21.4.07

El blog de los milagros

Parece chiste, pero no. Un amigo que buscaba información en internet sobre películas latinoamericanas se encontró con un texto del crítico y cineasta argentino Guillermo Ravaschino sobre la película mexicana El callejón de los milagros.

Al rato, navegando, mi amigo se encontró con un texto de Eloy Jáuregui que contiene párrafos enteros --casi 600 palabras--, idénticos a los del ensayo del crítico platense.

Hay que notar, eso sí, la manera en que los textos de uno son profundamente reelaborados por el otro. Por ejemplo, allí donde Ravaschino escribe:

"por la formidable dirección de actores y por un criterio minucioso que descartó la profusión de cortes, otro rasgo televisivo, en favor de aquellos planos largos en tiempo, cortos en espacio, que tanto ayudan a los buenos intérpretes a traducir las emociones",
Jáuregui escribe:
"por la formidable dirección de actores y por un criterio minucioso que descartó la profusión de cortes, otro rasgo televisivo, en favor de aquellos planos largos en tiempo, cortos en espacio, que tanto ayudan a los buenos intérpretes a traducir las emociones".
Y donde Ravaschino anota:
"De la mano de estas cámaras, Salma Hayek comiendo un clásico burrito en plena calle al mediodía se convierte en un inesperado espectáculo de sensualidad. A diferencia del realismo mágico, que busca seducir con vistas propias de postal turística, El callejón... surca el paisaje de los rostros. No es un film "más grande que la vida", ese viejo malentendido, pero es tan vivo como la vida misma. Por eso se deja ver en un sentido profundo: cuando pasan cosas se las palpita y cuando no, casi se desea que no sucedan, que ese delicioso costumbrismo se limite a transcurrir",
Jáuregui, siempre con ese tono que lo distingue radicalmente de cualquier otro cronista, y que es la envidia de todos quienes lo conocen, escribe lo siguiente:
"De la mano de estas cámaras, Salma Hayek comiendo un clásico burrito en plena calle al mediodía se convierte en un inesperado espectáculo de sensualidad. A diferencia del realismo mágico, que busca seducir con vistas propias de postal turística, “El callejón...” surca el paisaje de los rostros. No es un film "más grande que la vida", ese viejo malentendido, pero es tan vivo como la vida misma. Por eso se deja ver en un sentido profundo: cuando pasan cosas se las palpita y cuando no, casi se desea que no sucedan, que ese delicioso costumbrismo se limite a transcurrir".
En fin. Esto va al file personal de Jáuregui. En su blog, no importa quién escriba los textos, todos aparecen con un encabezado que dice "Por Eloy Jáuregui". Plagios y plagios que van sumándose hasta conformar la copiosa obra del inimitable escritor.

Los especialistas en detección y diagnóstico del plagio de revistas como Caretas y diarios como Correo y La República siguen sin decir esta boca es mía.

En La República, además, han preferido dejar sin publicación una carta mía que señala los plagios anteriores de Jáuregui y reclama por las mentiras que el mencionado plagiario viene diseminando desde su columna en dicho periódico.

16 comentarios:

El Hablador dijo...

Tranquilo, Jáuregui, Borges estaría de tu lado: sólo estabas emulando a Pierre Menard.

Anónimo dijo...

¿Qué dirá jauregui ahora? ¿con qué calumnias responderá? Y a usted faveron, ¿qué le dirán? ¿que es una obsesión con jauregui? ¿que le tiene envidia (como se lo dijeron a Salas por criticar una actitud de Sifuentes)?

Hace unos meses jauregui publicó un libro con sus crónicas ("Usted es la culpable"), me pregunto cuántas serán realmente suyas y cuntas serán hurtadas.

Anónimo dijo...

Al parecer las obsesiones y los odios son moneda común en la literatura. Han exisitido desde siempre y en el Perú son proberbiales a veces. Usted se ha entercado en mostrar la miseria profesional de Jáuregui y es legítimo, aunque termina siendo un poco como rizar el rizo, porque Jáuregui es conocido por todos como informal y "chicha". Algunos dicen que su ensañamiento con Jáuregui tiene que ver con una reseña sobre un libro suyo publicada en La República. Leí esa reseña y el título de reseña le queda grande. Es cualquier cosa.

Por eso le digo: mo merece la pena tanta publicidad, aunque sea negativa, para un tipo como él.
Saludos.

Orlando

Anónimo dijo...

Alucinante. Esto escribe Jáuregui hoy en La República:

"Qué lastima que el ministro Garrido Lecca no haya renunciado. Qué pena que un delito como el suyo tenga la sonrisa de una travesura. Qué vergüenza que exista todavía en nuestro periodismo el pasapiolismo rapaz y sórdido. El ruin está preso y espera al prófugo. ¡Prohibido lavarse las manos!"

¡Hasta dónde puede llegar el caradurismo de algunos! Y las travesuras plagiarias de Jáuregui no lo llevan a renunciar.

Esteban R.S. dijo...

Dios mío. Miren qué tal cara dura. Jáuregui escribe hoy sobre la ética del periodismo:

"Diarios, columnistas, investigadores y escritores son reconocidos por enfrentar básicamente a la corrupción. Así el interés público se convierte en opinión pública y se castiga a los culpables".

¿Esa frase será suya o será un plagio?

Anónimo dijo...

Gustavo, la verdad es un poco inútil insistir con este señor. Creo que deberíamos reclamarle al diario más bien, por tener a un sujeto así entre sus columnistas. ¿Es que los blogs y sus investigaciones no son nada para La República?

Céline

El Sacristán dijo...

¿Pero no comprenden que el texto de Jáuregui es infinitamente más rico que el Ravaschino?

Ravaschino: De la mano de estas cámaras, Salma Hayek comiendo un clásico burrito en plena calle al mediodía se convierte en un inesperado espectáculo de sensualidad.

Jáuregui:,Salma Hayek comiendo un clásico burrito en plena calle al mediodía se convierte en un inesperado espectáculo de sensualidad.

El texto de Ravaschino está escrito desde una perspectiva eurocéntrica, cientificista, que se pierde en los meandros de la cháchara de iniciados, de la academia.

Mientras que el texto de Jáuregui en verdad logra captar la esencia del callejón, del callejón de los milagros, callejón faite, chicha, donde en el menor pestañeo te roban la carteta...

O el artículo.

Anónimo dijo...

La República no es responsable por los artículos que FIRMAN sus columnistas. Quizá por eso Federico de Cárdenas, editor de Opinión (la sección de cartas), decidió no publicar la aclaración de Faverón, pero desde luego se la reenvió a Jáuregui. Hace un tiempo sacaron a un tal Aguirre por valerse de su condición de columnista para hacer ataques directos. Tal vez Jáuregui ya esté advertido.

kumbamela dijo...

que el periódico no se responsabilice de lo que hacen sus colaboradores allí es como si el dueño de un mall no se responsabilizara de las estafas que una de las tiendas le hace al público asistente. Absurdo.

Anónimo dijo...

Acaso condenaron a alguien de la administración del Jockey Plaza por el incendio de Utopía?

benigno niebla dijo...

kumbambela, si yo como propietario de un centro comercial alquilo los locales a diferentes comerciantes, incluyendo dueños de restaurantes, discotecas y tiendas, tengo que asumir responsabilidad por las burradas que algunos de estos inquilinos cometen para con sus clientes?????
no te pases, mi responsabilidad esta limitada a la calidad de esos locales como tales.
por ejemplo, yo tendria responsabilidad legal si el restaurant donde gaston acurio piensa atender a sus comensales no tuviera un sistema de servicio de agua y desague adecuados(las cañerias estan hongueadas y los clientes luego de algunos dias enferman), ahi si, quien manca soy yo.
otro ejemplo, si yo como propietario del diario la republica tengo a un periodista que como jauregui, constantemente plagia y engaña a sus lectores, salvo que jauregui me demuestre que la computadora que utiliza -propiedad del diario- tiene un virus rarisimo que durante las noches -cuando todos duermen- se mete en sus articulos y los altera utilizando ciertos codigos de inteligencia artificial; tal vez yo seria el responsable (??)
pero todos sabemos que no es el caso y el porq ese periodista no es separado del diario, es un problema mas complejo que tiene que ver con la cultura en el peru, tiene que ver con lectoria, y sobre todo con aspectos eticos que para desgracia en paises como el nuestro, ocupan prioridades de segundo o tercer orden, sino vayamos a dar un paseo por la prensa chicha: es eso lo que lee nuestra gente, la prensa chicha es el reflejo o el resultado de decadas de abandono de una politica educativa por parte de casi todos los gobiernos que hemos tenido. esto da para mucho, ademas de los aspectos individuales o psicologicos del periodista que plagia.
ahi lo dejo, slds
bn

Carlos A Quiroz dijo...

Que roche, como dicen los limenos...

sebas dijo...

No será por la misma deleznable razón que La Republica no publica la carta que mandó Faveron, que Daniel Salas en el Gran Combo no solo suprime un comentario de Susana Frisancho(seguramente a pedido de ella), sino que suprime también los comentarios que se publican exigiendo precisamente, que en aras de un debate trasparente se restituya ese comentario y obviamente los demàs comentarios ¿censurados?. En eso si parecen coincidir La Republica y Daniel Salas, con Ocram, sobre "el hacer lo que a uno le da la gana" sin ningún tipo de consideracion.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Mi querido Sebas, tómate un agüita de azahar para esos nervios que tienes hechos pedazos. Te cuento que Daniel Salas no es administrador del blog que mencionas, sino sólo colaborador, como yo, y que por tanto incluso si él lo quisiera no tendría cómo eliminar comentarios ajenos. Imagino que algo inventarás para seguir insultándolo gratuitamente. Espero que el próximo invento sea más sólido... Chau.

LuchinG dijo...

A raíz de un comentario en el Gran Combo y porque algunos en otros blogs están diciendo que soy un chupa-medias de maratonista, quisiera rsumir lo que ya he dicho acá mismo (pero en forma separada) sobre el plagio de Cueto:

Las posibilidades al principio era:

1.- Se trata de una enorme cantidad de equivocaciones: Yo soy burócrata, trabajo con papeles a diario, no me soprendería que en el papeleo de un periódico ocurra que un artículo ligeramente volteado se haya enviado y publicado como original. Esta sería la "Salida de la secretaria", que es creíble si sólo pasa una vez. En ese caso cabría una carta de disculpas y listo.

2.- Fue un plagio conciente pero producto de una debilidad del momento: Cueto estaba cambiando de trabajo, chocó su carro, se le perdió el celular, se le quemó el disco duro, se cortó la oreja cuando se afeitaba y en su casa se comieron su Celerac; justo entonces lo llaman del periódico y él dice ¡al diablo con todo!, y manda adrede el artículo. En ese caso cabe un acto de contrición, una muy sentida disculpa al periódico, una explicación para la tribuna y un par de latigazos autoinfligidos en privado.

3.- Es un método de trabajo: o sea, Bryce. En ese caso se ganó un apanado general y la ligera esperanza de que la historia lo perdone.

En resumen: no es lo mismo que ponerle cachos a tu mujer por deporte que sacar los pies del plato sólo porque justo el día en que te peleaste con ella te llamó Sinead O'connor para recordar viejos tiempos y había luna llena.

Hasta ahora lo que se ha probado es que Cueto a hecho un plagio tipo 1 o tipo 2; si fuera del tipo 3 hace rato que se habrían encontrado pruebas de otros diez plagios más. Pero la carta que Cueto envió, no reconociendo que se trata de un plagio, no permite cerrar el tema.

sebas dijo...

Creo que distorsionas el hecho, por que creo que de lo que se trata no es tanto personalizar si es Salas o quien sea quien administre dicho Blog, el asunto va por un minimo respeto al debate. Que creo que uds. vienen reclamando de la blogosfera, en fin. De todas maneras te agradezco que hayas publicado mi comment.