20.10.10

Medio Evo, 2

Presidir sobre el pasado

Hace un par de semanas el presidente Evo Morales, promulgó la llamada Ley contra el racismo y toda forma de discriminación en Bolivia.

Poco después, el ministro de Educación, Roberto Aguilar, opinó que ciertas obras que forman parte del "patrimonio cultural" boliviano debían ser leídas en la escuela sólo bajo una "orientación" especial.

Por último, sólo unos días atrás, el viceministro de Descolonización de Bolivia, Félix Cárdenas, observó que libros como las canónicas novelas Raza de bronce, de Alcides Arguedas, y La niña de sus ojos, de Antonio Díaz Villamil, dejarían de ser parte del currículo colegial boliviano por tener contenidos racistas.

La noticia la he leído en el sitio web del diario La Prensa. Curiosamente, los comentarios en la nota están vedados porque el diario teme que publicarlos le cueste perder la licencia de funcionamiento: ocurre que la misma ley promulgada por Morales contiene, en su artículo 16, la siguiente ordenanza:

"Artículo 16. (Medios masivos de comunicación). El medio de comunicación que autorizare y publicare ideas racistas y discriminatorias será pasible de sanciones económicas y de suspensión de licencia de funcionamiento, sujeto a reglamentación".

Acaso la sola lectura de ese párrafo deja entender la paradoja de la ley: la defensa de un derecho es ejercida mediante el atropello de otro: el diario no puede publicar los comentarios porque, de ser juzgados racistas, el medio de prensa puede estar sujeto a la peor de las sanciones, la pérdida de su licencia. La consecuencia real inmediata es la anulación de toda posibilidad de debate.

Hay que notar una cosa más: si el gobierno boliviano, a través, por ahora, del mencionado viceministro, considera que Raza de bronce es un texto racista, entonces el diario La Prensa, o cualquier otro medio masivo, también estaría sujeto a sanción si publicara en sus páginas el texto mismo de la novela.

La lógica, entonces, no es la de leer estos textos con una "orientacion especial": la lógica es vetarlos en la práctica, desaparecerlos, a pesar de que el ministro de Educación se haya referido a ellos como parte del "patrimonio cultural" boliviano.

Supongamos que algo así ocurriera en el Perú. ¿Qué textos de nuestra tradición pueden considerarse racistas? A primera mirada, no será difícil encontrar algo o bastante de eso, o al menos alegar que algo o bastante de eso existe en las obras de Ricardo Palma, José Riva Agüero, Ventura García Calderón, Enrique López Albújar o Clemente Palma, entre muchísimos otros. ¿Borrarlas de la memoria y de la tradición? ¿Desaparecerlas, vetarlas, prohibirlas o limitarlas porque expresan una mentalidad segregacionista o marginadora o alguna forma de menosprecio por la mayoría indígena?

Hace poco, en el artículo más desarticulado de los publicados en referencia al otorgamiento del Nobel a Vargas Llosa, el escritor Dante Castro lo acusó de racista, como muchos otros lo han hecho en el pasado, para escándalo de quienes preferimos ver evidencias en lugar de inventarlas. Castro no ha propuesto nunca, que yo sepa, prohibir la lectura de Vargas Llosa, eso debe quedar claro. Pero la mentalidad aparente de la nueva legislación boliviana sí lo hace... ¿Alguien imagina lo que sería la enseñanza de las letras peruanas si se vedara en ella la obra de Vargas Llosa y de los autores que mencioné antes?

De hecho, la otra declaración ridícula post-Nobel ha sido la del mismo Evo Morales, que ha repetido con su acostumbrada intolerancia su cantaleta habitual contra Vargas Llosa. ¿Será prohibido Vargas Llosa en Bolivia? ¿Será prohibido cualquiera que pueda ser acusado, con exactitud o sin ella, de racista? ¿Quién es el legislador, el comisario, el crítico universal, el árbitro que decidirá qué textos pueden publicarse y qué textos no?

Más allá de las especulaciones, elidir a Díaz Villamil o a Alcides Arguedas de un currículo escolar boliviano (y hay que notar que el viceministro también incluyó en todo esto a la educación universitaria) es reescribir no la interpretación, sino los hechos reales de la historia de Bolivia, reprimir su pasado, deformarlo hasta el punto de hacerlo irreconocible.

No es reestructurar el canon ni reformular la percepción de la sociedad; es simplemente hacerle una ruda cirugía estética en la que, en vez de extirpar un lunar incómodo, se corta el órgano que yace debajo de él: Bolivia sí ha sido formada por ideas como las de Arguedas; nos guste o no, la terrible impronta de su darwinismo social es real, y estudiarla es la única manera de combatirla.

Mi impresión general es que la intención del gobierno boliviano es la deformación de una inclinación positiva y su conversión en una forma de represión: se debe luchar contra el racismo pero no oponiéndole censuras y autoritarismos ni promoviendo el desconocimiento del pasado y la ignorancia de la historia.

Al fin y al cabo, si alguien puede leer hoy Wuata-Wuara o Raza de bronce y creer que el desprecio y la satanización del indígena son justificables, el problema mayor no está ya más en esas novelas, sino en la mentalidad de quienes se dejen convencer por ellas. Es a esas personas a quienes hay que educar, no ocultándoles ideas que uno juzgue aberrantes, sino debatiéndolas y recusándolas.

...

31 comentarios:

Nelson Ordóñez dijo...

Ah... (suspiros) el retorno del buen salvaje...

Jorge Frisancho dijo...

Gustavo, sin estar en desacuerdo con el tono general de lo que dices, sí veo un par de problemas con tu análisis del caso boliviano.

Primero, eliminar un libro del currículo escolar no es censura. El currículo escolar contiene un número finito de libros, y la selección de aquellos que entran y aquellos que salen es siempre, necesariamente, ideológica. A mí me parece perfectamente válido decir "Este libro no se lee como parte del currículo porque es venalmente racista"; no me lo parecería decir "este libro no se lee, punto", aunque fuera por esas mismas razones. ¿Están eliminando los libros de A. Arguedas de las bibliotecas públicas? ¿Se ha prohibido su reedición?

(Lo mismo, dicho sea de paso, vale para "el cánon" en general. Quién está y quién no está no es un fenómeno orgánico y natural; en buena medida, es producto de acciones del Estado y sus instituciones).

Segundo, hay muchas sociedades perfectamente democráticas donde ciertos tipos de discurso son penalizados en la esfera pública. El caso de Alemania y la ideología nacional-socialista viene enseguida a la mente. En Alemania, propalar ideas nazis es un delito. ¿Por qué no puede serlo, en Bolivia, propalar ideas racistas?

Tercero, legislar contra el discurso racista no es lo mismo que oscurecer la historia de una sociedad. De hecho, es precisamente lo contrario: es intervenir desde el sistema judicial en esa historia, en tanto que ella le da forma al presente. Es precisamente porque la historia de Bolivia ha estado plagada de discursos y acciones racistas que se hace necesario intervenir contra el racismo en el presente.

Lo cual por supuesto no quiere decir que este tipo de acción sea el mejor, ni que Morales y sus ministros estén actuando de la manera más sensata. Pero no se les puede descalificar tan fácilmente.

Jorge Frisancho dijo...

Se me ocurre también decir que estudiar el racismo no es la única manera de combatirlo. De hecho, de entre todas las posibles, es la menos efectiva. Como decíamos ayer nomás: Uno puede pasarse mucho tiempo estudiando en interpretando el mundo de diversos modos, pero de lo que se trata es de transformarlo.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Jorge (a tu primer comentario): quizá no me expliqué bien. El asunto es así:

1) El libro de Arguedas y otros están, aparentemente, siendo retirados del curriculum escolar por considerarse que son racistas.

2) La misma ley dice que se retirará la licencia a cualquier medio de difusión masiva que "autorice o publique" textos racistas.

3) Si ya se considera (en 1) que esos libros son racistas y se dice (en 2) que está prohibido reproducir textos racistas, entonces en la práctica no sólo se está sacando a Arguedas y los otros del curriculum escolar, sino que se está prohibiendo también su reproducción en general.

Sobre tu segundo comentario: yo no puedo combatir la inflación si saber que es, no puedo curar el cáncer sin estudiarlo, no puedo formular una ley sin entender qué está regulando. ¿Por qué si puedo combatir el racismo sin estudiarlo? ¿Podría Marx haber formulado sus teorías sin estudiar el capital? ¿Cuál es la solución social que puedes citar como caso histórico en que un enorme problema estructural se haya resuelto sin que un agente preste atención a su naturaleza?

Miguel Rodríguez Mondoñedo dijo...

Yo no entiendo tampoco el comentario de Jorge---basado, según cita, en la Tesis XI sobre Feuerbach, que es igualmente incomprensible (parece, de hecho, un llamado a la ignorancia, a la acción ciega e irreflexiva, a actuar sin pensar).

En ese sentido, Gustavo tiene toda la razón cuando dice que no es posible combatir el racismo sin comprenderlo. Me hubiera imaginado que todo el mundo estaría de acuerdo con eso, pero veo que no es así.

Pero, por otra parte, no entiendo tampoco cómo es que esas disposiciones moralesianas son diferentes a la prohibición, en algunos países europeos, de literatura nazi o negacionista. El mismo principio se aplica: solo si conocemos algo podemos transformarlo o combatirlo adecuadamente. Incluso parece que esas prohibiciones en Bolivia están inspiradas en las otras.

Jorge Frisancho dijo...

No pues, no digo que uno pueda combatir el racismo sin estudiarlo. Digo que estudiarlo nomás no es la manera más efectiva de combatirlo. Uno se puede pasar mucho, mucho tiempo estudiándolo y al final haber ganado poco en términos de combate. El combate es, al menos en una parte muy significativa, político, e involucra al estado y sus instituciones.

Y ya, hay que estudiar el racismo, entederlo, explorarlo. Pero, ¿en la escuela primaria, sin un contexto teórico y crítico, sólo porque es "parte del canon nacional"? Así leí yo por primera vez en mi vida a López Albújar, y sirvió de poco en términos de "combatir el racismo". Para eso hizo falta mucho más que simplemente leer el texto.

Yo entiendo la (imperfecta) movida legislativa boliviana en esa dirección. Y no estoy en desacuerdo con ella.

Jorge Frisancho dijo...

Gustavo, Miguel: ¿qué es tan difícil de entender? Estudiar algo no es lo mismo que combatirlo. ¿O sí?

Uno puede estudiar discursos repelentes y dañinos durante años, en todo detalle y con mucha inteligencia, y al final no haber logrado mucho en términos de su derrota. Para lograr ésta última, hace falta pasar del estudio a otros terrenos. Por ejemplo, al terreno legislativo. ¿O ustedes creen, por ejemplo, que estudiar la discriminación hubiera sido más efectivo para combatirla en los Estados Unidos que las leyes de derechos civiles promulgadas en los años 60? Promulgadas, vaya, por gente que además era racista (en algunos casos, como Johnson o el senador Byrd) pero veía una ventaja política en hacerlo.

Y que para combatir algo se necesita estudiarlo y entenderlo es demostrablemente falso. Para quedarnos en los Estados Unidos, ¿ustedes creen que Glenn Beck o Sarah Palin combaten el consenso liberal (y con tanta eficacia) basándose en lo mucho que lo entienden, en lo bien que lo han estudiado? En principio, se puede ser muy eficaz políticamente desde la ignorancia.

Importa poco que Evo Morales o su ministro de lo que sea no hayan estudiado los libros de Alcides Arguedas como por ejemplo los has estudiado tú, Gustavo. Si el objetivo político es combatir el racismo, y uno determina que no incluir los libros de Alcides Arguedas en el currículo escolar es un paso positivo en esa dirección, no hay mucho más que decir al respecto.

Y esta es la diferencia entre limitarse a interpretar el mundo y proponerse transformarlo. No es tan difícil de entender.

Jorge

Anónimo dijo...

Uy! parece que hizo efecto el nobel de MVLL ahora todos vuelven al redil a defender el racismo asolapado peruano-boliviano.
Aceptarias que se tenga de lectura obligatoria "Mi Lucha" en las escuelas alemanas o europeas diciendo que es parte de la tradicion e historia alemana? sobretodo ahora que el neonazismo esta vivito y coleando? y obviamente no sabiendo cuantos de los profesores son antisemitas.
A mi me parece bien que no se enseñe esos textos en primaria al menos ya en secundaria y la universidad deberia enseñarse en un curso especial como "Historia del Racismo" lo mismo valdria para el Peru tambien y el informe sobre Uchuracchay y Lituma de tu amado nobel estarian entre los textos a estudiarse.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

No, no aceptaría que se tenga a "Mi lucha" como lectura obligatoria en las escuelas alemanas, porque no estoy en favor de que el Estado decida qué libros son obligatorios de leer en las escuelas. Lo que Morales está haciendo es prohibir la lectura de un libro, no obligar la lectura de otro, y eso es censura. Y sobre qué me parece que se prohíba la impresión de "Mi lucha" en Alemania y otros países: yo creo que no es aconsejable. Creo que debería publicarse, además de las versiones que circulan en todo el mundo, en ediciones críticas que revelen su bajeza y su tremenda debilidad intelectual.

Miguel Rodríguez Mondoñedo dijo...

Los casos de Glenn Beck o Sarah Palin no son contraejemplos sino evidencia a favor de que no es posible combatir algo sin entenderlo.

Beck o Palin no buscan convertir liberales en no liberales. Lo que buscan es que su punto de vista sea considerado un punto de vista serio: todo su rollo es que ellos son el "mainstream". Lo que debemos hacer es precisamente hacerles caso (en que son "mainstream"), porque en efecto lo son: lo que nos muestran es que en efecto el "consenso liberal" no era tan consensual como creíamos.

Estamos acostumbrados a escuchar que vivimos en un mundo postmoderno, como si todo el mundo estuviera ya aburrido de la modernidad. Pero eso solo es cierto en los pasillos de ciertos departamentos universitarios (y eso).

La verdad es que la modernidad no ha terminado de extenderse. El problema no es que sobre modernidad. Es que falta. Beck y Palin (y muchos otros) representan a aquellos que todavía no se han enterado que la modernidad está aquí---y no es casualidad que ocurra después de que un afroamericano empiece a aparecer casi todos los días en televisión, como su líder.

En ese sentido, cuestiono la premisa de que su combate es eficaz de ninguna manera relevante. Si los republicanos controlan las cámaras en la próxima elección eso no se deberá a Palin o Beck, sino a la falla de los demócratas por cumplir sus propias promesas (esencialmente, va a ser el resultado de que sus votantes no vayan a las urnas). Eso también es demostrable. Por ejemplo, las encuestas dicen que 2 de cada 3 americanos (y algunas encuestas dan incluso 3 de cada 4) prefieren un sistema de salud pública. ¿En qué sentido es ese un éxito antiliberal?

La única manera en que el proyecto de Beck o de Palin tenga éxito es si lo imponen a sangre y fuego. Pero incluso así, será un éxito pasajero---dicho sea de paso, esa fue la manera como se impuso el socialismo real, y la razón central de su fracaso final.

Ahora bien, no hay que confundir control político con eficacia. De nada sirve que un partido que se llama liberal (o socialista, o de izquierda, de derecha, o lo que sea) controle el poder si no entiende aquello contra lo que está luchando.

Sin ir muy lejos, esa es la razón del fracaso absoluto del régimen castrista: su incapacidad para entender qué estaba combatiendo---o más bien, su miopía de entender "la revolución" como un episodio militar (de la mano de la Tesis XI sobre Feuerbach).

Nadie niega que es absurdo encerrarse en una torre de marfil a estudiar el mundo. Transformar el mundo es no solo posible sino necesario.

Pero el absurdo de la Tesis XI sobre Feuerbach no es inocente. Tiene la finalidad de hacernos creer que existe cierta justificación moral en el uso de la violencia para imponer una idea que juzgamos correcta. Es una consigna política para mitigar las dudas del militante. Para evitar que pensemos en las consecuencias de nuestros actos políticos.

Eso tampoco es difícil de entender. Lo que es difícil de entender es que todavía se pretenda, después de 165 años, tratar de engatusarnos con ella.

Pero insisto, regresando al tema del post. No me queda claro cómo es que Morales está haciendo algo diferente a lo que se hace en Europa con la literatura negacionista.

Jorge Frisancho dijo...

Gustavo, Morales no está prohibiendo la lectura de un libro. Está cambiando el currículo escolar, prerrogativa de un gobierno democrático. Nadie está prohibido de leer a Alcides Arguedas. Lo que sucede es que los escolares bolivianos ya no estarán obligados a leerlo como representante estelar del canon nacional. (O lo leerán, como sugería el ministro, en "condiciones especiales", es decir, en un contexto crítico para el cuál no están preparados por su cuenta, cosa con la que, me paece, deberías estar de acuerdo).

Jorge Frisancho dijo...

Y sobre la pregunta que hacías hace un rato, me parece que en realidad lo que hay que preguntarse es lo contrario: ¿Cuál es la solución social que puedes citar como caso histórico en que un enorme problema estructural se haya resuelto sólo mediante el estudio del problema, sin un agente que pase a la acción y, por egemplo, legisle sobre ello?

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Jorge, no sé si no has leído mis comentarios anteriores o si no los entiendes. Creo haber sido claro. Morales dice que se quitará la licencia a los medios que reproduzcan libros racistas. Morales dice que el libro de Arguedas es racista. ¿Conclusión? ¿Cómo puedes insistir en que eso es una simple reforma del canon educativo?

Jorge Frisancho dijo...

Miguel, no entiendo tu definición de eficacia. En el terreno de la lucha política, control y eficacia son bastante parecidos. "Ser eficaz" no es "tener razón". Ser eficaz es ganar la batalla.

Sobre Beck y Palin, pues te diré que yo los veo más bien como un fenómeno postmoderno, al menos en parte: su "verdad" es completamente independiente de las evidencias, de la lógica y de la razón. Obama es musulmán, socialista, nazi y genocida. A punta de repetirlo, han logrado que amplios sectores de la opinión pública lo crea.

Que los republicanos ganen control del congreso el próximo mes es irrelevante. Lo relevante es que el discurso conservador radical sea hoy tan ampliamente difundido, y que el debate se rija por parámetros tan absurdos. Es en ese sentido que su combate es eficaz: como propaganda, alterando los límites de lo razonable y lo aceptable, limitando el horizonte de lo que puede ser imaginado como alternativa.

Y se me ocurren muchos, muchos casos en los que el uso de la violencia para imponer no una idea, sino un proyecto de vida colectiva, estuvo moralmente justificado. Aquí hay tres: Las guerras de independencia. La lucha antifascista. La abolición de la esclavitud. ¿Tú crees que no?

Los actos políticos tienen consecuencias, sí: precisamente de eso se trata. Decir que el llamado a la acción es, prima facie, "absurdo", se me antoja una justificación moral e ideológicamente predeterminada del quietismo. (Y esto lo digo yo, que desde hace muchos años tampoco hago nada).

No sé si me estás acusando de pretender engatusarte con algo. Pues mira, no. Lo que sí pretendo es decir, en base a algo en lo que estamos de acuerdo --una cosa es encerrarse a entender la realidad desde una torre de marfil, y otra cosa es querer transformarla--, que es legítimo legislar sobre la circulación de discursos racistas en una sociedad que ha sufrido históricamente por ellos. Y también lo es diseñar un canon literario escolar que represente una imagen de la nación distinta a las imágenes históricamente construidas por las élites dominantes.

Al margen: Yo no termino de saber cuál es la razón del fracaso de la revolución cubana, pero intuyo que la que señalas es bastante limitada en su poder explicativo. No la descarto, pero me parece incompleta y secundaria.

Anónimo dijo...

Gustavo está confundido: los de La prensa han evitado los comentarios porque en ellos podría haber reacciones racistas que los haría "pasibles" de reiro de la licencia. Sin mencionar su hipersensibiliad, por supuesto, está claro que no se refieren a publicar la novela. Eso lo acaba de decir Gustavo y no entiendo de dónde lo deduce.

Jorge Frisancho dijo...

Y ojo, Miguel, que quien ha saltado al tema de la violencia y su justificación moral eres tú, no yo. Yo estaba comentando sobre un acto legislativo por un gobierno democrático.

Anónimo dijo...

Quien parece que no sabe leer y está absolutamente desinformado es el doctor Faverón. Lo único que en Bolivia se está prohibiendo es que los medios puedan difundir ideas o textos racistas, lo cual es una norma considerada de avanzada hasta por la ONU. Denis Racicot, quien es el Alto Comisionado de las Naciones Unidas (ONU) para los Derechos Humanos en Bolivia, no solo ha elogiado las normas antirracistas, sino ha aclarado que "hay legislaciones en otros países y regiones del mundo que limitan el ejercicio periodístico, si este incita al racismo o la violencia". Es más, cito, "en los convenios internacionales se establece que toda apología del odio nacional, racial o religioso que constituya incitación al racismo está prohibida, incluso existen leyes que encarcelan a periodistas por temas de racismo, particularmente en España, país que marcha a la cabeza del tema en Europa".
Por otro lado, como bien sostiene Frisancho, retirar del canon literario a libros racistas no es ningún acto de censura, pues no se ha prohibido ni la venta ni la lectura de esas obras, y cuando insiste el doctor Faverón en ese tema, solo demuestra su total desinformación del caso. El ministro de Educación boliviano, Roberto Aguilar, ya ha desmentido las versiones sobre la posible prohibición de novelas como Raza de Bronce, de Alcides Arguedas, por su contenido racista. ¿O es que al doctor Faverón solo le interesa aparentar que tiene la razón hasta cuando, sin ninguna duda, no la tiene?

Jorge Zuniga dijo...

...manifiesto y comparto este temor...pero no me sorprende..
(w)Evo(n)(in)Morales evoca antiguas y torpes morosidades...
en fin...

Anónimo dijo...

!... ¿O es que al doctor Faverón solo le interesa aparentar que tiene la razón hasta cuando, sin ninguna duda, no la tiene?".
Yo creo que es esto último. Este es el quit de la cuestión en este post.
Evo Arguedas.

Anónimo dijo...

Con el mismo criterio simplón que usa Faverón: Morales CENSURA cuando prohíbe la lectura de un libro al que acusa de racista, se podría decir que los alemanes contemporáneos también ejercen la CENSURA cuando "prohíben" la lectura del libro 'Mi lucha' de Adolfo Hitler. Porque "aconsejar" que no se publique un libro cuyo contenido no se comparte, cosa que abiertamente hace Faverón con 'Mi Lucha', para a reglón seguido solicitar que se publique y difunda otros libros que critican la "bajeza" y "debilidad intelectual" de la malvada escritura que no le gusta, es lo más tonto que he leído últimamente. Que este desaguisado lo escriba un crítico literario que se jacta de "imparcial" e "idóneo", deja a uno pensando en las musarañas y con pocas ganas de leerlo con seriedad, aunque, en honor a la verdad, por saber que su militancia religiosa le trae dolores de cabeza y con frecuencia lo saca de sus casillas, como desafortunadamente suele hacer con otros como él que comparten el mismo fanatismo, el asunto se hace un poco "comprensible". Afortunadamente como soy Ateo, no tengo esas "vicisitudes".

Cándido

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Cándido: yo he dicho exactamente LO CONTRARIO de lo que tú me atribuyes. He dicho que no es aconsejable prohibir "Mi lucha". Y he dicho que además de las ediciones de ese libro que se publican, deberían publicarse también ediciones críticas de ESE MISMO libro en la que se muestren y demuestren las debilidades de su argumentación.

Fadrique Iglesias Mendizábal dijo...

hay un hecho que no se tiene en cuenta: el Ministerio de Culturas boliviano, del que depende el Viceministerio de Descolonizacion (que es el que ha comentado los hecho), realizó el año pasado un congreso en el que se decidió escoger las 10 novelas fundacionales y fundamentales de la literatura boliviana. Se reunieron muchos técnicos del área literaria, y precisamente recomendaron los dos libros que ahora se quieren excluir de la currícula, por lo tanto, la misma institución hace varios meses indirectamente sugirió su lectura.

Ahora, en cuanto a la mentada ley, desde la concepción filosófica, evita la búsqueda constructiva del inadmisible error del racismo y la discriminación. En todo el texto, jamás se habla de TOLERANCIA, que según la propia ONU, desde 1995, se refiere al "respeto, aceptación y aprecio". La ley es revanchista, no constructiva. No busca la tolerancia ni la convivencia. Busca represión, que dado el caso ambiguo en su regimen sancionador.

Miguel Rodríguez Mondoñedo dijo...

Bueno, si la única eficacia que importa es la de las balas, la de ganar la batalla, entonces todos tendríamos que ser soldados. Uniformarnos, como en Cuba, me imagino,...y otros tantos sitios.

Y para regresar al tema del post. Nadie duda aquí que se debe hacer todo lo posible para combatir el racismo en todas sus formas y expresiones.

Lo que está en discusión es si las medidas de Morales (o las que se toman en Europa con intenciones similares) son la mejor forma de hacerlo. O siquiera una forma eficaz de hacerlo. Eficaz no el sentido del intercambio de balas, sino en el intercambio de ideas.

Anónimo dijo...

Y por esto último era obvio que el señor Rodríguez quería hablar sobre Fehuerbach desde un principio a lo que no le veo nada de malo porque al fin y al cabo todos quieren hablar de los libritos que han laeído aunque no vengan al caso.

¡Qué nivel! dijo...

Mondoñedo aprovecha que Frisancho usa la palabra "batalla" para acusarlo de violentismo, que quiere usar "balas" y que entonces hay que uniformarse como en Cuba. Sin embargo, Mondoñedo también usa una metáfora bélica: "combatir". Con eso basta para acusarlo de lo mismo.

Pepe Mulligan dijo...

Muy buenos días,

Este post y el que sigue me parecen muy importantes al nivel mundial. Me gustaría publicar versiones en inglés de ambos (yo mismo los traduciría) en el blog The Smelting Process (jwmulligan.wordpress.com), si Ud. me lo permitiera. Le podría enviar las traducciones para su revisión antes de que los publicara. Si desea comunicarse conmigo, mi correo es jwmulligan@gmail.com.
Muchas gracias desde ya,
Joseph Mulligan

Anónimo dijo...

"En todo el texto, jamás se habla de TOLERANCIA..."
O sea hay que fomentar la tolerancia al racismo??
Bastante bueno el argumento de los que apoyan a Faveron

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Pepe: encantado. Escríbeme a

gfaveron@gmail.com

Fadrique Iglesias Mendizábal dijo...

al anónimo que saca de contexto mi explicación, he aquí la aclaración:
http://www.lostiempos.com/diario/opiniones/columnistas/20101024/tolerancia-convivencia_95735_184962.html

Anónimo dijo...

Para que discuta con mayor conocimiento de causa
http://ain-bolivia.org/2010/10/conflict-and-consensus-the-anti-racism-and-discrimination-law-in-bolivia-part-i-content-and-justification-of-the-legislation/

Anónimo dijo...

Resumen de la discusión:
1-Todo gobierno democrático tiene derecho a establecer qué es de lectura obligatoria en primaria. Lo que no está en el Canon de las lecturas primarias no está abierta o explícitamnte prohibido ni censurado, pero obviamente su difusión va a ser mucho menor que si sse incorpora al Canon de lectura obligatoria escolar.
2-Todo gobieno democrático puede prohibir la difusión de publicaciones racistas. De hecho, convenciones internacionales así lo exigen. Es discutible la efectividad o deseabilidad de dichas prohibiciones.
3-De lo anterior se sigue que , aunque discutibles, las estipulaciones de la Ley Antiracista o de las disposiciones de cambios curriculares del Gobierno Boliviano están dentro del canon democrático. No se sigue lo afirmado por Faverón, que dichas disposiciones sean asimilables a prohibición o censura. De aceptarse como válido el discurso de Faverón, entonces todos los gobiernos censuran al establecer Cánones de estudio escolar. Que por necesidad implican elecciones, incorporaciones y exclusiones.
4-En el margen se han discutido otros temas:
-Si basta el estudio de un tema para lograr un cambio social respecto al mismo. Es claro que, si bien el estudio es deseable, no basta. En la vida común de los humanos, y a eso alude la Tesis sobre Feuerbach, el estudio no basta para lograr un cambio social. Se requiere de la acción, de la toma de decisiones políticas. Como las leyes, o la adopción y modificación de los Cánones escolares.
-Sobre la efectividad de la acción política desde la ignorancia. Un tema discutible, se pueden poner ejemplos de efectividad y de inefectividad desde el conocimiento y desde la ignorancia.
-ambas discusiones marginales aluden, sin explicitarlo, al quietismo. Se estaría defendiendo desde ciertas tiendas que el llamado a la acción es indeseable. Y un confeso quietista está defendiendo el derecho a no sólo pensar, sino a actuar eficazmente en política. Bravo Jorge.
-Todas las discusiones aluden a la simpatía o antipatía de las banderías respecto al Gobierno de Morales. Aquellos a los que los pocos cambios que hace Morales no les caen bien, tienden a descalificarlo. Los que simpatizan, aunque sea un poco y desde el quietismo, con los mencionados cambios, los defienden (aunque ello no implica un endorse total al gobierno de los cambios)

Miguel Tejada