28.11.05

El ángel y el demonio del nacionalismo

Vargas Llosa y el horror al nacionalismo (Fotomontaje: gfp).

Entre las conversaciones que más público y prensa han atraído hasta ahora en la Feria del Libro de Guadalajara, ha destacado una en la que participaron, entre otros, Enrique Krauze, Mario Vargas Llosa y José Miguel Oviedo.

Krauze puso el marco temático: la posibilidad de comparar las historias nacionales de México y Perú. Oviedo señaló tres áreas en las que esa comparación podría ser efectiva: el populismo, el indigenismo y el nacionalismo. Vargas Llosa resumió, llegado el tercer punto, uno de los temas más repetidos de su prédica política: el nacionalismo como principal causante de males políticos y sociales en el mundo, y especialmente en América Latina (una buena crónica de la conversación aparece en El País español).

Difícil no aceptar la veracidad de muchos de los ejemplos que propone Vargas Llosa. Y, sin embargo, no queda claro que el nacionalismo sea siempre tan esencialmente negativo. En un mundo apabullantemente dominado por unos pocos países, el nacionalismo más negativo e imperialista, sin duda, es el norteamericano, mentirosamente vestido como abanderado de la democracia y la libertad, y que muchas veces viaja burlando fronteras ajenas bajo el seudónimo de "globalización".

Es quizá el nacionalismo de los poderosos el que origina, o, al menos, justifica, paradójicamente, el nacionalismo de los países más débiles, que no encuentran otro recurso defensivo ante el ímpetu matonesco de los grandes, que cerrar simultánemente sus fronteras físicas y sus fronteras mentales. El afán imperialista de los fuertes parece engendrar, o por lo menos fortalecer, el monstruo del nacionalismo entre los débiles, y sus formas más atrofiadas, esas que asumen discursos de fanatismo religioso, étnico, etc.

Pero no todo nacionalismo es fanático, ni racista, ni asume que su nación es superior a las demás (el nacionalismo catalán, por ejemplo, no es así). A veces es simplemente una manera lícita de defenderse de un ataque, una amenaza, una dominación o una marginación. El problema es que, para defender a un grupo social bajo una etiqueta tan ficticia y borrosa como la de "nación", pronto se hacen necesarios discursos que marquen muy sólidamente las diferencias, o que las inventen, que levanten fronteras, y en esas circunstancias los discursos más exitosos suelen ser los más radicales.

En todo caso, cuando el nacionalismo es criticado en términos tan duros y faltos de matiz como los que esgrime Vargas Llosa, a uno le gustaría que el escritor se diera el tiempo de hacer ver el rol de un nacionalismo como el norteamericano en un problema en el que, claramente, EE.UU. lleva gran parte de la culpa; que no olvidara con tanta facilidad que el nacionalismo sigue moviendo también a norteamericanos, ingleses, franceses y españoles.

Gente como Hugo Chávez es sin duda una lacra; pero ¿por qué su discurso nacionalista es más censurable que el discurso de Bush? ¿O por qué creer que el nacionalismo de Bush es una rara excepción en la historia americana, cuando no parece sino una versión menos camuflada de algo que ha movido siempre a los diversos gobiernos americanos?

Y cabe pensar una cosa más: acabando con los nacionalismos a la Chávez, se hace prosperar y fortalecer los nacionalismos a la Bush; mientras que acabando con nacionalismos a la Bush, se dejaría sin piso a los nacionalismos estilo Chávez. Entonces, ¿por dónde comenzar nuestras críticas?

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Te felicito por este post, Faveron. Y no porque el blanco de la discusion sea MVLl.

Anónimo dijo...

A proposito de MVLL, un cronista de La Jornada de Mexico, que da cuenta de la Feria de Guadalajara, lo describe asi: "Poco después, un esmirriado y encogido Mario Vargas Llosa, extrañamente flaco, dialogará con José Miguel Oviedo y David Brading". Recordemos que VLL tiene ya avanzados varios meses de su año de edad numero 69.

http://www.jornada.unam.mx/
2005/11/28/a03n2cul.php

Daniel Salas dijo...

Es verdad que el nacionalismo ha producido y puede seguir produciendo efectos políticos horribles. Pero no se puede generalizar tan alegremente.

Hay una crítica afro-americana (Gustavo se debe acordar cómo se llama)que dijo "es fácil abandonar tu identidad si posees una". Justamente cuando los negros en Estados Unidos empiezan a reivindicar y construir su identidad, les vienen con la idea muy liberal y progresista de que las identidades y las razas son constructos culturales (lo que es, por lo demás obvio).

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Peor que eso: a veces no les vienen con que su "identidad" no es la que ellos piensan porque las "identidades" no existen: a veces les salen con que están equivocados y su "identidad" es otra. Philip Roth, a quien admiro, gran novelista, un maestro, escribió alguna vez que él no hacía literatura judeo-americana, sino simplemente literatura americana, y que no existían tales cosas como la literatura afro-americana o americana nativa (indígena). Esto último es esperable en alguien que no cree en las literaturas nacionales, pero es una prepotencia en alguien que sí defiende la existencia de una "literatura americana" en la que, casi a la fuerza, quiere colocar a todos los que se identifican explícitamente con otra cosa. Es precisamente ese tipo de mecanismo el que termina alentando el endurecimiento y el aislamiento nacionalista de las minorías.

Miguel Rodríguez Mondoñedo dijo...

Yo estoy de acuerdo en que es absurdo decirle a quien proclama su identidad que su identidad no existe. Es equivalente a decirle a quien habla Spanglish: “tu Spanglish no existe”. En ese mismo sentido también es absurdo reclamarle a Bush (o a Chávez) su nacionalismo: eso es parte innegable de su identidad. El problema, sin embargo, es que Bush y Chávez hacen algo más que simplemente proclamar su identidad. Proclaman que su identidad es mejor que la nuestra. O más exactamente, pretenden que están hablando por nosotros (o por los pobres, o por los occidentales, o por los cristianos…). Ese es el problema con el nacionalismo: que anula la individualidad, o que pretende que la anula, para ser más exacto.
En ese sentido, rechazar la existencia de un discurso (o literatura, o identidad) Cherokee-americano (por poner un ejemplo) es rechazar la pretensión de que alguien puede hablar por todos los Cherokee-americanos, por el mero hecho de ser Cheroke-americano; no es rechazar la identidad de cada Cherokee-americano. Por supuesto, ese rechazo NO se puede hacer diciendo, como parece que hace Roth (y Vargas Llosa en lo que le toca), que se habla por todos los americanos. No se puede reemplazar un nacionalismo por otro.
Mi impresión es que la gente, cuando habla de “nación”, “raza” o “identidad” explora (y explota) una ambigüedad muy peligrosa. Imaginen que queremos hablar de la identidad (o de la literatura) de los pelirrojos. Probablemente encontremos difícil articular tal identidad en un discurso convincente. Si negamos que exista una identidad pelirroja, eso no quiere decir que le estemos negando identidad a cada pelirrojo, ni siquiera en tanto pelirrojo. Eso ilustra, me parece, la ambigüedad de “identidad”: ¿hablamos de la (irrenunciable) identidad personal o de la identidad de un hipotético sujeto social? Entiendo que es la identidad del sujeto social lo que está en discusión---por eso es más fácil articular un discurso afroamericano o cherokee: hay una historia que justifica al sujeto social.
Pero si estamos de acuerdo en que el sujeto social es un constructo, estaremos de acuerdo en que es legítimo trabajar por su deconstrucción. Eso no quiere decir que le digamos a la gente qué es lo que debe hacer, ni que establezcamos con qué constructo la gente debe o no identificarse. Nadie le debe imponer a la gente lo que tiene que hacer. Pero sí es legítimo advertir que, si los afroamericanos están construyendo una identidad (en términos de un sujeto social), están un paso más cerca de convertirse en alguien como Bush (o Chávez). Quizá no hay alternativa, quizá ese es el camino. O quizá no.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Lo que no se puede hacer, lo que es realmente maleado, de parte de un intelectual, es darse cuenta de que el mundo está organizado en estados nacionales, cada uno portador de un propio discurso nacionalista, y asumir la crítica impenitente de sólo algunos de esos nacionalismos y no de otros. Peor aún, volverse crítico sólo de esos nacionalismos diminutos que he llamado nacionalismos defensivos, y no de los grandes y ofensivos. Porque haciendo eso, llamando "nacionalista" (y por lo tanto criticable y negativo) a Chávez y a Castro pero no a Bush ni a Blair, sólo se logra una cosa: refrendar el sistema de estados nacionales y negarles a algunos de esos estados la posibilidad de defenderse dentro de ese sistema. Es decir, con sus palabras, quizá ciegamente, Vargas Llosa no es un "antinacionalista" (en el sentido de un enemigo de todos los nacionalismos) sino exclusivamente un crítico de los nacionalismos más débiles, y, por tanto un amigo de los nacionalismos más vigorosos.

Anónimo dijo...

Interesante. Demuestras que el discurso "antinacionalista" de V.LL. en realidad es defensor del nacionalismo de USA. Pero mientras te apresuras -con Salas- a "condenar" a muchas otras personas en otros de tus posts -muchas veces injustamente, desproporcionadamente o sin sustento- aca lo maximo que dices de V.LL. es que es "maleado" (lo cual suena casi a un elogio de la viveza criolla aunque obviamente no lo es). Por que no "condenas" con todo vigor la falta de etica de V.LL.? Por que lo disculpas en parte (dices "quiza por ceguera")?Aun mas, no sacas las necesarias ulteriores consecuencias de tan fragante abuso ideologico. Porque, que dice de la calidad moral de un individuo el afiliarse al poder hegemonico para atacar a los poderes debiles que se le resisten? Tal falta de etica trasunta muchas de sus novelas.

Magda dijo...

Totalmente de acuerdo en lo que dices sobre V-LL. Por otro lado, lo invitan a la Feria como peruano y ya es español, eso me extrañó un poco, en fin.

Además de la noticia que viste en mi blog sobre que la Familia de Juan Rulfo retira el nombre del Premio Rulfo, acabo de poner una referencia a El Boomeran(g) que quizá pueda interesarte.

Saludos.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Voy a ir a tu blog a ver lo que me dices. La noticia sobre Rulfo la leí en El Universal; si la hubiera visto en tu blog, te habría citado.

Vargas Llosa, como muchos peruanos, tiene además la nacionalidad española; jamás ha dejado de ser ciudadano del Perú.

Mario Michelena dijo...

anonymous de las 10:37 PM. ¿A qué olía el fragante abuso ideológico de MVLL? (sic) Imperialismo odorífero. Por sus olores los conocereis.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

El anónimo de las 10:37 pm padece un cuadro de prepotencia vicaria: quiere desesperadamente agredir a VLL pero quiere que lo haga yo. Me disculpará que no pueda satisfacerlo, porque a mí VLL, con todas sus miopías como observador político (como neoliberal que es, VLL no podría estar más lejos de mí políticamente) me parece una persona digna y muy ética.

Me parece que es uno entre los cientos de millones de personas en el mundo que creen genuinamente que Estados Unidos y su modelo político y económico representan la gran oportunidad de la humanidad de alcanzar la libertad, la igualdad y la democracia. Decir por eso que es un inmoral, sería tan absurdo como llamar inmorales a los millones que apoyaron las revoluciones comunistas pensando que eran esperanzas de lo mismo (libertad, igualdad y democracia) y terminaron propiciando con ello algunos de los regímenes más criminales de la historia.

Por otro lado, no veo sinceramente a qué viene esta cosa de hablar de Daniel Salas y de mí como si defendiéramos las mismas ideas.

Daniel y yo no somos tan parecidos políticamente; él se define como "libertario de izquierda" y propone a Sen y Nussbaum como sus fuentes; yo, que no he leído a Nussbaum y conozco a Sen apenas por un par de conferencias escuchadas, he pasado los últimos años leyendo otro tipo de cosa, y creo que si tuviera que definirme diría que soy un postmarxista, un poco (sólo un poco) en la línea de Laclau y Mouffe, es decir, en la tendencia a replantear el modelo gramsciano recurriendo a una versión modificada de la idea de hegemonía, y a una concepción de la lucha hegemónica que incluya no sólo a "la clase" (como una articulación coyuntural dentro del campo hegemónico, y no como un agente social necesario e históricamente determinado) sino, transversalmente, a lo que podríamos seguir llamando "nuevos movimientos sociales", articulados en torno a muchos otros factores (reivindicaciones de género, de minorías sexuales y étnicas, etc).

Anónimo dijo...

Para Mario Michelena: Que es eso de olores? Implica eso el complejo de inferioridad que hace proferir frases tales como: "indio pezuñento"? En lugar de solventar alguna idea, insultas. Buen nivel marito.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Mario simplemente está haciendo una broma: el criticón anónimo escribió "fragante" (oloroso) cuando había debido escribir "flagrante". Nada más, ningún insulto.

Anónimo dijo...

Creo que la noción de "inmoral" que pretende no atribuírsele a MVLL, así como tampoco a las sociedades "comunistas"
disculpa también a otro tipo de ideologías que creían - y creen- firmemente en sus construcciones conceptuales, en donde términos como igualdad, libertad y democracia son discutidos solo dentro de sus propios horizontes. Si es cierto que es muy difícil escapar de lo ideológico, habría que ver desde "donde" usamos términos como justicia, libertad, etc., tan universalmente, tanto en el caso de MVLL, como en el de los comunistas de antaño, y otros grupos ideológicos. ¿Quién no es inmoral? Ni MVLL, ni los comunistas, ni los fascistas, ni los asesinos, ni los que se dedican a la ayuda humanitaria...
Existe la pobreza o el rico es también pobre desde otra dimensión. Y si es así, como lo sugiere Eagleton, ¿podríamos destandernos entonces de la pobreza dado que todos tenemos algo de pobres y algo de ricos?