12.1.10

Hermes, Jano, Borges

Un error que Borges nunca no dejó de no cometer (o algo así) *

Cuando Lönnrot llega a la quinta de Triste-le-Roy, en el principio del fin de "La muerte y la brújula", siguiendo los rastros dejados por Scharlach --quien habrá de matarlo unos minutos más tarde, y acaso varias veces más en el futuro--, el libresco detective cree ver una estatua "de dos caras" del dios Hermes y la "sombra monstruosa" que el doble rostro proyecta.

Unas páginas después, Scharlach parece aludir a la misma estatua cuando explica los delirantes elementos que en el pasado lo llevaron a concebir el intrincado proyecto de venganza contra Lönnrot. Pero Scharlach declara que la estatua es de un Jano bifronte.

En 1990, Manuel Sanz Morales publicó un artículo titulado "Hermes, Jano y un error de Borges en 'La muerte y la brújula'", donde explicaba la diferencia entre ambos dioses, y hacía ver que sólo Jano era una deidad bifronte: "jamás Hermes, el hijo de Zeus y Maya, poseyó tal atributo", escribía Sanz Morales. Obviamente, ése era el error al que se refería el título de su ensayo.

Seis años más tarde, en 1996, Daniel Balderston escribió su conocido ensayo "Fundaciones míticas en 'La muerte y la brújula'", en el que, entre muchas otras cosas, discutía la lectura de Sanz Morales. Según Balderston, llamar Hermes a Jano, primero, y luego cambiar la referencia, no era un error autoral, sino la consecuencia de un error de Lönnrot, del que Borges era consciente, y que además tenía un sentido inteligible.

Según Balderston, la idea de Borges era doble: por un lado, subrayar la falibilidad de Lönnrot, que no era un experto en mitología y podía perfectamente equivocarse; por otro, introducir un nuevo plano de significado, al confrontar a un dios de la duplicidad temporal, como Jano, con la novedosa doblez de Hermes, un dios espacial --dios de las fronteras y los límites.

Balderston no contradecía, entonces, la idea de que había una falsa atribución en la imagen del "Hermes de dos caras", pero sí hacía ver que las estatuas del rostro de Hermes (llamadas "herm"), eran signos utilizados para demarcar el borde entre un espacio y otro, un territorio y otro, y que, en virtud de ello, Borges podía aun jugar con su duplicidad.

Sin embargo, al parecer, tanto Sanz como Balderston se apuraron demasiado al hablar de un error, fuera éste de Borges o atribuido por Borges al personaje de Lönnrot: lo que el detective ve al entrar en Triste-le-Roy es, en efecto, un
herm, herma o herme (el plural es hermai), es decir, una estatua de Hermes, un rostro encaramado en el ápice de una columna, un tipo de escultura que se usaba en la antigüedad clásica, en gran parte de Europa, para señalar fronteras, encrucijadas, desvíos de caminos, puentes y el ingreso a ciertos territorios, y --aquí lo interesante-- se trataba de estatuas que solían representar al dios con dos rostros.

Hay estudiosos que señalan que en ciertos periodos de la evolución religiosa y mitológica romana, el dios Janus era fundido en una misma entidad con el griego Hermes; precisamente, se supone que la representación escultórica de Jano con dos rostros es una marca de esa herencia, un atributo recibido de las antiguas representaciones de Hermes.

Con el tiempo, entre los griegos, los
hermai conservaron su utilidad y su sentido práctico como señales de camino, pero dejaron de ser necesariamente representaciones de Hermes: se conocen hoy hermai clásicos cuya doble cabeza representa a Aristófanes y a Menandro (foto de la derecha), a Herodoto y Tucídides, etc.

(Por cierto, un herm constaba de una columna cuadrangular, una o dos cabezas y... los correspondientes órganos sexuales: ese otro detalle sí se le escapó a Lönnrot).

Es interesante que los
hermai evolucionaran de ser esculturas bicéfalas de un mismo personaje a ser esculturas bifrontes de personajes distintos, más aun si, al parecer, se elegía a esos personajes en virtud de su simultánea semejanza y oposición --por ejemplo, Aristófanes y Menandro, ambos comediantes pero cada cual representante de un paradigma distinto del teatro griego.

Interesante, digo, porque la figura del
herm que ve Lönnrot se vuelve entonces una cifra de la rivalidad del detective y su némesis, Scharlach.

De hecho, se hace incluso posible que el
herm de Triste-le-Roy representara tanto a Hermes como a Jano, según desde dónde fuera visto, o según quién lo viera: el investigador obsesionado con el laberinto espacial ve a Hermes, dios de las encrucijadas y los territorios; el criminal (empecinado en vengar en el presente y en el futuro la ofensa recibida en el pasado) ve a Jano, el dios temporal a quien Saturno dio el poder de mirar lo pretérito y lo por venir.

* Años después de haber leído los artículos que cito aquí, una pregunta de Miguel Rivera, y ciertas observaciones de Miguel Rodríguez Mondoñedo, me llevan a escribir este post.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

1) Hace bastante tiempo ya que leí por primera vez el nombre de Odilon Redon; era una feroz diatriba de Giovanni Papini en contra de J. P. Sartre (“a pesar de su existencialismo tiene el alma pequeña y conoce muy de lejos los abismos de la vida”) en la que sobre Sartre escribía “A quien los dibujos de un Odilon Redon representarían como un gran cerebro adornado por dos testículos en forma de alas”. En esa ocasión yo no tenía ni la más remota idea de quién era Odilon Redon, a quien invocas en estos lindos You tube que se te agradecen, Gustavo.
2) A nadie interesado en Borges le iría mal si leyera “La filosofía en Borges” del brillante filósofo venezolano Juan Nuño. Es un libro que no ha circulado, me parece, lo bastante como debería haber sido.
JOTABE POQUELIN

Leandro dijo...

En Límites se duplica la duplicidad de Jano mediante el reflejo:

Para siempre cerraste alguna puerta
y hay un espejo que te aguarda en vano;
la encrucijada te parece abierta
y la vigila, cuadrifronte, Jano.

Yared dijo...

De lejos, éste y el post sobre El perseguidor, son algunos de los mejores post que he leido en tu blog.

Cocolucho dijo...

"Lönnrot avanzó entre los eucaliptos, pisando confundidas generaciones de rotas hojas rígidas. Vista de cerca, la casa de la quinta de Triste-le-Roy abundaba en inútiles simetrías y en repeticiones maniáticas: a una Diana glacial en un nicho lóbrego correspondía en un segundo nicho otra Diana; un balcón se reflejaba en otro balcón; dobles escalinatas se abrían en doble balaustrada. Un Hermes de dos caras proyectaba una sombra monstruosa. Lönnrot rodeó la casa como había rodeado la quinta. Todo lo examinó; bajo el nivel de la terraza vio una estrecha persiana."

Pero el que dice eso es el narrado, no Lonrot. Creo que lo que pasa es que Scharlach no sabe qué es un hermai y lo confunde con Jano.

Anónimo dijo...

Necesario ver las heroicas y nobles declaraciones de este gran americano antes de que las saquen de la web
:http://www.youtube.com/watch?v=9kWU-JHetMM&feature=player_embedded

PIRULO

Eduardo Salazar dijo...

Excelente post Gustavo, de repente si desarrollas el tema un poco mas se pueda publicar en una revista especializada, hace mucho tiempo que no leía un post tan bueno como este, saludos cordiales.

Eduardo

Elio Poeta dijo...

hola gustavo, desde huancayo seguimos tus articulos con interes, la presente e spara pedirte nos apoyes recomendandonos textos sobre la inlfuencia d elos medios de ocmunicacion en la educacion y la cultura dle peru, si nos puedes acercar a casos saltantes, textos, o artituclos en la web sobre le tema pues pensamos hacer un conversatorio aqui enhuancayo sobre le tema.. gracias por tu atencion y esperamos tus consejos al correo: elioosejo@hotmail.com

Anónimo dijo...

Patricia Canto en "Borges a Contraluz " intenta unas explicaciones sobre este cuento de Borges que seria necesario tomar en cuenta.

Anónimo dijo...

Quiero pedir disculpas por el error cometido en el correo anterior.Puse Patricia Canto y es Estela Canto. Ella, la misma a la que Borges dedico el Aleph, tuvo un hermano que se llamo Patricio. Creo que de ahi nace mi gazapo.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Elio: me gustaría poder ayudarte pero no tengo referencias a la mano. Quizá deberías buscar trabajos de los profesores Biondi y Zapata, de la Universidad de Lima.

Pollo dijo...

Muy bueno tu post.
Lo he linkeado aquí:
aquí
saludos