6.3.10

Hildebrandt y Llosa

Sobre una lectura miope de La teta asustada

Que César Hildebrandt no sabe nada de cine es una verdad grande como una pantalla de CinemaScope; alguna vez me ocupé aquí mismo de mostrarlo, ni por corazonada ni por intuición sino con datos concretos.

Pero el hombre no se aguanta. Confunde su butaca dominguera con un púlpito y se manda a fallar ex cathedra, y entonces opina, opina y opina, sin argumento alguno, sobre películas que no comprende, como aquella que vez en que mencionó a
Little Man Tate, ese folletón de matiné dominguera de Jodie Foster, como una de las cumbres contemporáneas de la pantalla grande.

Su víctima más reciente ha sido una cinta peruana,
La teta asustada, a la que lanza dardos como nuestro señor Dadá lanzaba adjetivos: desde la maquinita del absurdo y con la forma del garabato.

Dice que la historia es tan "hiperbólica que hubiera requerido un registro realista que compensara tanto exceso". Y sin embargo luego apunta que "la señorita Llosa es una militante del realismo mágico" pero "tiene un problema: no es García Márquez".

A ver. Hildebrandt identifica el argumento como mágico-realista y exige que sea contado con un estilo y un entramado realistas, para compensar los excesos. Es decir, le pide al realismo mágico que no sea mágico, que sea realismo nomás.

Y a renglón seguido le pone como ejemplo a García Márquez. ¿Alguien conoce un caso más notorio de argumento, trama y registro más abiertamente hiperbólicos que los de las novelas mágico-realistas de García Márquez? ¿Le exigirá Hildebrandt moderación a
Cien años de soledad?

Esto lo digo rápidamente, para no desviarnos en una discusión que Hildebrandt no comprendería: Llosa no hace realismo mágico; sus historias de espacios clausurados y atmósferas fantasmales, con algo de cuento de hadas y más que una pizca de es horror bergmaniano, de imprecisa amenaza, son ante todo relatos góticos, es decir románticos y por lo tanto simbólicos. De hecho, sería un trabajo gigantesco descubrir
un solo rasgo mágico-realista en La teta asustada.

Es el afán de leerlo todo como realismo (llamémoslo afán para no llamarlo falta de imaginación), incluso cuando la obra se aparta adrede del realismo, lo que hace a Hildebrandt incapaz de comprender todo lo que hay en la cinta de simbólico: porque, claro, exigir un registro realista implica de inmediato colapsar el símbolo, convertirlo, a lo sumo, en señal metafórica. Y esa no es la forma de entender
La teta asustada.

Por ello a Hildebrandt le resultan incomprensibles esos "primeros planos voluntaristamente dramáticos y sin sentido" y esos "encuadres gaudianos, retorcidos" de los que habla en su artículo: ¿qué significado podría hallarles a las imágenes del absurdo, la deformación y el retorcimiento quien no entiende, para comenzar, que esas imágenes pretenden ser eso precisamente?

¿Cómo pedirle que interprete un símbolo a quien rechaza el valor de lo simbólico de antemano? ¿Cómo hacerle ver que todo simbolismo implica el descubrimiento de un vínculo entre un mundo sensible y un mundo espiritual, a quien piensa que el universo todo es explicable en un manifiesto real-socialista?

Claro, si se le exige realismo a lo que no quiere ser realista, es obvio que uno termine recriminando a la película por retratar "un país trágico que Claudia Llosa se ha empeñado en hacer cómico". Si se está naturalmente vedado de la capacidad de leer fuera del código realista, se acaba por pedir a toda obra lo que no intenta ofrecer en el plano literal (y se amputa sus planos subyacentes).

Por eso Hildebrandt critica que la cinta de Llosa eluda "rozar siquiera el origen de todo", es decir, en sus propias y redundantes palabras, "la raíz social" de "la escisión social". Él está esperando o bien un panfleto o bien una arenga, o acaso un diagnóstico sociológico.

El pasaje más sintomático del artículo de Hildebrandt es aquel en que se enfurece ante el absurdo de que, en la película, "una ricachona tenga su palacete junto a un mercado del Perú profundo --realidades encarnizadamente enemigas".

El mismo lenguaje de Hildebrandt en ese párrafo delata su inhabilidad para interpretar y nos deja ver lo obsoletas que son sus ideas sobre el Perú. Para Hildebrandt el gran problema es la irreconciliable "escisión social" entre un Perú pituco y lo que él llama "el Perú profundo". Entre los dos, para él, no hay otra cosa que lejanías y atroces beligerancias.

En la película de Llosa la distancia se anula, no sin violencia: el muro y el portón eléctrico de la casona no son una marca de frontera elitista, sino algo más patético y más patente: son la última defensa desesperada de la antigua Lima agónica ante la Lima del comercio popular y la emergencia y las nuevas reglas; no hay dunas y carreteras que medien entre ambos mundos: lo que Matos Mar llamaba "desborde popular" está allí, allí mismo, en las puertas de la casa, a punto de capturarla.

Probablemente Llosa no haya leído
La ciudad letrada, de Ángel Rama y probablemente Hildebrandt sí. Pero Llosa ha escrito el siguiente capítulo del libro y Hildebrandt sigue sin comprender la introducción: ese centro letrado que es el huerto cerrado de la pianista, refugio y galería del pasado aristocrático, militarista y terrateniente (todo eso está en los retratos de la casona) se va cayendo ante el impulso de esos anillos externos de antes, que ahora están a sus puertas, golpeándolas, a punto de acabar con ellas.

Hay en la literatura latinoamericana otra obra que juega con una parecida y apretada estructura:
Aura, la hermosa y terrible y también gótica nouvelle de Carlos Fuentes, en la que la casona fantasmal yace oscurecida por la sombra de los edificios del nuevo Distrito Federal.

¿Es la idea de Claudia Llosa falsamente progresista? Pues, obviamente, no: es una de las imágenes más sabiamente progresistas del arte peruano en muchos, muchos años. Lo que es terriblemente reaccionario es no sólo negarse a entenderlo, sino además ver ese retrato simbólico y microcósmico de la sociedad peruana y pensar que todo en él es "folclórico y apretado", que no hay personaje en la cinta que no exhiba "una estupidez cacasena -¿de origen viral, hereditario, antropológico?"

Eso lo ve Hildebrandt en la película, muy probablemente, porque eso mismo sin duda lo cree ver en todas las calles de Lima donde posa los ojos; de allí sus continuas pataletas ante la poca civilidad de esa nueva Lima que tanto lo enferma, que tanto lo ha enfermado.

Porque Hildebrandt no es otro que esa vieja pianista empeñada en subrayar su propia superioridad social y reclamar el regreso al viejo orden. ¿No tratan de eso la mitad de sus encendidos artículos en que exige que la policía ponga orden a punta de botines en el caos de la ciudad?

La única y atrabiliaria diferencia entre Hildebrandt y la pianista es que ella, al menos, tiene consciencia de su rol moribundo en la pirámide social, mientras que Hildebrandt, ciego, cree que engaña a alguien cuando dice luchar en defensa de una legítima opción contestataria.

31 comentarios:

Anónimo dijo...

Aun si fuera cierto lo del realismo-mágico. Lo que se defiende es la compensación de un exceso, es decir un equilibrio, es decir una equivalencia armónica. ¿De dónde concluyes que compensación es privilegio absoluto de lo real sobre lo mágico?

Quizá tu intención haya sido hiperbolizar la imprecisión.

Deberías leer a un crítico literario llamado Gustavo Faverón quien preconizaba que se lean bien los textos antes de argumentar sobre ellos.

Julio Meza Díaz dijo...

Estimado Gustavo:

Me parece acertado tu post. Justo hace poco leí con mis hermanos el artículo de Hildebrant y nos sorprendió sus caprichosos juicios de valor. A mi parecer, lo que procura César es tratar de ser "diferente" o "auténtico" negando lo que para una gran mayoría es consenso: La teta asustada es una gran película.

Ahora bien, con esto no quiero decir que nadie puede opiniar distinto a la mayoría. Claro que puede hacerlo. Es su derecho. No obstante, lo mínimo requerido para lanzar una aseveración es un argumento previo bien construido. Y la argumentación de Hildebrant es un edificio que se cae ante el más pequeño temporal.

Pero bueno, te escribo por algo que me ha sorprendido. Iván Thays ha colocado en su blog la foto de unas jóvenes cholas como mi mamá o el resto de mujeres de mi familia. Hasta aquí no hay ningún problema. Pero ha colocado también el siguiente título: Javier Marías Fans Club. Y, en los comentarios, ante el pedido de un tal Jacobo que desea el mail de las jóvenes -de quienes da por hecho "que no han visto en su vida un libro de Marías" , el mismo Iván responde: "las chicas del club de fans se niegan a darte sus emails para que las busques en FB hasta que no mandes fotos. Son exigentes. Una de ellas dice que no lee a Javier Marías sino a Petronio nomás. Se salta los intermediarios".

¿Qué clase de humor es este? ¿Quién es Thays? ¿La pianista en La Teta asustada? ¿el Hildebrant autor de textos bobalicones?

Por favor, alcánzame una respuesta. Y, sobre todo, dime si estoy exagerando o si peco de envidia frente al éxito Iván o si resbalo por mi alma de renegado social o si soy un descerebrado comentarista de blogs... En fin... Dame una respuesta.

Julio Meza Díaz
DNI: 40894255
Código PUCP: 19983708

R. Euribe dijo...

Este link es de una entrevista a Llosa, que creo seria de mucha utilidad para Hildebrant. Llosa toma muy enserio su trabajo cinematografico, y queda claro que Fausta fue un personaje contruido por ella y Solier.

http://www.tucamon.es/contenido/entrevista-a-claudia-llosa-la-directora-de-la-teta-asustada

Elisa dijo...

"Probablemente Llosa no haya leído La ciudad letrada, de Ángel Rama y probablemente Hildebrandt sí. Pero Llosa ha escrito el siguiente capítulo del libro y Hildebrandt sigue sin comprender la introducción"...Concuerdo. Creo que Hildebrandt pertenece a esa clase de agentes a los que les conviene la escisión y que se sirve (y tanto) de hacer parecer irreconciliable lo que no lo es. Creo que el diálogo debe continuar y Hildebrandt no participa de él, eso lo sabemos, ya que dentro del periodismo él es el paradigma del despotismo.
habría que recuperar una película muy lúcida llamada Juliana. Sobretodo ese final de microbús/ matáfora de una inevitable Lima sincrética y de cultura chicha cada vez más empoderada.

Anónimo dijo...

Gustavo, el chato Hildebrandt no es el único que ha criticado a La teta asustada. Mario Castro hizo lo mismo en su blog La cinefilia no es patriota y con argumentos

Me río pero no me río

No me río de ti. Me río contigo. Resumo mucho de mi experiencia con La Teta Asustada en este diálogo de Happiness, de Todd Solondz. En la película de Solondz, la hermana bonita y exitosa le habla así a su hermana que no es tan bonita y que no es tan exitosa. Pero, recordarán, en verdad sí se estaba riendo de ella. Trataba de no hacerlo. Pero no lo lograba. Si es que trataba.

En Happiness, te reías de ellos, de las víctimas, pero la cosa no quedaba ahí: casi al mismo tiempo te empezabas a sentir culpable por haberte reído, ese era el chiste: tu risa se volvía contra ti; tu risa se hacía conciencia, interrogación, problema. Era una risa difícil. Por eso surgía el malestar. Si no te diste cuenta hasta ahora, te cuento que el director se reía de ti. En el buen sentido. Te cuestionaba sin piedad. En cambio Claudia Llosa tiende a hacerle caricias a los prejuicios de los espectadores, les hace cosquillas, en vez de golpearlos.

Al ver La Teta Asustada, sentí ‘lo otro’, a las personas indígenas, tratadas de esa ‘manera’, ‘risueña’. Alegre blanco del humor, blanco, o no tan blanco, blanco de la ironía, de las burlas (burlas ‘suaves nomás’ en cierta forma, o sea, muy limeñas), generando una risa fácil. Pintados cual frikis, y en desfile, sentí que eran tratados con una actitud tipo ya pues riámonos un poco de ellos –porque, son un toque ridículos, ¿verdad?-; son feítos, son huachafos: Yes. Son pobres, claro; e ignorantes, se nota; no hablan bien el castellano, obvio. Todo esto es para reírse. Ajá. ‘Lo otro’ es así, aquí, en el Perú: miren, miren, miren. Qué simple resulta la cultura dominada, vaya. Claudia Llosa te alivia, no hay problema en comprender al otro. Porque no hay nada o hay muy poco que comprender. El cine era una fiesta de risas (en algún otro cine, más caro, habían, más bien, risitas, pero es igual). Y risas o no, la intención me queda clara. No encontré gracioso reírme de esas personas, a diferencia de otros, y me siento bien por eso. Lo sé, hay una rendija, dos: Fausta, la protagonista, y Noé, el personaje del jardinero. Personajes complejos. No es suficiente.

Y por favor, no me vengan a decir que lo estético y lo ideológico no tienen nada que ver entre sí, que son mundos distintos y separados o separables, pues lo estético está al servicio de lo ideológico. Lo estético es ideológico. De Bresson a John Waters. Así que no es ‘lo uno sin lo otro’, sino más bien ‘lo uno más lo otro’.

¿De qué se están riendo?

1. De una chica con una papa en la vagina. -Más o menos la mujer barbuda-. OK. Lo que podría haberse tratado con delicadeza, fascinación, elípticamente, de modo sutil, elegante, atendiendo la lectura metafórica, mítica, no; es tratado de manera gruesa. Resultado: los espectadores ríen cuando no deberían. Directora y espectadores, ¿se ríen con ella, o de ella?

2. De una novia que quiere casi con desesperación que la cola de su vestido sea más larga. Se arma un cirquito, con el hermano jugando pelota, el perro corriendo, etc. Sus deseos ‘arribistas’ parecen ser el motivo de la burla. Es una chica que quiere ‘más’ y como no lo consigue, es una huachafa. En una escena posterior, como que ella quería que el vestido volara, pues alguien le puso globos rosados… Directora y espectadores, ¿se ríen con ella, o de ella?

3. Representan lo sucio: oh qué mal gusto ¡esos novios! al darse un beso con lengua, ves: el novio es más chiquito que la novia, es otro número de circo, pequeña ‘monstruosidad’ que se pretende ‘graciosa’, ‘pintoresca’ (la idea además es la de provocar cierto asco ante la manera de darse ese beso). Directora y espectadores, ¿se ríen con ellos, o de ellos?

LuchinG dijo...

Hildebrandt no habrá dado pie con bola (lo de la casona en medio del mercado será una exageración pero no es inverosímil, a un par de cuadras de acá hay una casona en medio de varias estaciones de buses interprovinciales), pero al menos dijo en voz alta lo que creo que un montón de gente se está callando por patrioterismo y yo he podido comprobar hace poco: es mala.

Anónimo dijo...

Sigue ME RIO PERO NO ME RIO (2)

4. Y ahora un ejemplo de mentalidad sutil (de parte de un personaje al que le gusta Fausta). Claro, para conquistar a una chica tímida, nada mejor que soltarle esto: ‘si rojo es el color de la pasión, yo quiero bañarme en tu menstruación’. Misión cumplida.

Hay más ejemplos...

¿Y ese respeto y ternura hacia los ‘pobres’; como por ejemplo en el español Luis Buñuel para con los mejicanos de Los Olvidados y de Nazarín; o en el italiano Federico Fellini, en El Jeque Blanco y en La Strada; o en el bosnio Emir Kusturica (aquí la cosa es levemente más dudosa) con el pueblo gitano; o en el iraní Jafar Panahi en El Círculo; o en el argentino Israel Adrián Caetano para con su protagonista el boliviano, en Bolivia? Me pregunto con brutalidad (es que me contagio de la película): ¿Será que hay una clase social aquí en el Perú incapaz de sentir ese respeto? ¿No será precisamente ésta (o al menos en parte) la misma clase social ‘más culta’ que lloriquea lateralmente por el destino enjaulado de Fujimori y que no recuerda el sufrimiento de tantos y tantos inocentes, en su enorme mayoría indígenas? En un país como el Perú este tipo de caricaturas son peligrosas. ¿De qué se ríen?

No hay toma de conciencia, no hay un dispositivo crítico más fuerte en el personaje de la señora pianista ladrona de canciones, parece que la película la respeta cuando podría burlarse de ella, como sí hace con las personas indígenas; ahí habría un bonito sentido de examen crítico de la miseria real de quienes no viven en la estrechez material, ¿verdad? (Clase social que su directora sí conoce). Pero su manera de criticarla resulta insuficiente. ¿Por qué será que no se les trata con la misma ironía, a ella, y al personaje del hijo? ¿Acaso no lo merecen? ¿Será que vale más ser elegante que tener razón?

Por cierto, una valiosa lección de la Nouvelle Vague, era, es, y será: hablar de lo que conocían. Conciencia de sus límites, realismo, humildad, en gente como Godard, Resnais, Chabrol, Rivette, Truffaut, Rohmer...

Aplaudo la búsqueda estética, pero reclamo conciencia crítica para con sus propios prejuicios ideológicos. Y tengo pesadillas despierto con la gente que se ríe, se burla, de una chica con una papa en la vagina (qué directora tan ingeniosa, eso nunca (se) nos ocurriría a nosotros), y claro: ellos, los otros (y dale con los otros, pero es que lo son) representan el mal gusto, la ignorancia, la cultura ‘justamente’ dominada, ¡bravo! y eso permite a los espectadores sentirse barata y falsamente superiores. Ellos son así. Nosotros no.

Ya otros encomiaron esta película, pero estas líneas no tratan de los méritos de Claudia Llosa. Esa mirada desde arriba, que a mí me parece obvia, y a muchos no, es el defecto más grave de la película; es, incluso, un peligro. ¿Cómo acercarse al otro, a lo otro, cómo? Jean Rouch, Chris Marker, Johan Van der Keuken, Robert Kramer, Agnès Varda, los Dardenne, Bruno Dumont, Abbas Kiarostami. Vean sus películas, si les importa profundizar, y comparen.

Licuado Kitsch, con una protagonista que se las trae y que da una impresión de realidad fortísima, más un mundo de colorido cartón que toma elementos de la realidad pero que se encierra en sí mismo, en sus prejuicios, que celebra, que apenas cuestiona. Yo quiero ver películas que me enseñen algo sobre mundos que no conozco, y no a la vieja mentalidad miedosa y corta de alcances que nos ha hecho tanto daño durante tanto tiempo. Y, aunque se disfrace con habilidad, no me da nada de risa su pintoresca superficialidad. Y en cuanto a la redención, ésta pasa necesariamente por el conocimiento, y no por la simplificación tristemente caricaturesca de los problemas.

Eduardo Gonzalez dijo...

Miope, odiosa y -por cierto- ignorante.

Hildebrandt evidentemente no ha pisado una galeria de arte en por lo menos 30 anhos. Si lo hubiera hecho se habria percatado del simbolismo de Susana Torres, directora de arte de la pelicula.

No tiene idea

Hubiera tenido que extablecer nexos entre el simbolismo del entierro y los fardos de Tokeshi. Hubiera tenido que pensar un poco mas sobre el contraste de colores entre la Lima popular y las escenas dominadas por la Sra Aida. Se hubiera encontrado con que los artistas peruanos han aprovechado la plastica kitsch y la han vuelto del reves: Alfredo Marquez, Claudia Coca, Lucho Garcia Zapatero, Pancho Guerra Garcia, Miguel Lescano, y un larguisimo etcetera de innovadores autenticos.

Pero no tiene idea.

Y lo curioso, es que no hay escritor mas barroco que Hildebrandt. Sus epigramas (que eso son, mas que articulos periodisticos) son churriguerescos y llenos de cultismos erigidos como muros de piedra para que no los lea cualquiera.

Uno esperaria mas de alguien que ha proclamado mil veces su devocion por Borges.

Pero no tiene ni la menor idea.

LuchinG dijo...

No estoy nada de acuerdo con lo que dice Mario Castro. Hace décadas que no voy a un matrimonio, pero los novios disparejos dándose un beso con lengua los puedes ver a cada rato en cualquier paradero o interrumpiendo el paso en medio del micro; las muchachas hablando de precios de ropa, he visto esa escena un millón de veces en polvos rosados con chicos de clase media; el médico que se dirige en lenguaje técnico a una persona que es obvio que no puede entenderlo, eso pasó, por ejempo, en el juicio a Fujimori; la escena en el patio con la cola de la novia, la princesa Diana no fue menos vulgar con su cola de diez metros; los ataudes con diseños, nada diferente a escoger durante toda tu vida la ropa por su marca; el arribismo y las farsas en los matrimonios, nada distinto del tonto que se endeuda hasta las pestañas por comprarse un carrazo (y encima te lo cuenta orgulloso). La realidad es ridícula, ¿por qué no debería serlo la película?

Anónimo dijo...

el churreguerismo de Hildebrandt y su ignorancia de la cultura académica de hoy no convierte a la película de llosa en buena. simbolismo hay, y no creo que se le deba atribuir a Susana Torres sino a la directora. Pero también hay rudeza, falta de tino, prejuicios mal superados con respecto a la gente del Ande.
Arguedas y su sensibilidad es aquí más pertinente como contraejemplo que García Márquez como ejemplo, otro error del sobrevalorado Hildebrandt.

Anónimo dijo...

"nexos entre el simbolismo del entierro y los fardos de Tokeshi"

Tokeshi?

yo sí al tokeshi capté los nexos, tremendos nexos...

Eduardo Gonzalez dijo...

Anonimo:

Al tokeshi nomas, tomate un curso acelerado de kitsch y arte moderno en el Peru. Te va a vacilar.

http://micromuseo.org.pe/

Y para que chequees lo que los artistas jovenes estan haciendo, mira

http://arteporlamemoria.wordpress.com/

Y si todavia te quedan ganas, revisa

http://madeinperu.com.pe/

Raúl Greil dijo...

En lo único que no estoy de acuerdo, Gustavo, en lo de criticar las "pataletas de Hildebrandt" acerca de Lima.

Decir que la ciudad es un desastre no es ser conservador o sentirse superior. Es una reacción común (hace años leí que Martin Tanaka decía lo mismo que tú glosando a otra columnista), pero equivocada.

Los se quejan (nos quejamos) del desastre actual de Lima, de la bulla, del caos, no queremos una arcadia colonial de vuelta ni la "ciudad letrada"; queremos una ciudad que funcione medianamente bien y en la que nuestros derechos se respeten.

Julio Meza Díaz dijo...

Estimado Gustavo:

A continuación copio lo que me escribió el profesor Gonzalo Gamio cuando le comenté "la broma" de Iván Thays:

Gonzalo Gamio dijo...
Estimado Julio:

Lo que señalas me parece grave. El post de Thays no tiene ninguna gracia, y me sorprende de él. El racismo es una práctica inadmisible en una sociedad que se pretende democrática.


Saludos,
Gonzalo.

11 de marzo de 2010 09:23

Esto lo puedes hallar en su blog, entre los comentarios de este post:

http://gonzalogamio.blogspot.com/

En lo personal, este acto de Iván me da vergüenza ajena. Ojalá pida las disculpas correspondientes.

Saludos,

Julio Meza Díaz
DNI: 40894255

Gustavo Faverón Patriau dijo...

¿Podrías explicarme exactamente cuál es el supuesto racismo del post de Iván? Te juro que no lo veo por ninguna parte; de hecho, creo que es un prejuicio en el ojo del observador y no en el post de Iván.

Anónimo dijo...

Bueno, comienzo de conflicto entre dos bandos, los entetados y los desentetados (no soy suizo en la contienda sino más bien inocente enemigo de los entetados). Para no hacerla larga, enumero rápido:
1) Mi “glandulómetro” marca mayor ‘glandulabilidad’ en el bando de los entetados: ellos se muestran más afanosos en joder a Hildebrandt que en defender sin sofismas una supuesta verdad artística que yo no alcanzo a ver (cada uno tiene sus límites, ¿verdad?). Los desentetados, en cambio, (excluidos por supuesto los machistas-leninistas que pitean por reflejo en contra de las supuestas excelencias fílmicas de la teta) con el Chato Hildebrandt a la cabeza, creo yo que se inclinan más por objetar con racionalidad y sin “pataletas”, valga la aclaración.
2)Mejor me detengo aquí y sólo agrego que por un lado los alemanes y los israelitas son patriotas pero no patrioteros y que los peruanos en cambio somos patrioteros pero no patriotas (comparar las bullangas en los respectivos países a propósito del Oscar: les ganamos el partido por 50 mil a 0); y por otro lado, convencido estoy de que la Teta no es gran película, la Llosa no es gran cineasta y la Solier no es gran actriz. A golpear entetados que la vida es dura y sé aguantar golpes.
JOTABE POQUELIN

Julio Meza Díaz dijo...

Estimado Gustavo:

¿En serio no le ves racismo? Es decir, ¿asumir que unas jóvenes cholas (por el simple hecho de ser cholas) no han leído ni a Javier Marías ni a Petronio no es racista? Porque eso es lo que está diciendo Iván con su "broma". ¿Es tan difícil interpretarlo?

Es más, observa el polo de las jóvenes: dice corazón serrano. ¿Por qué apelar al estereotipo tonto de que son las mujeres serranas (y solo ellas) las que se suman a un club de fans al modo de las fánaticas de los 90 por Servando y Florentino? ¿Por qué en esa imagen no salieron, además de jóvenes cholas, alguna chica nice del curso de creación literaria de Thays en el CCPUCP?

¿Por qué no colocar a las mujeres del anterior post de Thays (esas mujeres del norte de europa) como miembros de un club de fans y, además, sugerir que no han leído a Marías o Petronio? ¿Por qué se tiene que sugerir que son las cholas las que no los han leído?

En fin, esas son mis preguntas. Desde ya te señalo que no pienso que estoy llevando entre manos una verdad irrefutable. La idea es dialogar al respecto de estos temas. Es probable que yo esté equivocado o no.

Saludos,

Julio Meza Díaz.

Anónimo dijo...

primero que nada thays es malo para hacer bromas,
y segundo a mí también me pasó que la imagen me pareció mucho más que casual. en todo caso, si lo que quiere decir es que el club de fans de marías es como el club de fans de un grupo musical popular, digamos, entonces es que la idea no cuaja y se presta fácilmente a ser vista en clave de menosprecio de clase o de extracción social.

Eduardo Gonzalez dijo...

Me dio curiosidad lo de Julio y revise el blog de Ivan.

Francamente, tuve que hacer un zoom de 200% para leer a duras penas lo que decia el polo de las chicas, y luego lei la nota de Ivan que NO dice que ellas no leen ni a Marias ni a Petronio. Dice, que se saltan a Marias, que es un intermediario, y leen "a Petronio nomas". O sea, el chiste es que a Marias no lo leen ni los de su fan club.

Ahora, lo del tipo etnico o racial de las chicas: francamente, hasta que no lei la nota de Julio no me vi en la obligacion de asignarles ninguno. Ahora, si hubiera puesto una foto tipo modelos de Ripley, creo que la critica hubiera sido que la belleza solo se asocia a las personas "blancas", no?

La idea de la foto era: aqui hay un monton de chicas lindas, mismo groupies musicales, pero literarias, con el twist de que Marias es tan aburrido que ni sus fans lo leen. Como chiste me parecio tan aburrido como Marias, pero de racista, francamente no lo vi tampoco...

Anónimo dijo...

Eduardo Gonzalez:

Que los artistas plasticos peruanos sigan utilizando el "kitsch" popular como materia prima para sus obras no es novedad (llevan mas de 20 años con lo mismo), y con algunas excepciones (Susana Torres es una), su uso reiterado tiene mas que ver con moda y disfuerzo que con trabajo y reflexion. No es casual que en los ultimos años quienes mas han explotado el kitsch popular peruano sean los jovenes diseñadores de moda.
En mi opinion, el aspecto mas enclenque de "La Teta Asustada" tiene que ver con direccion de artistica de Susana Torres y Patricia Bueno (madre de la directora).

Saludos

Rainer Jaime Suche

Anónimo dijo...

Por cierto, el "palacete junto a un mercado del Perú profundo" existe: es la casa (ex casa hacienda) de la familia Bedoya (ricachones que aun viven ahi), ubicada en pleno corazon de La Victoria, a pocas cuadras de la Av. Canada y de algun mercado mugroso.

Asi que, mi querido Chato, al que le falta conocer mejor el Peru, es a ti.

Eduardo Gonzalez dijo...

Rainer,

claro que no es novedad lo del kitsch. Precisamente, ese es mi punto: Hildebrandt escribe su catilinaria contra la pelicula sin sospechar siquiera que se relaciona con unos codigos visuales que ya se han convertido en una tradicion en la plastica peruana.

Pero como no tiene idea de que una pelicula es una obra compleja, con direccion artistica, montaje y cinematografia mas alla de una historia con figuritas, se queda en lanzar dardos a la directora y su supuesta arbitraria preferencia por lo comico y grotesco.

Sobre la direccion artistica podemos debatir entre cinefilos, pero por lo menos cuando quieres discutir una pelicula, tienes que reconocer que la direccion artistica existe.

Anónimo dijo...

Sí es racista la broma de Thays, quizás no buscada intencionalmente pero precisamente el racismo que siempre está presente y el más difícil de combatir es el que no es intencional. Comprendo que la broma de Thays y su crítica apunta a una dirección diferente, pero usar la asociación con la idea de las cholitas aguantadas es racista, o no? (Por favor, no digan que Thays no se refiere a eso y que uno es el que le asigna esa interpretación, no sean vivos). Salvo si tienes mala vista, no es necesario hacer un zoom de 200%. Las chicas salen con un polo que dice "corazón serrano" (por otro lado, estoy seguro de que Thays no las conoce ni les preguntó si quería salir en una foto como el club de fans-broma de un europeo -cómo se sentiría él si alguien usa una foto suya sin permiso para hacer una broma sobre el club de fans-cholitos-aguantados de Jaime Bayly?). Eduardo debe ser la única persona en el mundo que no asigna tipo étnico o racial a una persona cuando la ve. Una cosa es identificar una persona con una comunidad y otra muy distinta es ser racista. La broma de Thays quiere hacernos pensar en un tipo étnico específico, porque para eso utiliza una foto específica (además dentro de la foto aparece el slogan específico referido a lo serrano, con todos los estereotipos relacionados con eso -o lo van negar?). Si hubiese puesto una foto de Ripley, Eduardo, la crítica sería tal vez lo que tú dices o quizás sería otra... pero él no utilizó una foto de Ripley pues. Ideologías hay en todas partes, y asociadas al racismo las hay por doquier.
En fin, no digo que Thays sea una mala persona, simplemente que su broma (cuyo objetivo *no* es racista) sí se vale del racismo. Es una pena que críticos tan agudos (cosa que han demostrado varias veces) no vean un ejemplo de racismo tan elemental.
Saludos,

pd. Disculpa Gustavo, por tocar un tema que no tiene que ver del todo con tu post (un poco sí, imagino), pero luego de leer los comentarios no pude evitar decir algo.

Anónimo dijo...

Si dices que Hildebrant no sabe nada de cine, tú por qué criticaste Bastardos sin gloria tomándola de toda, menos de arte en sí mismo? A los dos les falta.

Anónimo dijo...

Y sin lugar a dudas, yo me sumo a los destetados -que un comentario soltó el bando-. Es cierto, y lo reconozco: Llosa trajo al país un nuevo modo de narrar, trajo lenguaje cinematográfico. Claro, aprendido de Europa. El cine peruano, por lo tanto, aún carece de estilo propio. No hay.

La teta asustada, si es que ganaba el oscar, pues iba a aumentar el grado de estupidez y falsedad que tuvo en esta última entrega. La gente olvida que sus competidoras, El secreto de sus ojos, Ajami, El profeta son películas menores. A excepción de La cinta blanca, una película que sí fue fuerte competidora. Pero ni le dieron bola.

La teta asustada no es una gran película. Es diferente, pero eso no la hace buena. En un primer momento me gustó, pero luego de verla otras veces, pues terminó por cansarme.

Si Días de Santiago hubiese tenido la publicidad que tuvo La teta asustada (Que ahora sabemos la grandeza del título: publicidad total), fácil traíamos el oscar.

Pero bueno... aún se espera un verdadero cine peruano.

LuchinG dijo...

Como estoy en minoría, me explico: Fausta ha crecido escuchando a su madre -su única verdadera familia, su único mundo- contar el drama en medio del que Fausta fue concebida; la madre muere; Fausta se desmaya; el médico nos cuenta que Fausta tiene una papa en la vágina; Fausta nos revela la razón; luego vemos que Fausta es constantemente conducida por otros, agredida por el comportamiento normal de los otros; Fausta hace de tripas corazón para dar pasos que serían triviales para cualquier otra persona; la vida a su alrededor avanza y le exige que abandone el cuerpo de su madre, que es el único hogar que conoce; la pianista la tienta (mala escena) para que cante frente a ella -algo que sólo podía compartir con su madre y era practicamente una ceremonia religiosa-; el tiempo apremia (buena escena) y Fausta accede (buena escena). De regreso del recital, Fausta se siente tan bien que es capaz de decir debilmente:

- Les gustó mucho, ¿no?

¿Fue ese un tono insidioso? A ver qué dice la vieja (esto se pone bueno).

- Fausta, te me bajas del auto.

¡Glup! Pobrecita Fausta, ni siquiera es capaz de pasar al lado de un hombre en las escaleritas del cerro y la han desembarcado sabrá dios dónde. Si no se podía regresar sola de la casa de la señora, ahora imagínense de noche, en territorio desconocido, en calles despobladas y oscuras.

- ¡Teníamos un trato!- grita Fausta en quechua.

¿"Teníamos un trato"? Pero si tú le tenías miedo hasta a que el jardinero te roce la mano, y te pones a pensar en eso aquí y ahora...?

- Ay, te contaré que el otro día... - dice uno de los peinadores en la mañana siguiente.

¿Cómo, vamos a pasar así nomás a otra escena de bodas?

- Tío, he intentado llevarla, pero no pude- dice Fausta, sentada en la cama de la mamá muerta.

¿Pero qué estás haciendo? ¿No deberías haber colapsado hace doce horas? ¡Paren la película en este momento!

- Mamá, mi cola no vuela.

¿Ahora de nuevo ponen a Lady Di? ¿Y no hay música en la yunsa? ¿Eso lo hicieron a propósito o qué?

-¡Estás viva, Fausta; estás respirando!

¡Pero si estabas durmiendo, ¿por qué te levantas como si pudieras de inmediato percibir la diferencia entre vigilia y sueño?! !Ah, ¿y ahora sí estás contra la pared y sí peleas?! ¡Las perlas están en el piso, muy conveniente! ¿Fausta está viendo esta bolichera atracada en el tunel, justo después de que le sacan la papa de la vagina? ¡No, sólo yo la estoy viendo! Suficiente; si no acaba esta película en cinco minutos, me voy. Ok, en la puerta de tu casa te dejaron un papa en flor; te acercas a ella para olerla como en la primera escena te acercaste a tu madre moribunda para escuchar su discurso de muerte. Demasiado tarde, ya no te creo nada.

Anónimo dijo...

como buen caido del palto suculento y peruanazo, prefiero dias de santiago y caidos del cielo .. la teta no me mima
atte M.C:

Héctor dijo...

Gustavo,

Si es cierto -como dices tú- que la película no es realista, entonces no le debería nada al pueblo de Manchay. Sin embargo, ¿por qué Claudia Llosa se fotografía con ese pueblo y no más bien con un holograma psicotrópico?

Mi consideración es que la discusión realismo vs. ficción ha sido superada hace décadas. Ahora el tema es si lo simbólico de un filme es útil al propósito comunicativo. Y, en el caso de "La teta asustada", al presentar la pobreza y miseria de un pueblo de manera tan folclórica y sin empatía, hace que el drama de la protagonista se diluya entre lo pintoresco o lo aberrante.

Saludos,

Hèctor

LuchinG dijo...

Héctor: ¿Podrías dar un par de ejemplos con los que uno pueda notar esa falta de empatía y exceso de folklorismo?

gonzalo dijo...

Se trata de una película arriesgada y con algunos logros estéticos interesantes, pero también tiene detalles que cuestionan su verosimilitud. Ok, la libertad creadora y todo eso, habría que hacerle justicia contando bien las cosas (lo del famoso portón mansión-mercado)
Pr otra parte, todo eso floro sobre la ciudad letrada, francamente... no pues, celebrar la combi criminal y la destrucción del patrimonio cultural es lo más reaccionario... curiosamente, los letrados artistas actuales demuestran su desprecio y racismo por el pueblo fijándole la etiqueta pintoresca y folklórica

UNO DE TANTOS dijo...

No es una película que me parezca perfectamente acabada: es desestructurada, deja la premisa inicial (la interesante y tierna historia de una hija que busca plata para sepultar a su madre) a cambio de un trauma y vacío que se trata de explicar forzandamente ayudado de escenas barrocas para luego (no hay mal que por bien no venga) retomar el hilo inicial y acabar la película impecablemente.
Hasta allí, una opinión, como pocas o muchas, perfectamente discutible o defendible.
Pero, ojo, es una película de la que se hablará de aquí a cien años más en nuestro país.
¿Quién hablará del sr. Hildebrant dentro de cien años? Cuando parece que piensa bien, y que va a luchar por una causa justa, luego termina fregándose a sí mismo y dando muestras ingentes de taradez.

A mí me parece que el sr. Hildebrant solo hizo ese comentario por puro amor al arte de querer fregar.