16.8.09

Montaigne se revuelca en la tumba

Algo más sobre el último libro de Gregorio Martínez

La columna de ayer de Gregorio Martínez en el diario
Perú 21 me permite volver sobre el punto que señalé en un post anterior: Martínez no es un escritor, y ciertamente no es un ensayista, sino un paciente de verborragia que confunde su malestar con una virtud.

Y no digo esto porque yo sea la víctima de su descarga. Aparentemente, de hecho, no habla de mí, sino de un pariente mío ficticio que, en caso de existir, respondería al nombre de Augusto Faverón, y quien, según parece, se basa en Gobineau, Riefenstahl y Goebbles para decir que el último libro de Martínez es malo.

Ay, primo Augustito. No debiste ir tan lejos con los argumentos. Te hubiera bastado con decir, como dije yo, que el libro es malo porque es una acumulación de ideas descosidas e infundadas envueltas en un lenguaje absurdamente enamorado de su propia insuficiencia. Y porque la bajeza de los ataques personales de Martínez contra otros personajes de la vida literaria peruana no tienen cabida en un libro de ensayos.

El artículo en
Perú 21, como digo, permite volver sobre el argumento de mi post anterior y proporciona un ejemplo de lo que observé: Martínez palabrea pero nunca sabe de qué está hablando.

Tomen como ejemplo la curiosa referencia a San Agustín en el segundo párrafo, donde le atribuye la autoría de la célebre pregunta "¿Cuántos ángeles pueden bailar en la punta de una aguja?"

Dejemos de lado que la frase común no habla de la punta de una aguja, lugar por demás incómodo para la danza, aunque sea de un coro de querubines. La frase habla de la cabeza de un alfiler.

Se trata, por supuesto, de una frase que Agustín nunca escribió. De hecho, es una frase que, según quienes le han seguido la pista, fue formulándose poco a poco desde inicios del Renacimiento (hablamos de
un milenio después de muerto el santo) para caricaturizar la supuesta trivialidad de la angelología y la filosofía escolástica.

Casi de inmediato, en virtud de su sinapsis maltrecha, Martínez pasa a hablar de Marx y su introducción del "vocablo lumpen" en la teoría política.

Entonces, siguiendo un razonamiento imposible de esclarecer, concluye que quien llama "lumpen" a la ensayística de Martínez es un fascista, un clasista, un imperialista, un hitleriano y un racista lombrosiano, pues cualquiera que ataque al lumpen está atacando al pueblo y, según parece, Martínez es el pueblo mismo encarnado, y por lo tanto... En fin.

Problemas:

1. Marx introdujo el término "lumpenproletariat", no el término "lumpen", que es y era palabra corriente del alemán.

2. Precisamente, Marx lo hizo para deslindar y demarcar una distancia entre el proletariado francés, por un lado, la burguesía francesa, por otro, y la facción de clase bautizada por él, retrospectivamente, como lumpen-proletariado, que siguió a Luis Bonaparte en 1848.

3. En Marx, la idea crucial es que el lumpen-proletariado, al apoyar a Bonaparte, permite el triunfo de los programas de la burguesía, atentando, acaso involuntariamente, contra la coronación de lo que debían ser las reivindicaciones del proletariado.

4. La teoría marxista clásica, empezando por Engels y Marx mismo, observó que el lumpen-proletariado, lejos de ser identificable como una fuerza movilizadora de los programas de reivindicación del proletariado, era el sector popular más inclinado a adquirir y defender en la práctica discursos reaccionarios.

5. Me permito observar que en el Perú sí hay un lumpen-proletariado, que no es identificable con las clases populares, y que, en alianza con la lumpen-burguesía, son, por poner un ejemplo muy a la mano, la base activa del fujimorismo.

6. Marx no pudo hacer ningún tipo de vinculación entre "lumpenización" y cualquier concepto étnico, pues el
lumpenproletariat no era étnicamente distinto de las otras clases en la Francia de 1848.

Pero hay algo más importante: el post al que se refiere Martínez no contiene alusión alguna al lumpen-proletariado, sino a la lumpenización de la esfera intelectual peruana, proceso que, según creo, sigue como furgón de cola a la lumpenización de nuestra esfera pública y nuestra esfera política.

Siendo así, ¿de dónde extrae Martínez la noción de que dicho post sobre su libro contiene una alusión de clase? ¿Es que para él "lumpen" y "pueblo" o "clases populares" significan lo mismo? Si es así, me permito dejar en claro que para mí no lo son, y allá él con sus prejuicios.

¿Y cómo llega Martínez a la conclusión de que la crítica a su libro es racista, cuando es transparente que el post en cuestión no hace alusión racial o étnica de ningún tipo? ¿Es que Martínez cree que "lumpen" y "cholo" o "negro" o "mulato" son términos equivalentes? Si es así, me permito dejar en claro que para mí no lo son, y allá él con sus prejuicios.

Lo que pasa es bastante más simple. Martínez --que no tendría siquiera cómo empezar a demostrar que su libro es portador de alguna diminuta idea de inteligencia ponderable-- recurre a una salida triste hasta el patetismo: acusar de racista a cualquiera que diga que su ensayo no vale la pena. Lo que en Estados Unidos llaman "playing the race card".

Esta cantidad de errores y desinformaciones (para no hablar de los puros insultos) es capaz de cometerla Gregorio Martínez en una columna de quinientas palabras.

Multipliquen la cifra de dislates por el número de páginas de su libro de ensayos y entenderán a qué me referí cuando dije que su libro era extremadamente malo, una suma de arbitrariedades y desbarradas sin vínculo alguno con lo que se espera de un trabajo intelectual, mucho menos uno que recibe un premio en un concurso de ensayo.

Por eso consiero a su libro un ejemplo de lo que llamé la lumpenización de nuestra esfera intelectual: en vez de ideas, pataleos; en vez de razones, insultos arbitrarios; en vez de datos veraces, atribuciones mentirosas; en vez de nociones, trabalenguas; en vez de lucidez, llantos atrabiliarios; en vez de argumentaciones, nombres citados poco menos que al azar.

Sólo para que mi posición quede clara y no vuelva a ser manipulada por el abracadabrante Martínez: el proceso de lumpenización no es identificable con el proceso de ascenso y promoción de las clases populares y la cultura popular; el proceso de lumpenización es, de hecho, el mayor enemigo de los intereses de ese ascenso y esa promoción.

Anexo
¿Sigo enumerando errores y pequeñas falsedades?


1. Martínez se refiere a Goebbles como ministro de Cultura de Hitler, cuando fue ministro de Propaganda.

2. Trastabillando en su desbaratada sintaxis, y en alusión a Leni Riefenstahl, Martínez dice que un ensayo de Susan Sontag previó que el ejemplo de sus películas sería usado por otros para deslizar propaganda fascista. Sontag nunca dijo una cosa tan obvia: su ensayo es sobre el trabajo fotográfico de Riefenstahl, casi treinta años después de la guerra, trabajo que la ensayista americana consideraba aún racista y fascistoide pese a que en apariencia era todo lo contrario (trabajo étnico sobre tribus africanas).

3. Martínez atribuye a la agencia norteamericana DARPA y al Pentágono todo el trabajo de creación de la internet (posiblemente confundiendo internet con la arcaica ARPANET) y afirma que la iniciativa privada nada tuvo que ver. Qué dirán Harvard, el MIT, Stanford y las demás
decenas de instituciones privadas que colaboraron durante décadas para la construcción del proyecto.

4. Last but not least, Martínez comete la aberración de decir que los suyos son ensayos porque, siguiendo el ejemplo de Montaigne, sus textos son
intentos de decir algo. Le atribuye a Montaigne la idea de que "un ensayo jamás es un estudio riguroso". Lamento darle la noticia de que Montaigne llamaba "ensayos" a sus textos precisamente porque eran intentos de lograr la elucidación transparente y desapasionada de un determinado tema.

Si quieren darse una idea clara de la diferencia, lean a Montaigne y luego lean a Martínez.

28 comentarios:

Anónimo dijo...

A propósito de la "race card", también existe la "posmodern card", que es tan o más peligrosa que la anterior. Para algunos de los amantes de este último cacho de la historia (ahí cuento a Vich), ignorantes de la diversidad cultural que debería convocarse con una verdadera mirada histórica, las consignas "Dinamitemos la lógica, La Academia (eurofalologocéntica), coloquémosle al trabajo intelectual serio un adjetivo denigrante, por ejemplo, 'plúmbeo', que la cultura sea facilona, que filosofía kantiana o una mueca de carechancho sean la misma vaina" están a la orden del día. ¿Griego?, ¿métrica?, ¿Mitología?, ¿La Biblia?, ¿Aristóteles? ¡Bah! "Chapa" tu diccionario abracadabra y desarticula todo con una sonrisa irónica.

No saben que no da risa: da(n) pena.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

A quienes están enviando comentarios anónimos con referencias negativas (y a veces agresivas) a Gregorio Martínez o a terceras personas: no voy a publicar nada así si no llega identificado perfectamente con la firma real del autor. Es la práctica habitual del blog y no voy a cambiarla.

Anónimo dijo...

Coral ha respondido a los ataques de Martínez con argumentos contra su libro y no contra su persona, por qué no lo linkeas?

Conciliador

Anónimo dijo...

Solo repetir: tanta culpa como Martínez la tiene el jurado y, de hecho, la organización del concurso, porque confunden a todos, ganador incluido: te dan un reconocimiento y luego, para otros, no sin razón, tu libro es ilegible. No puede ser tanta la diferencia, por dios, dónde estamos.

Roche para Pérez y Vich. ¿Dónde tenían la cabeza cuando dieron como ganador al autor de Canto de sirena (muy buena novela, por cierto)? Abracadabra. Nada por aquí, nada por allá.

Dejan muy mal a la Cato.

Anónimo dijo...

Leí el artículo de Gregorio Martinez. Lástima, creí que iba a encontrar argumentos sólidos en defensa de su seudo ensayo. Pero no. Lo que hay es una insufrible palabrería que no dice nada de nada. ¿será que EEUU descerebró al buen Gregorio?...

Elio Poeta dijo...

hola gustavo:
sigo tu blog desde hace tiempo y me agradan los alcances sobre musica y literatura, lo que deseo pedirte como favor personal es que me puedas orientar sobre archivos de la obra A SANGRE FRIA de truman capote, digamos fotos y documentos,para poder hacer una monografia sobre el libro y su trascendencia, te agradeceré la ayuda que me puedas brindar para hacer mejor este trabajo.

rodolfo ybarra dijo...

He recibido varias cartas y envíos en torno al diccionario “Abracadabra” de Gregorio Martínez. Antes que nada quisiera apuntar que mi crítica en torno a Martínez estaban (están) basadas en la lectura detallada de su diccionario y, en especial, sobre un punto: el caso del poeta Juan Cristóbal. En ningún momento le falté el respeto ni intenté disminuir su capacidad creadora (como dicen los evangélicos: “odiamos al pecado pero amamos al pecador, a la persona”). Y, en cierto momento, traté de mediar (infructuosamente) entre Martínez y el poeta Juan Cristóbal (reboté el correo de uno y de otro, pero esto no funcionó, haciendo de adminículo y bisagra entre dos ex amigos. “Faltó aceite sobre los óxidos” sería un término a lo Goyo). Esto quizá fue la puerta a un debate interno, acalorado, apasionado y lleno de “recutecus”, que tuve con Martínez en media docena de extensas cartas donde me explicaba detalladamente sus razones y sus motivos para escribir un diccionario que, si bien es cierto, podría ser tomado como "ofensivo" (término que usé en el post), ese término podría alcanzar los ribetes que tienen en el deporte cuando un cuadro se muestra con mayores herramientas y mayor disposición (en todo caso, si un libro de alguien ha ganado un concurso literario no se puede acusar al autor de ser un “mal escritor” o de haber “pasado la línea” en torno al trato con las personas, eso es un punto en el que tiene más que ver el jurado que el escritor en cuestión).
En una de mis –también largas- misivas le envié mis opiniones sobre varias acepciones con las que no necesariamente estoy de acuerdo, de modo tal que se armó un interesante intercambio basado en el respeto y las diferencias de ideas. Dado que es comunicación interna y personal no voy a caer en la tentación de publicarlas.
Gregorio Martínez es un escritor peruano que ha ido ganando un espacio con cada libro editado, desde la publicación de “Canto de Sirenas” hasta sus últimos libros siempre ha habido una aceptación de la crítica y de los lectores acuciosos . No considero que “Martínez palabrea pero nunca sabe de qué está hablando” (puente aereo), esos son términos que niegan por completo todo tipo de polémica y no ayuda, si se quiere, en este caso, a encontrar respuestas a un diccionario que el mismo autor ha aceptado como polémico.

Saul Quiñonez dijo...

Y en ese Peru21 no habia alguien que le diga a Martinez que su nombre no es Augusto, sino Gustavo?

Point apart, da miedo saber que un diario no lo revisa ni el que vende cafecitos, o es que el texto y pelea de Martinez vs Faveron no son de la incunbencia de la residencial Dubois.

Que horor, creo que con mas cuidado se maneja un fanzine!

Saludos

Anónimo dijo...

Dices (y te describes al decirlo):
"consiero a su libro un ejemplo de lo que llamé la lumpenización de nuestra esfera intelectual: en vez de ideas, pataleos; en vez de razones, insultos arbitrarios; en vez de datos veraces, atribuciones mentirosas; en vez de nociones, trabalenguas; en vez de lucidez, llantos atrabiliarios; en vez de argumentaciones, nombres citados poco menos que al azar".
Es una larga expectoracion de pataleos, insultos, atribuciones, trabalenguas (no repetire tu frase de "llantos atrabiliarios" porque es demasiado huachafa), etc.
El meollo de tu post ventila pura piconeria, e imposicion de la etica/estetica de la que te consideras portador, disfrazada de celo academico que toda gente debiera aceptar como obviedad.
Las citas mentirosas de tu adorado Borges, no te hacen patalear. Sus ensayos no son academicos, y no te desganitas en contra de ellos. Son ensayos literarios, y muy buenos.
Los libros de Gregorio Martinez son una esquisitez de la lengua, una belleza sin contemplaciones, exuberante, tomando cosas de lo popular, pero tambien llevandolas al paroxismo de lo abyecto, jugando todo el tiempo, no palabreando como tu, sino creando multiples sentidos en cada frase.
Como, por ejemplo -y lo sabes-, al llamarte Augusto Faveron, te esta elogiando, empujando para arriba, para , con el apellido, hacerte caer el peso de tu consecuencia.
Si Martinez toca el tema etnico es por demas obvio (no tu ridicula respuesta "juega la carta racial" -by the way, considera como juegas tu la carta carta judia) que lo afro-peruano esta demasiado poco representado en el "canon" peruano. Gente como tu lo denigra de entrada - o de consequencia...
No hay una sola forma de ensayo valido. Eso es fascismo cultural.
Lo que llamas lumpenizacion de la cultura no es otra cosa que tu incapacidad de entender o negociar otros discursos culturales que, obviamente, te sobrepasan.

La rica Wiki dijo...

Gustavo: pondero tu respuesta, pero todo parece indicar que anoche te la pasaste en blanco. Mejor dicho, te la pasaste de Wiki en Wiki porque tu respuesta a Martínez es una mixtura de copy-pastes de Wikipedia, casi-casi como los que hace el Bombardero en su pantagruélico pastiche.
Claro, entre eso y las falsedades de Martínez, sin duda prefiero las de ustedes.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

El anónimo no dice nada que no esté respondido de antemano en el post.

Pepe Darsenas dijo...

El punto es que Martínez sabe escribir con gracia (si no es verdad, está bien dicho, como señala Genette). Por no ser riguroso desde un título que apela al juego deberíamos decir cosas semejantes por Ambrose Bierce, Jorge Luis Borges (cuyos ensayos están llenos de inexactitudes muy bien dichas) y en fin, todo texto reflexivo cuyo objetivo es aceitar la imaginación para pensar y gozar. Reducir el ensayo al artículo académico, el texto con libertades de estilo y no re-creación de fuentes, en fin con la variación que introduce la creatividad misma, es un querer pensar que la inteligencia debe limitarse a exactitud. Le pides a un ensayista que piense como datero de combi; no pues gustavo. Eso no lo haces tú, que tienes un cooolo de inexactitudes en tu libro sobre rebeliones indígenas y en tu prólogo a Todo el Sangrón. Y lo tuyo sí pretende ser todita todita la verdad. El negro Martínez ni siquiera pretende eso. Y es un grande. No quiero hablar de la posteridad de ambos, tuya y del negro, pero se entiende, no?

Anónimo dijo...

Tu post revela tal cantidad de incongruencias respecto a este trabajo que, realmente, generan sospechas: los miembros del jurado no habrían leído en su integridad el Diccionario y otorgarle el premio sí o sí. Asimismo, podrían no haber examinado con detenimiento los demás trabajos. El hecho es que estas críticas, no solamente tuyas, están dejando muy mal parados a los doctores Rivera, Vich, Huamán y Pérez, si bien no en su honorabilidad, sí en su capacidad académica. La impresión que tienes de Goyo Martínez ya la conocíamos, pero qué hay de los mencionados académicos. Lo mejor que puede hacer COPE es no volver a convocar un premio de ensayo, sería de veras problemático (por no decir humillante) tener que prescindir de algunos de esos nombres.

Anónimo dijo...

El último comentarista compara, posteridad de por medio, al Sr. Faverón y al Sr. Martínez. No hay problema, si eso quiere. Lo increíble es que realice en el mismo espacio operación similar entre el Sr. Martínez y el Sr. Borges.

Estamos mal, jodidamente mal.

LuchinG dijo...

Dársenas: No soy un experto, pero creo que puedo decir sin equivocarme demasiado que cuando Borges dice la inexactitud de que en el Corán no hay camellos, lo hace para explicarnos por qué piensa que el color o es algo natural o es mejor prescindir de él. ¿Cuáles son las ideas que trata de expresar Gregorio Martínez con sus inexactitudes?

Juan Murillo dijo...

El artículo de Martínez da risa y lástima.

LuchinG dijo...

Como siempre, me comí una palabra. Corrijo:

No soy un experto, pero creo que puedo decir sin equivocarme demasiado que cuando Borges dice la inexactitud de que en el Corán no hay camellos, lo hace para explicarnos por qué piensa que el COLOR LOCAL o es algo natural o es mejor prescindir de él. ¿Cuáles son las ideas que trata de expresar Gregorio Martínez con sus inexactitudes?

Marvila dijo...

LUching: en más de una ocasión (procedimiento ortegueano que valga) Borges cita pasajes de la iliada que está en la odisea y viceversa en poemas y ensayos. Y creo que dársenas no compara a borges con martínez; solo que hacen ensayos del tipo que faverón ha declarado despreciar.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Una cosa que nunca se debería hacer al comentar literatura, es generalizar a partir de una obra conclusiones que abarquen un género.

Yo no he dicho despreciar nada, para comenzar. Pero ciertamente tampoco he dicho que desprecie un "tipo de ensayo". Y no veo que haya cómo suponer que los ensayos de Borges son el mismo "tipo" de "ensayo" al que supuestamente corresponderían también los de Martínez.

Lucho lo ha dicho muy bien: con Borges, lo que el llamaba la "técnica de las atribuciones falsas" no es jamás un recurso verborrágico para hacerle creer al lector que el autor sabe mucho sobre un tema que desconoce. En todos los casos es factible encontrar el valor ideológico, intelectual o discursivo de esas "atribuciones falsas".

En cambio, ¿de qué sirve el palabreo sobre "lumpen" de Martínez, en el que cita a Marx, si Martínez propone un sentido errado de la palabra, la coloca en un contexto errado y la usa para criticar algo que nada tiene que ver con el tema original? Más aun: ¿de qué sirve hacer eso cuando su mención al "lumpen" viene acompañada de la observación de que la persona a la que él crítica no sabe el sentido, el contexto y el valor de esa palabra en Marx?

¿Y qué pasa con los insultos desvergonzados de Martínez, en su libro, a otros escritores? ¿Técnica narrativa? ¿Valor intelectual? ¿Ensayo?

Si quieres discutir sobre esas citas inexactas de Borges, propón los textos y revisémoslos.

Anónimo dijo...

"Borges soy yo!?" Parece haber una identificación plena entre ambos. Lo siento. Favi tiene su Borges que se parece a él. Borges debe estar removiéndose en su tumba. Coincido con Dársenas en que el libro de Martínez no es riguroso, pero está bien dicho, como Bierce y su diccionario (que nadie pretende usar para conocer el significado de las palabras)
Más olfato artístico, Faverón. Te falta, ah

Anónimo dijo...

Medio mundo dice que eres fascista. Por algo sera.

Roberto S dijo...

sobre el lumpenproletariado. siguiendo a Laclau vemos que en los últimos trabajos de Marx comenzó a extender la noción de lumpenproletariado a toda la gama de sectores que no participan de la producción. el lumpenproletariado no puede ser identificado con el referente original y rigido de turba caótica. es más, la tradición marxista de Fanon y especialmente con Gramsci vemos una perspectiva más heterogenea para la inclusión de actores excluidos o subordinados a la lucha por la hegemonía.

LuchinG dijo...

Por qué en el post de diciembre del 2005 te preguntas "¿por qué escribe columnas tan poco razonadas alguien que es autor de libros de primer nivel?", y ahora, en el primer párrafo, dices "Martinez no es un escritor"?

Anónimo dijo...

LuchinG: ¿Por qué se escribe así? Porque las meras retóricas lo toleran todo, abarcan todos los conceptos y antagonismos, todas las proposiciones y aporías. En virtud del divertimento de esa retoricidad, no importa lo que se diga mientras mantenga el vigor de su efecto.

Anónimo dijo...

Con respecto a tus "anexos", adhiero a 1),2) y 4)pero no a 3).Es claro que Martínez se refiere a la tecnología en cuestión, se llame ésta ARPANET, INTERNET o VAINANET.
SACAPUNTAS NEBRIJA (Correctómano)

Anónimo dijo...

Si la "defensa" de Goyo Martínez está de la "reforunfunfly", ¿cómo estará ese mentado diccionario?

LuchinG dijo...

Bueno, yo esperaba que se tratara de uno de esos rayes que escuché una vez: no es lo mismo un novelista que un escritor, no es lo mismo un escritor que un narrador, no es lo mismo un narrador que un cuentista, y así por el estilo. "Mera retórica" es lo que he visto en el artículo de Gregorio Martínez.

LuchinG dijo...

Tomado de aquí: "Precisamente, cuando se cae en esas duplicidades, es cuando se pasa de ser un escritor a ser simplemente alguien que escribe. ¿Poner palabras unas detrás de otras? Eso lo hace cualquiera. Entender la ética de una profesión intelectual es mucho más difícil, ..."

Si no te referías a esto, por favor amplía el tema.