero creo que al menos podría ser más grata.

PD: Gustavo:

Sabiendo de su interés por los cómics, sería muy interesante conocer su punto de vista respecto a la contribución de Frank Miller a la fisonomía del personaje de Batman y al porqué de la distinta acogida que recibió The Dark Knight strikes again respecto a The Dark Knight returns. Después de leer la secuela yo tengo la fuerte impresión de que detrás de ello hubo también razones ideológicas y que tal vez en diez años se le reconozca también el estatus de clásico. Gracias.

Anónimo dijo...

Pero de dónde tú has sacado la idea de que tarantino quiere reinvindicar a alguien????

Anónimo dijo...

Dices al pasar que se debe distinguir entre "nazis" y "fuerzas armadas alemanas" de la WWII. Pero en "Los verdugos voluntarios de Hitler" se defiende la tesis, apuntalada por caudalosa y tediosa (por abundante) materia probatoria (cartas, fotografías, declaraciones), de que muchísimos de los verdugos de Hitler en las matanzas en los bosques y páramos fueron simples soldados, y muchísimos de los verdugos en las matanzas industrializadas fueron alemanes del montón, gente de mediana edad, mediocres, vulgares, corrientes, que lo hacían voluntariamente, sin renunciar a ello pese a que podían hacerlo(que también está documentado que la tenían; uno que otro se excusó de participar en matanzas y no por ello lo castigaron). Respecto a los "honorables soldados", ver las directivas del general Von Reichenau, para la guerra en Rusia: The soldier in the eastern territories is not merely a fighter according to the rules of the art of war but also a bearer of ruthless national ideology and the avenger of bestialities which have been inflicted upon German and racially related nations.

Así que no veo nada de malo en tomar venganza equivalente contra dichas bestias. A mí no me interesaría adoptar la posición de superioridad moral y proclamarme "mejor" que ellos. A mí me interesaría hacerles sufrir lo mismo que ellos hicieron sufrir. No. Me interesaría hacerles sufrir más, porque el que empieza tiene que atenerse a cobrar su deuda más intereses. La ley mosaica (Ojo por ojo, diente por diente) se queda corta.

No se entienda esto como un derecho exclusivo de los judíos. Rusos, polacos y gitanos fueron masacrados en proporciones espantosas también. De hecho, los rusos pusieron la mayor cuota de sangre en toda la guerra europea, y estaban en su país, que ocupaban (como mayoría) desde 1000 años atrás.

pedro

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Yo no he dicho que Inglourious Basterds no pueda ser la fantasía de nadie. Obviamente, es una fantasía de Tarantino, para comenzar. Aparentemente, también lo es tuya, Pedro. Con la diferencia obvia de que Tarantino sólo lo plasma en el cine mientras que tú hablas de hacerlo con tus propias manos. Lamentable. Usar un libro tan interesante y sutil como el de Goldhagen para dictaminar que los alemanes merecen ser aniquilados es, en el mejor de los casos, una vulgarización de su estudio y, en el peor, una reducción bastante fascistoide.

Anónimo dijo...

Estimado Gustavo, puede ser interesante comparar tu lectura de Inglourious Bastards y la que hace algún tiempo hiciste sobre Made in USA. Curiosamente tu crítica a la película de Tarantino se asemeja a la crítica que criticaste (el reclamo de fondo ideológico fascistoide). Puede ser interesante digo porque nos revela el conflicto de afectividades que intervienen en la aproximación a ciertos textos históricos. Lo fascistoide en uno puede verse también en el otro, pero la subjetividad varía según tu proximidad al objeto representado, ¿no crees? ¿Por qué Inglourious Bastards tiene que ser desmerecido ideológicamente y Made in Usa no? ¿Por qué la película de Llosa la juzgabas únicamente como una fantasía, es decir, por su "estatus ficcional" y sus alcances estéticos, y no puedes hacer lo mismo ahora con esta película? Sin ánimos de reanimar ninguna polémica sobre el texto de Llosa, creo que es un buen ejemplo sobre los límites del ejercicio crítico cuando hay de por medio productos culturales que hieren subjetividades específicas. saludos.

Anónimo dijo...

Es ficcion... No sé por qué te ofendes tanto...

El arte también busca sorprender, incomodar, o no?

Pero de ahí a ver en cada película que no muestra a los judíos como unas víctimas una forma de ofensa contra ellos es exagerado.

Evidentemente puede haber antisemitas, racistas o fascistas que se cuelguen de una obra para hablar idioteces, pero eso no es culpa del artista.

Anónimo dijo...

En Los falsificadores, de Stefan Ruzowitzky, hasta qué punto puede decirse que hay resistencia judía. La falsificación llegó a realizarse, benefició a los nazis y es considerada la más grande falsificación de la historia. Hay uno que quiere detenerla, porque su mujer está en Auschwitz; pero el héroe y los demás le dicen más o menos ándate a bañar: de lo que se trata es de seguir con vida y gozar de las barracas VIP.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Al antepenúltimo anónimo: no recuerdo que nadie haya criticado a Madeinusa por fascista. ¿Me puedes dar la referencia? Tampoco dije jamás que hubiera que ver Madeinusa como una "fantasía" e igualmente te ruego que me des la referencia de cualquier texto en el que yo haya dicho tal cosa. Por último, debería ser bastante obvio que si se tratara de un tema de cercanías personales, me siento más cerca del escenario peruano que de cualquier escenario fantástico seudo-europeo de los años 40s. En cuanto a mi lectura de las dos películas que mencionas: no encuentro ningún discurso medianamente interesante en la de Tarantino, y sí lo encontré en la de Llosa. ¿Eso también es posible, no es verdad?

Al penúltimo anónimo: yo nunca he dicho que la película sea antisemita ni tampoco he dicho que sea una ofensa contra los judíos (aunque he dado ejemplos de críticos que sí lo creen). Lo que digo es que la lógica de la película es fascista, o al menos fascistoide.

Al último anónimo: mi referencia ha sido a la película Los falsificadores, que en efecto cuenta un caso de resistencia judía dentro de los campos de concentración. Decir que si la falsificación llegó a producirse entonces no existió resistencia es desaparecer varias páginas de la historia de un plumazo, arbitrariamente.

Por último: ¿se dan cuenta de por qué es incluso en términos prácticos, buena idea firmar con un nombre propio en lugar de "llamarse" anónimos todos?

Anónimo dijo...

no es que no hubo resistencia judía, sí hubo, pero la película Los falsificadores trata de otra cosa: de unos judíos que, para no ser fusilados, colaboraron en el fraude financiero nazi a la banca inglesa y norteamericana

cuando llega la liberación, uno de los judíos que estaba en el sector duro del campo de concentración les dice a los falsificadores "a veces nos llegaba la música", es decir: ustedes los falsificadores tenían música, ping pong, más comida, más horas de sueño: todas las ventajas de colaborar con los nazis en la creación del fraude

la película de Stefan Ruzowitzky cuenta esa historia, la del principio de supervivencia por encima del principio de resistencia, y uno se pone de parte de los falsificadores, no del único judío que está atormentado por la culpa y que con ello pone en juego la vida de todos sus compañeros

Jesus dijo...

Llegué a ver Bastardos sin gloria de Quentin. Creo que la "historia" queda olvidada con el contundente final que da el director a la obra. Por lo tanto, no se puede hablar de historia porque no es lo que sucedió. Y es más, hablar de este filme como un posible discurso ideológico invertido resulta inapropiado. Al menos eso pienso -humildemente- yo.

Copio esta cita: "Cabrera Infante: TAL VEZ EL CUENTO REQUIERA MÁS ARTE QUE DE VERDAD. ES DECIR, UNA CANTIDAD MAYOR DE JESÚS". Y cito algo más. (Todo esto está en el ensayo "Qué leer" del escritor cubano). "Anatole France por cierto nos dio una lección sobre qué es la memoria histórica en su cuento magistral "El procurador de Judea". Regresa a Roma Poncio Pilatos y en una fiesta romana, que ustedes pueden llamar orgía, su anfitrión le pregunta a Pilatos, que ha sido procurador en Judea, por "un judío díscolo" llamado Jesús. Pilatos, una taza de vino en la mano, la toga impecable, el peinado a lo César, piensa un momento y después dice: "¿Jesús? No he conocido a nadie de ese nombre".

saludos.

Jesus Jara.

R. Euribe dijo...

Fantasia de quien? el ojo por ojo es la nocion primitiva de justicia que todos en silencio aprobamos.

El problema es que solo se cuenta la historia parcialmente, a como la sufrieron los judios, pero no a como la sufrieron otros tambien:
Por ejemplo, no fueron alemania y rusia quienes se repartieron polonia? Que paso del lado ruso? que les paso a los polacos no judios en siberia? a los alemanes atrapados en territorios rusos?

Los libros de historia (o episodios del history channel) no tratan sobre el sufrimiento del pueblo aleman despues de la guerra y ronda la idea que ellos no han sufrido lo suficiente, que deben pagar mas. De esto Tarantino quiere hacer una catarsis.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Anónimo: parece que hubiéramos visto dos películas distintas. Primero: yo NO me sentí más cerca de quienes querían continuar con la operación por encima de los remordimientos del otro. Segundo: la historia de la película sí es explícitamente una historia de resistencia: la resistencia no está opuesta al principio de supervivencia, por el contrario, ambos se vuelven uno solo en un escenario como un campo de concentración. Los falsificadores no eran kapos, no estaban en la zona gris de la que habla Primo Levi, no eran traidores ni nada semejante. Por otra parte, el personaje protagónico de la película no existió: Sorowitsch está basado en varios otros personajes reales, sobre todo Salomon Smolianoff, que no eran, como él falsificadores profesionales, sino maestros de imprenta y artistas que habían sido apresados por falsificar certficados de bautismo destinados a salvar la vida de judíos de diversos lugares de Europa. Lo que la película hace es sintetizar en pocos personajes rasgos que fueron propios de muchos. De hecho, de todos los prisioneros, sólo Adolf Bürger está retratado con su propio nombre (quizá porque es en sus memorias que se basa la película).

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Euribe: no entiendo tu comentario. No entiendo qué tiene que ver con este tema en particular. Es conocido para cualquiera que se interese en el tema que los campos de concentración nazi no eran sólo para judíos; que los rusos y los americanos también tenían campos de concentración; que los soviéticos siguieron teniéndolos después, no sólo para polacos, como dices, sino también, una vez más, para judíos. ¿Pero cómo es eso pertinente para tu comentario sobre esta película?

Anónimo dijo...

Cual "sano juicio"? No termines tu post con provocaciones a responder que tratan de demente a quien se oponga a tu criterio. Ese es un rasgo fascistoide.
Pero, volviendo a tu post. La pelicula podria ideologicamente reinvindicarse de varios modos, no solo hablando de "fantasia" o "imaginacion".
Por ejemplo, leyendola de modo postmoderno, no como ficcion historica moderna que agregara datos ficticios a una gran narrativa Historica del holocausto. Podria leerse alegoricamente, en referencia al holocausto contra los palestinos que Israel actualiza. Una referencia oblicua a su politica de estado de atacar primero si se ven amenazados. Politica que ha llevado a USA a enfrascarse en guerras costosas e inutiles. Actitudes de venganza, no solo judia, sino americana siguiendo al cowboy Bush, de las que la pelicula hace un eco y una parodia.

Daniel Salas dijo...

La reflexión de Euribe no viene al caso. Tendría sentido si Tarantino mostrara el dolor de los alemanes como un suceso que nos deba dar pena. Pero es al contrario: se trata de hacer sufrir a los nazis y complacerse con ello, no de hacer catarsis por sus trances.

Por supuesto, Gustavo, en este punto no estamos de acuerdo. A ver si me doy un tiempo para escribir algo.

Anónimo dijo...

No está mal que se hayan visto dos películas distintas: Los falsificadores I y Los falsificadores II.
Yo sí me sentí más cerca de los falsificadores por una razón: esa es una posibilidad de la experiencia estética: identificarte con alguien según determinadas circunstancias, aunque luego racionalices y le veas peros al caso.
El único judío que quería acabar con la falsificación (su intención sí supone un principio de resistencia) pensaba en que su mujer estaba en Auschwitz pero olvidaba dos cosas: que ella no se iba a salvar necesariamente porque se acabara la falsificación, y que no sabiéndose nada de ella había que pensar en la vida de sus colegas, cosa que él no hace en absoluto: por ello uno puede entender pero no compartir su postura: su remordimiento iba a llevar al paredón a todos en cualquier momento. Su remordimiento estaba colocándose por encima de la vida de sus colegas.
Que la resistencia no esté opuesta al principio de supervivencia NO significa que la falsificación, que SÍ sirvió a los nazis, pueda calificarse de resistencia. Los falsificadores no eran kapos, sí, pero ¿y qué? ¿Acaso esa diferencia vuelve a su actividad un acto de resistencia?

“Lo que la película hace es sintetizar en pocos personajes rasgos que fueron propios de muchos.”

Sí, pero al final toda película propone una historia, y esta de Ruzowitzky es una historia de un grupo que sí colaboró con los nazis, mes a mes. Por eso se llama Los falsificadores. Si la película tratara de una historia de resistencia, habríamos visto la resistencia de todo un grupo a echar a andar la máquina de la falsificación, habríamos visto el fracaso de los nazis en querer convertir a maestros impresores en falsificadores, habríamos visto el sabotaje reiterado de sus intenciones por parte de judíos reacios a traicionar su oficio, y el sabotaje a costa de sus vidas.
Eso ya sería otra película.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Tampoco tienes claro el caso histórico: el 99% de los billetes falsificados no fueron usados; el plan de lanzar el dinero en Inglaterra JAMÁS se llevó a cabo; en cuanto a los dólares, no se llegaron a imprimir masivamente.

Anónimo dijo...

¿Tampoco tengo claro qué? ¿La cifra exacta? Los nazis fracasaron en la movida, pero indiscutiblemente el arte de los impresores judíos se puso a su servicio, servicio que pudo haber tenido repercusión en el mundo financiero (pues por el lado del acabado artístico de los papeles la cosa no podía fallar: era un trabajo facsimilar, A1)

La colaboración fue eso: colaboración, independientemente de los resultados, que pudieron ser otros; entendible si te apuntan con una pistola, pero no convertible en resistencia.

De hecho, mi comentario hacía referencia a lo que dices en el post:

"El cine ha retratado la resistencia judía en más de una ocasión --recientemente, en un film notable: Los falsificadores, de Stefan Ruzowitzky, en el 2007"

Ese es el punto: hasta qué punto conviene elegir precisamente el excelente film de Ruzowitzky como retrato de resistencia. Claramente no es un retrato de eso, y no tenía que serlo.

Si se amplía resistencia a lo que no es resistencia, Tarantino podría decir que simbólicamente lo suyo también es resistencia. (No he visto su película aún; por lo que voy leyendo, me parece que ya les fregaste a tus lectores la posibilidad de pararse a aplaudir al final... jaja)

Anónimo dijo...

Faverón.

Soy Pedro (el de un comentario arriba). yo no he visto la película. Me he salido del tema estricto de tu post, pero es que en tu comentario hacías la distinción entre nazis y soldados alemanes, insinuando que sólo aquellos y no estos eran culpables de las terroríficas masacres llevadas a cabo por alemanes o esbirros suyos entre 1939 y 1945.
Lo que yo contesté es que la evidencia indica que no fue así. Cito un artículo español que a su vez cita a Goldhagen:

"Tres grandes conclusiones extrae el autor (Goldhagen) a partir de esos testimonios (de los mismos alemanes). Que los perpetradores fueron un grupo numeroso (no menos de 100.000 y quizá hasta 500.000); que la mayor parte no pertenecían a las SS ni siquiera al partido nazi, sino que procedían de todos los ámbitos sociales, religiosos, culturales y regionales de Alemania («en conjunto, trazan un perfil bastante completo de la sociedad alemana; eran gente corriente»); y que no hay evidencias de que un solo alemán fuera represaliado por negarse a asesinar. Dice Goldhagen:

« (Fuera del frente de combate, los alemanes) No estaban obligados a matar, y sus superiores les recordaban sinceramente esa libertad de elección que tenían. Pero la mayoría aceptó con gusto la tarea de matar judíos».

VOLUNTARISMO.- «La pregunta esencial que trato de responder», dice Goldhagen, «es por qué razón un número tan alto de personas escogió matar a los judíos. No podemos asumir que el mecanismo se puso en marcha a una orden de Hitler. La enorme crueldad y brutalidad de los asesinos no obedecía a órdenes superiores, era algo voluntario. A través de los testimonios de víctimas y asesinos, concluimos que esos asesinos voluntarios pensaban que lo que hacían estaba bien. Como dijo uno de ellos, no veían al judío como un ser humano».

A esos malnacidos, yo, de haber podido, les hubiera dado su propia "medicina". Por supuesto.

Anónimo dijo...

1.- Natalie Portman no dejaría de ser bella mañana si nos enteraramos hoy que pertenece a un grupo de ultra derecha radical.

2.- "el hombre bueno es inteligente, y uno malo es, además imbecil. Las aptitudes morales o intelectuales van juntas" esto lo dijo Borges. Al parecer en post se comulga con esa consigna bajo la formula:
Película fallida <=> Lógica facistoide (no hay necesidad del "oide")

3.- "¿se dan cuenta de por qué es incluso en términos prácticos, buena idea firmar con un nombre propio en lugar de "llamarse" anónimos todos?"

No se da cuenta usted que esos son SUS "términos prácticos". No espero su respuesta. Para MIS Términos prácticos me es más comodo publicar como anónimo.
Tómelo como la metafora de algún judio sin nombre.

Anónimo dijo...

La moral de Tarantino? Esa es otra ficción... Sus películas son amorales. Divertimentos.

¿Por qué se desarrolla así la fantasía judía? Porque va a impactar en un nivel masivo y primario. Hace unos días un actor norteamericano declaró (en realidad, dio a entender) que, si Polanski hubiera agradido a su hija, él lo habría matado. Es una reacción instintiva: ojo por ojo, diente por diente. Es la forma más primaria de resarcimiento, está en todos nosotros. Que sea válida como eje de un discurso jurídico o político, lo dudo, pero eso no niega su existencia. Tarantino aprovecha ese capital. Luego puede ser el ciudadano que quiera, por favor, no está intentando convencernos de nada.

Si alguien va al cine a aprender cómo comportarse, el infantil es precisamente él. Yo he disfrutado con la película, me ha parecido menos compleja que las anteriores, eso sí, pero no le colocaría reparos tan peligrosos como la última frase de tu post... ¿Alguien en su sano juicio...?

Por dios... Con la pregunta alguien en su sano juicio... se puede enjuiciar a medio mundo. Me apena mucho ciertas partes y la modulación del tono de este post. Te consideraba más ecuánime.

Pd. A propósito, para seguir con la polémica, hay una entrevista al director en youtube, de la tv estadounidense, sobre kill bill, en la que la conductora le hace reparos que me recuerdan un poco a los tuyos, aunque dichos de manera más burda.

Anónimo dijo...

Fantasí de quién? e un cinéfilo, así, sin nada más det´ras...

Oigan, el cine de vaqueros no es también racista y caricaturesco? no es esa una de las fuentes de la pela de tarantino? faverón no esta viendo mal la pela... si, croe que eso es... estas viendo de manera errada lka pela..............

Anónimo dijo...

Natalie portman no es un discurso.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Al antepenúltimo anónimo: ¿me puedes explicar por qué no se puede juzgar la moral de una ficción? ¿Desde cuando decir "es una película", "es una fantasía" o "es una ficción" nos conduce directamente a la imposibilidad de juzgar la moral de un discurso?

Anónimo dijo...

Leo que Daniel Salas en otro blog propone esta pelicula: Grau y Bolognesi invaden Chile, está bien, solo que se apuren en hacerla y aprovechen que un descendiente de Grau,igualito a èl, se pasea por las calles de Lima con barba a lo Grau, yo me lo he cruzado el pata es idéntico, el guión de la tarantinada podría hacerlo llegar a Valparaiso, bajarse del Huascar con un bate en la mano, mejor que sean dos bates, ahí yo sí me paro a aplaudir

Anónimo dijo...

En respuesta a la pregunta sobre si puede o no juzgarse la moral de una ficción, no he dicho que no se pueda. En el universo de la retórica casi todo es posible. De hecho, en cierto sentido, estamos discutiendo ese nivel de la película en este momento (incluso si alguien se convence, como yo, de que tal moral no existe). No quise que se entendiera en el post anterior que en tanto ficción no podía dársele una lectura moral.

Me parece, sin embargo, que hablar de la moral es volver a ficcionalizar y, de hecho, innecesariamente , pues creo que esta película hay que verla sin esos lentes. Es demasiado simple en ese nivel, digamos que menos que 0, como para detenerse en él (conclusión hasta cierto punto coherente con la de tu tu post: es infantil... En ese caso, pregunto: ¿Entonces, qué hace un hombre serio y "en su sano juicio" dedicándole una reflexión a una banalidad... Mejor es ver el mecanismo de relojería que está en otro nivel).

No es sencillo precisarlo, pero creo que vale la pena, porque tengo la convicción de que existe arte inmoral (cine de propaganda nazi, snuff, cierto porno) y arte amoral (cine formalista), y que los peros que le se hacen a uno no deberían hacérselos a otros.

¿Valdra la pena la disntinción? En ese sentido, tienes muchas más herramientas que yo para desbaratar esa diferencia o ratificarla.

Sin embargo, es lo que siempre he creído de este director.

pd. Insisto en que deberían revisar la entrevista que menciono en el otro post... La señora entrevistadora sostiene algo parecido a lo que menciona Gustavo. Sutilezas más, sutilezas menos. Ahora bien, no recuerdo si en los comentarios hay una polémica interesante. Quizá esta sea un eco "intelectual" de aquella.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Gracias por la respuesta. Pero sigo sin entender: por qué la ecuación que haces entre "cine amoral" y "cine formalista". ¿Por qué el formalismo tendría que ser amoral?

Y mi punto sigue siendo el mismo: todas las películas son películas "sobre algo". Seguramente se puede decir que ésta es "sobre" una variedad de cosas, pero nadie dirá que no es sobre la revancha y la venganza. Bueno, pues, revancha y venganza son dos conceptos morales, por eso debería ser inevitable llevar la conversación en esa dirección.

Anónimo dijo...

La ecuación formalista igual a amoral no se da siempre, pero quiero reflexionar un poco más sobre ello.

¿Fue Racine? No lo recuerdo con exactitud, pero creo que dijo algo así como si para que quede mejor un verso tuviera que alterar el carácter de mi heroína, lo haría. En ese ejemplo, según veo, y saltando varias premisas en el camino, la moral no está en un segundo plano: simplemente no existe como proyecto. Eso es un formalista, para mí, ese es el formalista al que me refiero.

Tarantino también me parece un enamorado de la forma y, como posmoderno convicto y confeso, de las fuentes, los pastiches, los guiños, etc. Si para meter todo ese material tuviera que sacrificar sus personajes y presentarlos como autómatas bateadores de cabezas, lo hará. Centrarse en ese punto no me parece útil, digo una vez más. La moral está en un plano muy por debajo de lo que merece ser atendido en una estética como esa.

Sobre los temas de la película en cuestión, es interesante la mención a que un tema es moral y, por lo tanto, implica cierta discusión al respecto. Yo me pregunto al respecto: ¿no podrían estar ahí solo para articular conflictos narrativos? Los temas de la revancha y la venganza facilitan la instalación de móviles, conflictos, tensiones (ver ensayo semiótico sobre el cuento "la vendeta" del más célebre de los cuentistas franceses). No me extraña que un director los seleccione por ese motivo.

Así, ¿tenemos que discutir ese "algo" sobre lo que trata por su contenido o preferir, por el contrario, la lógica narrativa que articula los elementos, lógica en la cual la venganza como concepto moral se disuelve?

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Es curioso: acabo de ver la entrevista a Tarantino hecha por Charlie Rose y al parecer el método creativo de Tarantino, tal como él lo describe, es completamente opuesto al que tú supones. tarantino dice que él crea todo el universo ficcional a partir de los personajes, que es capaz de modificar la línea narrativa para respetar la elaboración de los caracteres de los personajes, nunca mutilar o transtornar o transformar a los personajes por una cuestión formal. Por cierto, en la misma entrevista Tarantino usa también el término "fantasía" y dice que, en efecto, su película es un relato de revancha y que su interés era contar una historia en la que, específicamente, los judíos eliminaran nazis. Esto es obvio con sólo ver la cinta, pero tus especulaciones sobre el supuesto "formalismo" de tarantino hacen que sea necesario subrayarlo nuevamente. En la misma entrevista, Charly Rose le lee a Tarantino un fragmento de una crítica ajena sobre Inglorious Basterds, específicamente acerca de la insensibilidad de la película ante el tema del Holocausto y la guerra y el genocidio, y la respuesta de Tarantino totally misses the point: señala que en la escena de la ejecución del oficial alemán, el alemán es un valiente y un soldado probablemente admirable, lo que denota que su película tiene matices y es ricamente ambigua: lo malo es que esa no era la crítica: la crítica era la misma que he hecho yo, es decir, que la película plantea el asesinato masivo como respuesta y solución al genocidio. Para sustentar esa crítica, esa escena en particular es el mejor ejemplo que se puede traer a colación: el oficial está siendo torturado y asesinado, y su cadáver escarnecido sádicamente, sólo por ser alemán, aunque no sea un nazi.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Aquí está la entrevista (la dejó Euribe en el blog de Luis Aguirre):

http://www.slashfilm.com/2009/08/25/votd-quentin-tarantino-on-charlie-rose/

Nayus dijo...

Hollywood haciendo peli de fantasia de revancha judia... por favor...

Gustavo Faverón Patriau dijo...

¿Puedes explicarte, Nayus?

Anónimo dijo...

La entrevista a la que me refiero es esta:

http://www.youtube.com/watch?v=7L2ukSJFgCM

Igualmente, acabo de volver a verla y, de hecho, muchos de los puntos son poco formalistas: cuando habla del tipo de mujer que reinvidica la película, del código de guerra, etc. Como sustentas, sí hay un "algo" y al director sí le interesa ese "algo", al parecer.

De cualquier manera, al hacerlo es bastante despreocupado, lo que se evidencia cuando le grita a la señora "¡Porque es más divertido!", refiriéndose a la violencia explícita. Es decir, el efecto estético es su principal interés, aunque, repito, no es un formalista tal cual creía recordar.

Hay una parte, sin embargo, que me parece un punto relacionado con lo que estamos discutiendo, y quizá un poco más concordante con mis intuiciones, las cuales, luego de tus aclaraciones, caen por su propio peso. Esa parte es aquella en la que Tarantino tiene que verse forzado a decirle a la señora: "estás hablando sobre la vida real, yo hablo sobre la película".

Gustavo, aunque esto es obvio con sólo saber que es una cinta, tu insistencia en una suceptibilidad judía, alemana y humana afectada por la película hace que sea necesario subrayarlo: mutatis mutandis, estás hablando sobre la Historia, yo hablo sobre la película.

El personaje de la secuencia que citas no está siendo torturado solo por ser alemán. Está siendo torturado, porque es el malo de la película. Es una posición en el argumento. No es una posición en la Historia, sino en un guion despreocupado por las lógicas y las morales, al menos en un sentido como para sentirse tocado. Insisto en ese punto.

Anónimo dijo...

Nayus, no sé si se le podrá llamar "hollywoodense" a Tarantino, en el sentido casi peyorativo empleado desde hace algún tiempo. En todo caso, si quieres venganza judía hollywoodense, puedes ver "Munich" de Spielberg.

Anónimo dijo...

para el an'onimo que cita la Blog de DANIEL SALAS, ese tipo no es descendiente de Miguel Grau, La Marina ha advertido que no se dejen sorprender.
Creo incluso que ha intentado ser congresista, un figuretti mas.

Si no me equivoco tiene apellido Seminario, pero tienen que ver e Piura cuanta gente tiene ese apellido, hasta Dionisio Romero.

Juaneco

Mónica dijo...
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Anónimo dijo...

Habría que preguntarse entonces que tan lejos, mas bien que tan cerca está la palabra FANTASIA de FICCIÓN porque este último término ha sido el argumento para defender a Claudia Llosa de los achaques de racismo para con Madeinusa, lo más curioso es que su principal criterio para reconocerle méritos es que es que esta proponía desde afuera , desde una peruana europizada dejar de ver al universo andino como idílico e ingenuo. Desde Madeinusa atreverse a mostrar sus supuestas miserias, y precisamente la defensa de la ficción como principal argumento para que la película no sea calificada de racismo contra los andinos.

Ahí sus propias palabras Sr. Faveron

Los lanzamientos y la crítica

http://puenteareo1.blogspot.com/2006_09_01_archive.html

Tengo la impresión de que la película Madeinusa, de Claudia Llosa, está siendo juzgada, en algunos casos, con ese mismo tipo de parámetro, a pesar de no haberse planteado nunca como una reconstrucción antropológica, ni como un rescate o una interpretación o una reinvención particularmente enjundiosa del mundo andino.

Gustavo Faverón Patriau dijo...
Yo sigo sorprendido con ese tipo de comentarios (como el último de Daniel Samanez). Es un criterio que no tiene nada que ver con el arte ni con la literatura y ciertamente parece desconocer la imaginación como factor en la creación artística. Es como decir que Borges, en "Los Teólogos", en "La biblioteca de Babel", en "La lotería de Babilonia" o en "Tema del traidor y del héroe", debió abstenerse de hablar sobre la Europa medieval, las culturas clásicas o las orientales o la Irlanda de las luchas independentistas porque sus cuentos, en vez de informarse "respetuosamente" sobre esos marcos culturales, los inventan libremente. ¿Por qué algunos no piensan eso sobre Borges y sí con esta película? Por chauvinismo puro.

(Todo eso me hace recordar, por enésima vez, aunque no sea exactamente el caso) la oportunidad aquella en que el profesor Ricardo González Vigil criticó a MVLL porque, a partir de la lectura de "Lituma en los Andes" los gringos y los europeos iban a pensar que los peruanos somos caníbales... ¿No les parece que se les ha quemado el chip de la imaginación, la simple capacidad de entender la ficción como creación y no como copia?
9/28/2006


Juaneco

Gustavo Faverón Patriau dijo...

No, ficción y fantasía no son lo mismo, no tienes cómo colapsar esas dos nociones en una sola.

¿Me quisieras explicar cuál es la relación entre aquello que dije sobre Madeinusa y esto de Tarantino?

Es obvio que tampoco Tarantino ha hecho una reconstrucción antropológica o histórica, pero está clarísimo que NO es eso lo que le he criticado, en ningún momento. Tampoco he puesto en duda su derecho autorial a inventar una fantasía: he cuestionado el contenido específico de esa fantasía.

Anónimo dijo...

No puedo responder poque no he visto ni crea que vea "bastardos sin gloria", la semana pasada vi "el pianista" no me pareció lo buena que la calificaron, será que ya he visto bastante de ese tema.

Ah si claro ahora tengo la cosa mas clara, recuerdo el concepto de Isaac Asimov: Muchas peliculas y libros de "ciencia ficción" son en realidad FANTASIA porque es imposible viajar a la velocidad de la luz o volver al pasado en una maquina del tiempo, precisamente porque eso no es cientificamene posible, igual esos dibujos de Boris Vallejo, los monstruos son solo fantasia.

Juaneco

Anónimo dijo...

Algunas obras pueden hacerla linda y pasar por "formalistas" cuando lo que están haciendo es dejar de lado cosas importantísimas en cualquier otra situación.

Pero es una lógica peligrosa. ¿Que sentiría el anónimo si alguien hiciese una obra "formalista" en la que el personaje es él?

Mientras haya gente que se sienta identificada con el Holocausto habrá que pensar las cosas bien antes de hablar de él. Y está bien que sea así con ese y muchos otros temas.

Anónimo dijo...

¿Y POR QUÉ CUANDO A CLAUDIA LLOSA LE CRITICABAN EL CONTENIDO ESPECÍFICO de su fantasía ponías el grito en el cielo?

Anónimo dijo...

El problema de este minidebate es que ya no hay problemas x que perdió brújula de la discusión.

Ambas posturas son erróneas:

1. Es solo una ficción no tiene importancia scannearla ideológicamente
2. me importa un carajo las formas y el discurso mismo del texto cinematográfico ideológicamente nos quieren vender bajo la forma cándida de la sonrisa, una lógica fascistoide.

unos creen que la ficción, y masticando la categoría, que la fantasía, es pura candidez, pura invención que nada tiene que ver con la realidad, cuando es precisamente la ficción la que articula nuestra realidad fijando sus los límites contornos, la que modula nuestros actos cotidianos, es justamente la fantasía la que nos enseña como desear y la que condiciona nuestras desiciones reales. Asi que toda esa muletilla de "tio es solo ficción como las hadas y los mostros" no tiene asidero alguno.

Por otro lado, la mera lectura ideológica tiene mucho del facilismo, heredado y cimentado, por la moda y fama de los infames estudios culturales que en su gruesa mayoría se dedican a driblear sus objetos de investigación con grandilocuentes lecturas ideológicas y un monstruoso collage ecléctico de autores. Capaces de combinar en una sola monografia a Heidegger con mariategui. Corriendo el riesgo de:
1- perder de vista las ironías
(recuerden el caso de Marcel V. acusando a Palma de Racista, o a Victor Vich y sus lecturas ideologica-primariosas, por no decir ociosas sobre algunas producciones textuales peruanas.

2- perder de vista las subversiones que desde el discurso se puedan estar operando en el nivel del contenido.

christiam dijo...

No sé, Gustavo, me parece que los críticos subestiman las conclusiones éticas que los espectadores legos, como este servidor, puedan sacar de la pelicula. En mi caso fui con la expectativa de ver sangre y violencia y en medio el humor negro emergiendo como una flor mórbida, y salí satisfecho. Pero haciendo el juego que uds., los críticos, hacen de traer a colación la realidad, pues, sí, mi rechazo es total a toda forma de violencia y más a la de las guerras,como, me parece, muestra bien la pelicula, no hay ningún tipo de heroismo en una guerra, venga del bando que venga.

Anónimo dijo...

NO SE PUEDE JUZGAR LA MORAL DE UNA FICCIÓN PORQUE LA REALIDAD MISMA ES AMORAL, CUÁNTO MÁS LO SERÁ UNA FICCIÓN. REVISA TU WITTGENSTEIN.

R.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Querido anónimo: justamente, es en los discursos donde se formula una moral, por eso es que se puede criticar la moral de un discurso, por ejemplo, en un discurso ficcional.

Anónimo dijo...

Señor faverón usted dice esto sobre la pelicula de Tarantino: "He cuestionado el contenido específico de esa fantasía".

Esto, en relacion a Madeinusa, es que cuando otros han criticado o han encontrado o han respirado el contenido degradante del mundo andino, desde una visión supuestamente facistoide de la fantasia de Llosa, usted ha defendido su caracter de "imaginación como factor en la creación artística".

Ahora la "imaginación como factor en la creación artística"
en la elaboracion de su trama y de sus personajes, han llevado a Tarantino a que la venganza sea el empuje para la dinamica de su ficción.

Y usted señor Faverón, dice al respecto: "Pero sucede que la película elige un hecho histórico para articular esa defensa de la imaginación y de la fantasía, y ocurre también que reelabora
la historia degradando todos sus matices".

Con esto,usted, da a entender que en determinados aspectos es objetivo y en otros le gana su corazoncito, o su subjetividad. Y eso para un crítico es un grave error, porque le quita seriedad a su palabra.

En cuanto a los hechos históricos, que usted menciona se están degradando con esta película, no por qué es motivo de escandalo de que una película muestre lo que humanamente es posible: que miembros de una comunidad víctima de genocidio, quieran vengarse contra aquelllos que pertenecen al grupo humano que lo perpetra.

La Segunda Guerra Mundial está llena de estos hechos. Las tropas sovieticas tenían judios en sus filas y eran los primeros en buscar venganza contra los miembros de las SS y los soldados alemanes que encontraban, porque todo lo alemán significó la perdida dolorosa de muchas cosas en la gran tragedia que es una guerra. Ilya Ehremburg, poeta, escritor y corresponsal de guerra de ascendencia judía, escribio una larga arenga titulada ¡Mata! que era repartida entre las tropas soviéticas: "Matad Guardias Rojos,
busquen al alemán, esa raza de fanáticos, y matenlos donde los encuentren, si es posible hasta en el vientre de sus madres".

Creo que a su condición de comunista Ehremburg sumaba su condición de judío y de miembro de del internacionla Comite judío antifascista, para clamar esa revancha. Terrible, pero nunca trataron de ocultarlo, hicieron visible su venganza, porque una guerra trae siempre eso. Además que en todos los documentales sobre la Segunda Guerra, hacen hincapie de la brutal revancha que perpetraron los sovieticos. Condenable o no esa fue la verdad. Y para algunos es entendible, conociendo las atrocidades que las tropas nazis cometieron con los "Untermensch" o subhombres como asi consideraban a los rusos y más aún a los judios.

Hace poco vi la parte final de una pelicula en el cable: Las tropas sovieticas en Alemania entran a un pueblo dispuestas a arrasar
con todo. Una familia conformada por mujeres está a punto de ser sometida a abusos, cuando una de ellas revela que es una judía
escondida por esa familia y que su esposo fue muerto en un campo de concentracion por judío y opositor . El oficial soviético a cargo, de ascendencia judía, la interroga en relación a las tradiciones judías, y es más cuando el pequeño hijo se pone a rezar la Torah, el oficial le dice que le recuerda cuando era niño y su padre le enseñó esos rezos. Ante esto les perdona la vida a todos. ¿Podemos imaginarnos lo que ese oficial hubiera hecho si no hubiera sido judía esa mujer? ¿Cómo se hubiera comportado con otros alemanes?

Ante la pregunta de por qué actuaban así, el oficial le responde a la mujer que no sabe cómo se siente después de perder a toda su familia, de que miles de inocentes murieron en manos del ejercito alemán de forma atroz.

Continua...

Anónimo dijo...

Viene...

El Director de esa película,
no degradaba hechos históricos, quizás haya sido basada en un hecho real, no lo sé, pero eso sucedió, y así como se configuró la Segunda Guerra, no es sorprendente de que haya habido esas venganzas. Y más aún de que el Ejercito Americano haya tenido ese tipo de soldados, sabiendo la importancia de la comunidad judía en los Estados Unidos.

Por eso si Tarantino, ha recreado así su ficción, pues es bastante verosimil. Y tratar de negar que pudo ser así, pues es haber nacido en otro planeta, o negar la misma condición humana.

Saludos

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Cuando me refiero a "degradar los matices de la historia" no me refiero a contar o no contar un hecho como fue "realmente". Eso es lo de menos. Me refiero a convertir la complejidad de lo histórico en la simplicidad maniquea de lo caricaturesco y en la arbitrariedad totalitaria del exterminio como solución.

A Claudia Llosa,por Madeinusa, y sin argumento válido alguno, se le acusó de haber creado una ficción con un serio prejuicio racial contra lo andino. Eso era patentemente insostenible ante cualquier lectura equilibrada de la película. A Tarantino no lo estoy acusando de antisemita, no creo que lo sea, ni creo que su película sea una cinta antisemita. En nada. Y eso a pesar de que en efecto todos los judíos de Inglourious Basterds son criminales de una manera u otra. Lo que estoy sosteniendo es que ideológicamente su cinta es primaria y fascistoide: la venganza como reproducción e hipérbole de la ofensa, el racismo contestado con más racismo, etc. y específicamente estoy señalando que eso no es una fantasía deseable. Y cuando hablo de fantasía, para decirlo sumariamente, me refiero a una manera imaginaria de resolver un problema real.

(Dicho sea de paso, aunque parece que de esto muchos prefirieron olvidarse, también acusaron a Llosa de racista por la segunda película, La teta asustada. El problema fue que la acusaron ANTES de ver la película y después, cuando pasaron la película y por fin la vieron, tuvieron que callarse la boca).

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con tu comentario, ya me parecia raro que nadie cuestionara esta violentisima pelicula, la ideologia de violencia y venganza detras de ella, que parece fascinar a varios bloggers
http://bloodyhell-la.blogspot.com/2009/10/mas-de-los-bastardos.html
Me alegra tambien que puedas ver que detras de las peliculas hay mas que arte formal, ojala alguna vez tambien puedas reconocer la ideologia racista que se refleja en las obras de Claudia Llosa.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Acá no es cuestión de "reconocer" lo que no existe. Tienes mi blog a tu disposición para explicar lo que arbitrariamente llamas la "ideología racista" de las películas de Claudia Llosa. Como "Madeinusa" ya se ha discutido largamente en este blog, te invito a hacerlo con "La teta asustada".

Anónimo dijo...

Hola Gustavo

ya que hablamos de ideologías, ¿qué opinas de este par de párrafos de Guillermo Ruiz Torres, publicado en Intermezzo Tropikal? Página 31

"Pero el mayor ejemplo es el apoyo dado por algunos partidos de la izquierda parlamentaria peruana, especialmente el Partido Unificado Mariateguista (PUM), a la organización de rondas paramilitares llamadas eufemísticamente “rondas campesinas”, trabajando mano a mano con las Fuerzas Armadas que implementaron la política antisubversiva genocida en el Perú de los ochenta y noventa.

Las eufemísticamente llamadas “Rondas de Auto Defensa Civil” eran organizaciones paramilitares conformadas en gran parte por campesinos, armados por el Ejército para enfrentar a los grupos alzados en armas, particularmente a Sendero Luminoso. De esta manera, el Estado peruano recurrió a tácticas usadas en Vietnam por las fuerzas de ocupación de Estados Unidos, así como Nicaragua y Guatemala, de armar a parte de la población para enfrentarla a los grupos guerrilleros. Dichas rondas son presentadas en el discurso oficial como campesinos víctimas de las acciones militares de Sendero Luminoso. Se tergiversa de esta manera el hecho que eran campesinos armados por el Ejército y que operaban militarmente, así que la mayoría de miembros de Senderos Luminoso en las regiones andinas era también básicamente campesinos quechuahablantes."

Anónimo dijo...

a alguien le suena la palabra ucronía? o quizá distopía?

Anónimo dijo...

Sobre el punto en el que aludes a la polémica en torno de Madeinusa "sin argumento válido alguno, se le acusó de haber creado una ficción con un serio prejuicio racial contra lo andino. Eso era patentemente insostenible ante cualquier lectura equilibrada de la película", recuerdo haber leído el comentario de Rafo León. El tipo es equilibrado y su(s) lectura(s) también, quizá un poco cascarabias, pero no más que el común de intelectuales. Conoce el Perú y tiene educación y cultura (ya sé que estoy apelando a la reputación del argumentador, pero creo que es pertinente hacerlo, dado que se ha mencionado el punto de la producción de lecturas equilibradas). El Sr. León consideró a la película de la cineasta Llosa como prejuiciosa. Ergo, no podemos ser tan categóricos en relación con el contenido específico de la película madeinusa.

Sobre la discusión sobre Inglorius, es cierto que lo que sustentas es que la pela es caricaturesca y fascistoide; tu reparo es sobre el contenido, no sobre la forma. Sobre ello, me hago algunas preguntas. ¿No son esos rasgos intrínsecos al cine de este director? Es raro que, conociendo el cine de Tarantino (no sé si admirándolo), ahora surja en ti el reparo de la ideología simplona. Parece que en este caso ha tocado alguna fibra íntima, especulo.

Además, ¿qué sentido tiene detenerse en desmenuzar la parte menos interesante del cine de este director? Es un poco mezquino. La película es buena por N motivos, no por su ideología. Pero aparecen señores dándole con palo a la ideología.

En resumen, no encuentro la pertinencia ni la utilidad ni la novedad en el contenido específico de tu post. Es un tiro que pasa rozando, a diferencia de otros comentaristas que han dado en el blanco con notas más sustanciosas.

Chapualqo dijo...

Eso pasa por ver a Tarantino con la mano en el mentón

Dr. C. Thorpe dijo...

pufff... Mejor vean el Delfín, que es una pelicula que lo ayuda a uno a superar los problemas, no este bodrio hiperviolento y hiperlento. La taquilla habla por sí sola, El delfín tuvo un millón de funciones en los cines de Lima, Bastardos sin Gloria apenas tres por cine.

¡Suerte y Éxitos!

oristides dijo...

Tengo que felicitarte por tan excelente reflexión. A mi me gustó la película porque es divertida. Pero la verdad he aprendido algo nuevo con tus comentarios y he reflexionado sobre algo que nunca pensé que iba reflexionar.

Haciendo alusión a tu reflexión ¿podríamos decir que la película no es apta para un publico masivo?. Yo la verdad no creo que, todavía, sea apta para un publico masivo.

En mi país Colombia, una película de estas podría generar mayor aceptación de lo que llamamos venganza y teniendo en cuenta el nivel de violencia que se vive, sería para explotar. ¿Debería prohibirse la película por estos lados?. Tampoco lo creo necesario, ya que es posible que lo que le importe al público, masivo sea solo la acción y la diversión. Ahora bien ¿deberíamos pedir que se hagan más películas que traten sobre la reconciliación?. Claro que sí deberíamos mirar la reconciliación y no el racismo ni la venganza pero creo que a Tarantino no le importa eso. La venganza es eje central de sus películas. No hay mejor ejemplo de comparación que Kill Bill, pero ¿todo lo que le hicieron a esa mujer es justificación para semejante venganza?. La verdad es que la justificación sea cual fuere no importa tanto. Nada justifica ninguna acción violenta pero transpuesto al mundo del cine o la literatura, creo que es posible mirarse al espejo y tratar de explotar. como dije, el publico masivo no hace eso. Lo que se debe hacer es lograr que cada individuo pueda ser crítico ante el arte y que cada cosa la sepa aceptar de tal forma, en que no lo influya a pensamientos de venganza y racismo sino por el contrario, pensamientos que promulguen evolución social.

Por último quiero felicitarte por tan agradable blog, es primera vez que tengo el placer de verlo continuaré leyendo las entradas que publiques. Espero no te molestes en que publique estos comentarios y el link en el blog que estoy iniciando.

www.oristides.wordpress.com