18.9.08

Contracultura, 2

Una respuesta a la falta de respuestas

Algunos habrán notado que, entre mis posts recientes, uno de los que ha merecido menos respuestas y comentarios es aquel en el que me referí al concepto de lo "contracultural".

Ay mísero de mí, ay infelice, pensaba que a ese texto mío le lloverían las rectificaciones y las correciones, los enmiendos y las réplicas, y que los autoproclamados adalides de la contracultura harían un prolífico alto en sus movedizos jironeos por el centro de Lima para contestarme y aclarar mis infinitos errores y tergiversaciones.


No he leído una sola respuesta de su parte, ni en este blog ni en ningún otro, ni en medios impresos, electrónicos, ni en comunicaciones orales, digitales o psíquico-telepáticas. Nada: cero. Lo que sí he visto es un cataclisma de injurias con careta y alusiones de sutileza culterana (un anónimo auspiciado por Rodolfo Ybarra me llama, progresista él, "el judío asqueroso").

Yo, sin embargo, insisto: creo que los que se hacen pasar por contraculturales en el Perú son en su inmensa mayoría farsantes pataleteros sin atributo alguno, empastelados en una melcocha de auto-halagos y carentes de cualquier tipo de discurso articulado: ciegos con escopeta que disparan a lo primero que se mueva sin saber siquiera por qué lo hacen, movidos por el desánimo mal escondido de unas obras (las suyas) que no han merecido nunca la atención de nadie fuera de su mismo círculo.

Hablan del "establishment" que quieren dinamitar, pero no saben definir al "establishment". Rabian contra el "pensamiento hegemónico" que corrompe todo lo que toca pero no podrían discutir por cinco segundos cuál es ese "pensamiento hegemónico" y cómo es que afecta a las artes y la cultura en el Perú. Reniegan --endurecidos por el rigor de su poca inteligencia-- del monstruo siniestro al que llaman "mafia literaria", pero jamás han construido un alegato que permita suponer que tal cosa existe ni cómo funciona. Se reclaman portadores de un discurso contestatario pero no tienen idea de qué es aquello a lo que están costestando. Se quedan mudos cuando alguien les pide que organicen sus conceptos y los pongan por escrito.

Guerrilleros de cantina y de acerrín mal barrido, se proclaman "brazos armados de la literatura" pero su nivel de rebeldía no va más allá de la morisqueta cheguevaresca y el exabrupto iletrado. Cuando se les invita a decir algo, corren hacia la puerta más cercana y se les traba la lengua en el camino: fuera del terreno del insulto, nada tienen que decir, ningún aporte hay que esperar de ellos.

Como expliqué en el post aludido, nada es "contracultura" si no es una cultura, nada puede aspirar a cambiar el mundo sin una ideología más o menos definida, sin unas apetencias objetivables, sin un deseo al menos en parte racionalizado, sin formar una comunidad que comparta las aristas principales de un mismo discurso. Hasta que no vea eso, o al menos algo de eso, seguiré pensando que en el Perú las contraculturas no existen, o, al menos, que no existen entre aquellos que quieren adueñarse de la etiqueta.

21 comentarios:

Anónimo dijo...

Chequee esta curiosidad:
http://blogmundano.blogspot.com/2008/09/puente-aereo-clonado.html

contracultura 3..mejr curisdas nomás.
Saludos, Pedro.

Anónimo dijo...

Gustavo: no recuerdo un sitio donde Rodolfo Ybarra se haya autoproclamado "contracultural", como tú lo sugieres. Si sabemos todos, en cambio, que hay un narrador peruano, blogger y editor cuya editorial se declara oficialmente "contracultural" y "bizarra". Creo que ese señor sí tiene algo que decir.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Te equivocas; te invito a que revises su blog, si quieres mayores pruebas. (Aunque, por lo que veo, ahora si no sabes inglés no puedes leer el blog del brazo armado de la poesía peruana).

Anónimo dijo...

jajaja guerrilleros de cantina y de acerrín mal barrido, nunca antes estuvieron mejor definido todos esos supuestos marginales de la contracultura; el problema es que estos pelafustanes,borrachitos, y ociosos están convencidos que la inteligencia algún día les llegará de tanto frecuentar los barsuchos de Kilka, ó, lo que es peor (como el Ybarra ese) tomándose fotitos con el embajador de Nicaragua.

El único y su propiedad

RODOLFO YBARRA dijo...

Faveron, why don’t you just shut up?
Subcultures for you –according to your “intense” studies- are what come out (like of a open faucet) your mouth, but you are completely wrong.
I would like to leave my comments here, but after such bad treatment, where ideas are fought with insults (don’t use the excuse that the anonymous postings on my blog, this is always you battle horse, your Trojan horse to criticize me in the same way as your friend Daniel Salas).
You are the one that knows nothing about subcultures, maybe more about the establishment and mainstream, This I don’t deny, for some reason you are a assistant professor in an American university. Bye, que mi disculpen tus lectores, mi próxima intervención será en español.

PS: This isn’t “being a poser” (Im quite tired of these “words”) I believe that simply there is someone that likes to visit this blog and wants to be cool insulting me in English (at least these are the emails that Im receiving) That’s all folks.

Mary Barnard dijo...

Hola.

Me parece que la idea de "contracultura" reside más en las culturas del Occidente que tienen una percepción hegeliana de la historia (i.e. la dialéctica que se construye entre "mainstream" y lo contracultural en el cual, con el pasar de los años, lo "contra" se convierte en lo común y corriente.)

Además, me parece que hay un cierto grupo de "posers" que ostentan ser contraculturales, pero sólo en cuestiones de estética. Mientras la estética sí puede tener un poder y valor político, su estética contracultural particular no posee este aspecto.

Bueno, me gusta tu blog. Gracias.

schatz67 dijo...

Creo que hay bastantes que mezclan "contracultura" con "anticultura".Poses,berrinches y actitudes altisonantes con un rollo mínimo e inexistente.La insoportable nimiedad del ser los termina atosigando y asfixiando irreversiblemente.

Veo que Ybarra es ahora "Yungay".Bien por él,a ver si por allí se agarra de algun pasaporte desprevenido y deja de jorobar por aquí.

Saludos

Jorge

Anónimo dijo...

En el blog grancombo o al go asi, me parece que Jorge Frisancho cuestiona con razones atendibles nociones de "contracultura"

Anónimo dijo...

Perdonen la pregunta, pero quien es Ybarra y por que estamos hablando de el? Alguien importante? Creo que en mi lista de temas y personajes por discutir hay un millon antes que el mencionado Ybarra. Nuevamente, quien es el? Alguien importante?

Anónimo dijo...

si es recontra importante, pero no sé quien es....

ppsss ta'que esa pregunta

Anónimo dijo...

Ybarra es un "poser"

Anónimo dijo...

"Yo, sin embargo, insisto: creo que los que se hacen pasar por contraculturales en el Perú son en su inmensa mayoría farsantes pataleteros sin atributo alguno, empastelados en una melcocha de auto-halagos y carentes de cualquier tipo de discurso articulado: ciegos con escopeta que disparan a lo primero que se mueva sin saber siquiera por qué lo hacen, movidos por el desánimo mal escondido de unas obras (las suyas) que no han merecido nunca la atención de nadie fuera de su mismo círculo".


Contracultura?
Te equivocas. Esa es una buena definición de la Cultura (así, con mayúsculas, como les gusta a algunos) en el Perú. Artes, letras y demás hierbas. Y, obviamente, de sus más conspicuos representantes.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Rodolfo Ybarra: espero que tu próxima intervención sea, como dices, en español, porque no estamos para huachafadas. Y quizá en español sí seas capaz de responder con argumentos. Mi post sigue en pie y sigo sin obtener una sola respuesta racional de tu parte.

Mary Barnard: estoy bastante de acuerdo contigo. Curiosamente, justo antes de tu comentario llegó un ejemplo de "poser" a demostrar que no tiene argumentos para explicar sus posturas. Gracias por la visita; espero escucharte con más frecuencia.

Anónimo dijo...

Los Góticos, los Emos etc., son contraculturales también, no?

Pique dijo...

Una pregunta, ¿no es "aserrín"?. Bueno, nada más.
Gracias.

cristian dijo...

mi estimado faveron:

me parece que has perdido el tiempo con el insignificante de ybarra, con sólo ver su blog uno sabe que no se puede tomar en serio a un tipo así...
espero que vuelvas a contenidos más provechosos

Anónimo dijo...

Pique, sí, yo también ando pegado con esos errores, ahora escribió aCerrín y no aSerrín. El otro día se mandó con asCéptico en lugar de aSéptico. Esas cosas importan, cómo no. O sea, es como si un Maestro de Ceremonias tuviera hipo.
Alguien tiene que trabajar más en su "Spanish spelling".

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Es que mi ortografía es contracultural, muchachos.

RODOLFO YBARRA dijo...

Dejo aquí mi comentario que también será post en mi blog para que los comentarios censurados encuentran mejor apertura que el silencio y la mordaza:

“LOS GRANDES DESCUBRIDORES” DE LA CONTRACULTURA (I)

A propósito de un artículo presentado en “Puente Aéreo” donde se me invita a dejar mis comentarios como si uno no se diera cuenta de que el bife que se le ofrece al lobo estepario (pobre Harry Haller, la soledad, el esplín y el hambre cultural no son las únicas necesidades de estos tiempos) es solo una trampa para convertirlo en carne de cañón, en flanco de los anónimos que como Jekyll-Hyde se apodera satánicamente de los comments para descargar toda una caserina y un emplasto verborreico que no me hará daño (a mí los insultos me resbalan como jabonosa porque aún conservo una pátina de cartesianismo que funciona como campo magnético. Aro protector o campana protectora le llaman los místicos), pero que tergiversarán mi discurso y mis palabras formando una entropía y al final el clásico insulto para los que cuadran en el común denominador: “posero” (“poser” dirán los turiferarios), como si con esa palabrita pudieran enterrar una vida de lecturas, activismo, solidaridad participativa, debate permanente y sobre todo consecuencia, que, al parecer, es una palabra subversiva que muchos quisieran que tuviera castigo penal, o, por lo menos, moral; pero como su propulsador (o sea Faverón, adláteres y Cía) se equivocan rotundamente.

El año 2004 organicé un evento “contracultural” de 4 fechas en el Instituto Británico de Miraflores –de seguro mis detractores, los anónimos autoexcretados por el miedo, me van a querer sepultar con insultos raquíticos y pocos creativos por usar la palabrita consabida o por “realizar acciones” en un local auspiciado por el imperialismo inglés (incluso me han acusado por ser “inconsecuente” y tener un blog que es manejado, como todos saben, por el sello capitalista Blogspot. Ya he explicado este asunto en un comentario y no me voy a detener aquí). No obstante, es bueno recordar que la contracultura encuentra los pequeños espacios libres (de impuestos, de miradas lascivas y de responsabilidades con respecto a una sociedad cínica y antropófaga) para seguir reproduciéndose, a veces en forma de tumoraciones (enquistamiento underground) con respecto a una cultura oficial u oficiosa-. El forum se tituló, pese a mis contradicciones y a mi visión caótica, antisistémica y pesimista: “La aniquilación de las contraculturas”.
Como nunca me he creído adalid de nada y mi humildad me permite ver la realidad (y no encerrarme como algunos en una torre de marfil conceptual para satisfacer necesidades digestivas o catárticas), decidí invitar a otros (o)ponentes para que se ocuparan de algunas de las áreas de la contracultura del cual se iba a tomar asunto. De esta forma se establecieron los títulos para cada fecha con su respectivo (o)ponente: “Rock y contracultura” con el escritor y especialista en rock, Arturo Delgado Galimberti. “Literatura y contracultura” con el narrador Dante Castro. “Artes Plásticas y contracultura” con el pintor y activista Herbert Rodríguez; siendo yo el encargado de hacer las presentaciones respectivas, las introducciones y, también, la conferencia que tenía por título, el mismo de todas las conferencias, o sea: “La aniquilación de las contraculturas”.
Antes de entrar en este asunto quisiera hacer primero una aclaración: No existe una definición exacta de contracultura, en definitiva hay muchos teóricos que han ido construyendo sus conceptos en beneficio de ciertos criterios o de ciertos intereses (no voy a negar que la formalidad cada cierto tiempo quiere teorizar sobre la contracultura para entenderla y absorverla). Hay autores, algunos politizados unos más que otros; sin embargo, se puede decir que hay un ala radical (los anarco radicales o los anarco izquierdistas panfletarios y casi al margen de la ley. Muchos quisiera que yo estuviera en este level, lamento decepcionarlos por razones herméticas, new age y cierto anticolonialismo mental y la búsqueda de conceptos más nativos, menos cercanos al cemento y a los vómitos de una sociedad post industrial con las horas contadas, aunque no voy a negar que algo de todo esto me toca) y un ala derechista o fascista de la contracultura (en el que encajan, por ejemplo los skin heads y ciertos grupos armados neofascistas o seudoracistas, cuando no grupos que propugnan la limpieza social, xenofobia y un montón de tonterías más que las “sociedades democráticas” combaten como “lacras sociales”. Para quienes quieran entender mejor esta realidad habría que revisar el libro de Luis Brito sobre las contraculturas (para los entendidos recomiendo leer también “Abrapalabra” que es el antecedente más cercano que por aquí tiene Cesitar Gutiérrez, ojalá que él lo haya leído y entienda por donde va el asunto cuando de vanguardia se trata) o de repente darle un vistazo a la película “Historia Americana X”, sobre todo en las escenas de la cárcel donde los skind heads violan en el baño (nada creativo este asunto) a uno de sus miembros por juntarse con un negro (níger, maldito níger) ¿? No está demás apuntar que los latinos son la lacra que provee de drogas y otros vicios a los otros bandos. Aquí sería interesante revisar por qué ciertos grupos de negros organizados como los Black Panthers son considerados como grupos contraculturales. Creo que señores profascistas o representantes de la formalidad cultural como en “Los Norteamericanos” de Roger Peyrefitte (novela que tangencialmente analiza y da repaso a los movimientos contraculturales de Estados Unidos de los sesenta y principios de los setenta), dudarían de esta afirmación; pero eso a nosotros no nos va a importar, como no nos debe importar si alguien confundido en sus teorías quiere hacer pasar a un anarquista o activista consecuente con un borrachín culturoso de cantina, o quieren confundir a Stokely Carmichael, beligerante orador de los panteras, con un negro hablantín paquetero de “La Victoria”).
El segundo punto es que los conceptos envejecen tan rápido como son establecidos, por ejemplo los hippies -la corriente sesentera “paz, amor y flores” y sus pontifices teóricos con Allen Ginsberg, Aldous Huxley, Timote Leary y Tom Watts- fueron absorbidos –con LSD y todo- por el establishment -pasteurizados y homogenizados en un doloroso y traumático proceso (al menos para los que se mantenían honestos en sus posturas) que tuvo como árbitros a las grandes industrias y a los grandes almacenes- en yuppies; así como los punks acusados de un cinismo que no logro comprender, sobre todo con los punks que al final decidieron hacer dinero a costa de las arrugas en sus propios rostros. Los Sex Pistols son más que una vergüenza, son no el mayor descaro, ni el cinismo de un juventud rebelde e iconoclasta, sino la crematística más ruin y pedante.
Así estos punks de mediados del setenta fueron destazados y convertidos en muertos vivientes metamorfoseados y convertidos ahora –aunque muchos no lo crean y luego de un proceso de evolución lamentable- en tristes EMOS que no saben qué quieren, ni a dónde van (dicen que entienden sólo del dolor, no importa quien se los propine ni qué tanto tengan que sufrir al vestirse de negro o con ropas fuera de estación y ese ridículo toque de color rosado en sus prendas para reinventar un derecho a las libertades u opciones sexuales que, ahora –oh horror- tienen que pasar por la vergüenza y la destrucción del decoro (conste que en lo particular estoy contra los afeites, el recorte militar de cabello, los alineamientos de la camisa dentro del pantalón, los zapatos lustrados al duco, etc., etc., y todos esos órdenes que en el Perú no han encontrado mejor retrete que “Ese dedo Meñique”) . Hace poco he visto pequeñas hordas de jóvenes andróginos vestidos como vaqueros y con pañuelos en la cara como si fueran cuatreros de la época de la independencia norteamericana y la guerra de secesión. Tanta ridiculez solo es posible gracias a la masmedia cloacal, allá ellos (los miro desde lejos y me preocupa que sean seres vacíos en una época en que hay mayores respuestas, no obstante que se les considera la prolongación manifiesta de una movida contracultural que alguna vez tuvo representantes más dignos), y quizás a la falta de teóricos que puedan enrumbar a las ovejas descarriadas. No obstante la contracultura sobrevive en pequeños grupos, en pequeñas segmentaciones sociales tratando de evadir responsabilidades con respecto a un sistema decadente y caduco que obliga a sus ciudadanos a cumplir reglas (trabajar, estudiar formalmente, casarse, tener hijos, pagar cuentas, rentas y “comprarse” una refrigeradora. Aparte de hacernos cómplices de los crímenes que en nombre de la “democracia” y en nuestros nombres se realizan. Todo ese insulso mundo insano, estéril y esclerótico que busca la cosificación del hombre, su estupidización total o su doblegación y rendición para acelerar el proceso productivo y mantener en regla la sociedad excrementicia como lo llama el novelista Benedeti).
Por eso cuando el señor académico Gustavo Faverón dice –y lo cito a pesar de que por ratos se desgañita misma teenagers con elucubraciones maniqueas proclives más a la destrucción que a la construcción, más al palabreo que la elucubración, más a los puntillamientos que al razonamiento agudo y al diálogo horizontal-:
“Hace exactamente cuatro décadas, en 1968, Theodore Roszak, un norteamericano de origen polaco, acuñó el término "contracultura" como la categoría central para su estudio de ciertos movimientos estéticos y de oposición política surgidos en Estados Unidos y algunos países de Europa occidental durante la década del sesenta. El libro se llamaba The Making of a Counter Culture.

Aunque quienes hoy reclaman para sí la etiqueta de "contraculturales" no quisieran enterarse de este dato, lo cierto es que Roszak era, y es, un scholar, es decir, un académico, que hasta el día de hoy recibe su sueldo puntualmente de una universidad estatal norteamericana: California State University, at East Bay”.

Simplemente queda decir que no nos interesa enterarnos quien motejo a los grupos vanguardistas o quien se encargó de darles partida de nacimiento cuando es obvio que estos grupos existieron antes de que alguien se diera cuenta, antes de que alguien tocara la alarma o lo pusiera con los brazos amarrados y una mordaza para que el resto les arrojen las piedras que el mismo sistema entregaba –y entrega- para que no jodan el normal desenvolvimiento de una sociedad alocada y estúpida. Decir que América empezó a existir porque Colón la descubrió es tan estúpido como decir que Roszak descubrió a los grupos contraculturales por el solo hecho de acuñar esta palabrita; y si hasta ahora este señor académico recibe un sueldo de su universidad patrocinadora, no son los grupos contraculturales los que tienen que pedirle cuentas, ese es su problema y el problema de quienes quieran recordarlo. A mí me da igual que sea él o que sea, por último, Gustavo Faverón quien haya acuñado la expresión “contracultura”. (¿Qué es lo interesante en todo esto?).
Para mí entran en el concepto contracultural grupos como el Taky Onkoy (Chocné seguirá siendo un farol) o como los grupos del siglo xvii y xviii –dizque masónicos por algunos poco informados- que se reunían (conspiraban) para resistir la invasión española, no me interesa que el término lo haya puesto Roszak (de seguro lo tiene registrado y cobra prebendas y regalías por este término, cuestiones del sistema que sabe premiar a los vivazos fenilcetonúricos, a los que estafan con cojudeces o con palabritas que no desentonan con los vientos comerciales de estos sufridos tiempos).
Considero que no es necesario estar pregonando que se tiene una teoría contracultural, eso hay que dejarlo a los poseros, a los que quieren impresionar con un discurso armado con datos de Google, con habilidades del mouse: copy /paste. Ser consecuentes nos obliga a enfrentar al sistema con las armas del sistema. No nos debe interesar ser reconocidos o airear una teoría con la mano en alto para que no nos confundan con borrachines larvarios o con personajillos salidos de una mente enferma; quizás esos borrachines o hasta el mismo aserrín valgan más que esos críticos que se llenan la boca con discursos redivivos, reaccionarios y antihumanos.
Pero como dicen los marxistas: es el mismo sistema quien produce sus propias contradicciones (primera ley dialéctica: “unidad y lucha de contrarios” a partir del cual se establece todo movimiento y cambio en la naturaleza), por eso el día de ayer en una noticia propalada por la agencia AFP (mientras se derrumbaba otro monstruo financiero (AIG), resucitado con electroshocks y descargas monetarias procedentes de diferente países que no quieren que el modelo se desbarranque por el horror al vacío y a la pérdida de lo que entendemos como orden. ¿Por qué no hablas de estoFaverón?) un ciudadano español de nombre Enric Duránd, confesaba haberles robado “a los bancos que nos roban”, nada más y nada menos que 492 mil euros, fraguando datos para permitirse préstamos (para pagar cuentas inexistentes y refaccionar su casa, al parecer inexistente) con los que ha editado un número único de una revista antisistema titulada bíblicamente: “La Crisis”, la cual, en un tiraje de 200 mil ejemplares, está siendo distribuida gratuitamente en Cataluña y otras partes de España por un ejército de voluntarios. He ahí una pequeña diferencia entre lo que es un acto delincuencial y lo que es un acto de reivindicación y de lucha contra un sistema aberrante, caduco, decadente y por ratos esquizoide (defendido por intelectualoides caducos, decadentes y, también, esquizoides), aunque las leyes burguesas sólo quieran ver el lado (nada) amable de la moneda.
Como era de esperarse Enric Durand ha pasado a la clandestinidad.
Para los críticos oportunistas va a ser como una estocada en el corazón que yo apunte –así como se apunta que los skind heads son contraculturales- que los miembros del subversivo MAP (Movimiento de Artistas Populares) organismo de fachada artístico del PCP-SL, cumpliendo ciertos requisitos, que en su momento lo tuvieron, tendrían que ser considerados contraculturales (ideología, actitud combativa con respecto a los mainstream culturosos, no repetición de los cánones burgueses; participación activa y “afectativa” en relación a los grupos culturales de los ochentas. Recuérdese que el rock subterráneo tuvo que lidiar por mantenerse independiente frente a la arremetida ideológica de senderistas con corte punk y chalina al cuello que volanteaban presurosos en los conciertos de la época y debatían al aire libre sobre la situación insostenible del Perú del primer Alan García).
Pero esta pequeña nota no quiere hacer toda una historia y un análisis explayado sobre las contraculturas, he intentado en varios ensayos darle forma a este concepto. He debatido con activistas políticos, ecológicos y religiosos, la mayoría de veces me he dado cuenta que estos debates solo sirven para intercambiar información o en el mejor de los casos para intentar lazos de cooparticipación con respecto a una problemática en especial. Debatir sobre contraculturas para un público más abierto (que no se reclamen más que miembros de una sociedad que los niega y los ignora) es, hasta cierto, punto estéril, porque los mecanismos de resistencia psicológicos (y las rutinas de sus vidas establecidas por el guión del mercado) les va motivar a rechazar cualquier concepto que ponga en duda o “amenaze” la “normalidad” de sus vidas. Quizás por eso la mejor forma de proteger a los movimientos contraculturales no está exponerlos a la luz de las críticas (críticas que están lejos de contribuir a un movimiento contracultural) sino en dejarlos hacer lo que saben bien y a escondidas, mientras van minando el mundo aparente lleno de recibos de pagos y obligaciones inventadas. Un mundo que por lo que hemos visto los últimos días no puede vivir sin una bolsa de valores.
Les dejo con una una cita de Peyrefitte, pg. 491 de “Los Norteamericanos”:
“-Pero a veces salgo, para casarme con una negra o con una idea. Debemos desposar una idea de cada ideología: una idea de Mr. Hunt o de la John Birch Society, pro no las ideas de la John Birch Society o de Mr. Hunt; una idea del Che Guevara, no sus ideas; quizás hasta sea posible un pensamiento de Mao, la mitad de uno de Marcase. De tal modo seremos siempre jóvenes y siempre inteligentes. Tendremos sin cesar la edad de los que matan o se dejan matar, pero nunca la de quienes los miran hacer.”

Anónimo dijo...

Ybarra es un figuretti, es el brazo armado de la nueva poesia peruana y tambien es un fan de Mario.

Anónimo dijo...

Si algo hay que reconocer en Rodolfo Ybarra es que en un florerazo...(sus ideas están disparadas por todo lados, son desordenadas, e inintelegibles)..

Augusto